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Colombia elige hoy entre paz o mano dura con FARC

Santos y Zuluaga se enfrentan en un duelo por la silla presidencial

Un empleado limpiaba, ayer, uno de los mayores centros de votación de Bogotá; todo está listo para las elecciones presidenciales de hoy. foto edh / Reuters

Un empleado limpiaba, ayer, uno de los mayores centros de votación de Bogotá; todo está listo para las elecciones presidenciales de hoy. foto edh / Reuters

Un empleado limpiaba, ayer, uno de los mayores centros de votación de Bogotá; todo está listo para las elecciones presidenciales de hoy. foto edh / Reuters

BOGOTÁ. Colombia define hoy su próximo presidente, entre el actual mandatario y su rival de derecha, en un ajustado mano a mano que confronta dos recetas para poner fin a un conflicto con la guerrilla: negociar la paz o regresar a la lucha sin cuartel.

Las encuestas pronostican la elección más disputada en la historia colombiana reciente, con el presidente de centro derecha y apoyado por partidos de izquierda, Juan Manuel Santos, y el exministro Óscar Iván Zuluaga, muy cerca el uno del otro en las preferencias.

Aunque Zuluaga -delfín político del expresidente Álvaro Uribe- triunfó en la primera vuelta del 25 de mayo, no consiguió la mayoría de votos para consagrarse y ahora tiene que volver a medirse con el mandatario.

Santos y Zuluaga, que está aún más a la derecha del presidente en el espectro ideológico, fueron compañeros en el gabinete de ministros y los dos abrazan el libre mercado y propugnan propuestas similares contra el desempleo y la pobreza.

Pero no podrían tener más diferencias sobre cómo acabar con medio siglo de conflicto con las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que ha dejado más de 200,000 muertos y millones de desplazados.

Santos se jugó todas sus fichas en la promesa de continuar el diálogo de paz con las FARC en Cuba, para cerrar un sangriento capítulo en la historia colombiana.

Incluso aumentó la apuesta esta semana, cuando anunció que el Gobierno inició conversaciones preliminares de paz con el otro grupo guerrillero colombiano, el más pequeño, Ejército de Liberación Nacional (ELN).

En la primera vuelta, Santos se impuso en las regiones rurales que más han sufrido por el enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas y la guerrilla.

Zuluaga subió como la espuma con su discurso de mano dura, capitalizando las dudas de millones sobre la intención de la guerrilla de dejar las armas. Y en la primera ronda, ganó en las grandes ciudades, pacificadas por la ofensiva militar de su mentor Uribe, lo que lo llevó a sumar más votos que Santos.

Una paz condicionada

Cuando llegó, hace cuatro años, a la presidencia como heredero político de Uribe, Santos cargaba con la promesa de mantener la cruzada militar contra la guerrilla. Pero luego cambió de estrategia y decidió negociar con los rebeldes.

Eso fue una traición para Uribe, un hombre que sufrió la muerte de su padre a manos de las FARC, en un fallido intento de secuestro. El expresidente fundó un partido y lanzó al ruedo a Zuluaga, en sus intentos por impedir que Santos siga en el poder.

Para el balotaje, Zuluaga suavizó un poco su discurso para atraer a algunos electores de Santos, pero advirtió que de ganar, solo mantendrá diálogos de paz si la guerrilla acepta sus condiciones, algo poco probable, considerando que exige el cese unilateral e indefinido del fuego y cárcel para los líderes rebeldes sin posibilidad de participar en la política.—AGENCIAS.

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