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Correa está preocupado por perder bastión político

El próximo 23 de febrero habrá elecciones municipales en Ecuador y el presidente teme que la alcaldía de Quito pase a manos de la oposición

El presidente Correa en pleno apoyo a la campaña municipal de los candidatos del partido en el gobierno. foto edh / archivo

El presidente Correa en pleno apoyo a la campaña municipal de los candidatos del partido en el gobierno. foto edh / archivo

El presidente Correa en pleno apoyo a la campaña municipal de los candidatos del partido en el gobierno. foto edh / archivo

ECUADOR. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha intensificado durante los últimos días su presencia en campaña al lado de candidatos de del movimiento gobernante Alianza País (AP) con la intención de salvaguardar su proyecto político.

Ayer fue de los primeros en respaldar al actual alcalde de Quito, el oficialista Augusto Barrera, tras el debate que tuvo ayer con su principal contrincante Mauricio Rodas, a quien le criticó su intervención y la tildó de improvisada.

Y es que el oficialismo, que controla el Ejecutivo y el Parlamento, quiere en estas elecciones extender territorialmente su poder a las provincias, los ayuntamientos y las juntas parroquiales.

La recta final de la campaña electoral, que finalizará el 20 de febrero, es decir tres días antes de los comicios, será determinante para inclinar la balanza en favor de uno u otro candidato a ocupar el sillón principal del ayuntamiento de Quito que, tal como están las cosas, se ha convertido en mucho más que una alcaldía.

La capital ecuatoriana, para muchos analistas, puede ser el punto de partida del resurgir de una disgregada y debilitada oposición y tiene, sin duda, un alto valor emblemático, al tratarse de un bastión tradicional de AP.

El propio Correa ha admitido su preocupación por el destino electoral de Quito al afirmar, en una entrevista esta misma semana, que el proyecto gubernamental "Revolución ciudadana" puede peligrar si en las elecciones la ciudad queda "en manos de la extrema derecha".

"Toda la extrema derecha está frotándose las manos para ver si nos ganan Quito y desde ahí boicotean la revolución, que nadie se engañe sobre esto", advirtió el gobernante, quien también afirmó en una carta pública esta semana que "el enemigo" conoce "la importancia de Quito".

En todo caso, la relevancia de la ciudad capital en estas elecciones es mayor si se pone en relación con Guayaquil (suroeste), la ciudad más poblada de Ecuador, donde las encuestas dan ventaja al actual alcalde, el opositor Jaime Nebot.

Si la oposición consiguiera el ayuntamiento de Quito y mantuviera el de Guayaquil, las dos principales urbes del país, que suman más de 4.7 millones de habitantes, quedarían fuera del control del oficialismo, que ha ganado todas las elecciones y consultas populares celebradas desde la llegada de Correa al poder en 2007.

"Hay claramente un nerviosismo palpable por parte del Gobierno nacional, ya que, obviamente, dos alcaldes opositores en Quito y Guayaquil serían una piedra en cada zapato del presidente", dijo a Efe el analista y profesor de la Universidad San Francisco de Quito, Daniel Montalvo.

A pesar de ello, las filas de AP se mantienen unidas y muy activas en esta campaña electoral y hacen un llamamiento a sus votantes y simpatizantes en busca de una victoria que al actual alcalde de Quito, el oficialista Augusto Barrera, le permitiría profundizar en los ejes de su política y completar proyectos ciudadanos como la construcción del metro de la ciudad, entre otros.

Su principal rival, Mauricio Rodas y su movimiento Suma en alianza con Vive, la alcaldía sería "muy interesante" porque lo que desea "es hacer carrera política, la Presidencia de la República", explicó Montalvo.

Algunas encuestas han apuntado a un cambio en la preferencia de los votantes hasta hace poco a favor de Barrera y ahora de Rodas. —AGENCIAS

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