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Chavistas enfrentan el desafío de levantar una economía debilitada

Venezolanos padecen un serio desabastecimiento de productos básicos de consumo

Opositores al gobierno chavista protestan en Caracas frente a las fuerzas militares oficiales, descontentos por los resultados electorales del domingo pasado que dejaron como perdedor al candidato Henrique Capriles. Foto EDH / reuters

Opositores al gobierno chavista protestan en Caracas frente a las fuerzas militares oficiales, descontentos por los resultados electorales del domingo pasado que dejaron como perdedor al candidato Henrique...

Opositores al gobierno chavista protestan en Caracas frente a las fuerzas militares oficiales, descontentos por los resultados electorales del domingo pasado que dejaron como perdedor al candidato Henrique Capriles. Foto EDH / reuters

Adquirir papel higiénico, harina, arroz y otros productos básicos de consumo se ha vuelto una búsqueda difícil para los venezolanos. Este es sólo un efecto cotidiano de la difícil situación económica que atraviesa Venezuela y que ahora deberá enfrentar el gobierno de Nicolás Maduro.

"Se habla hasta (de escasez) de harina de maíz y papel higiénico. Hay que hacer colas para conseguirlo", comentó el economista y catedrático venezolano José Guerra en una entrevista con la cadena CNN y quien calificó de "una situación muy complicada" la que vive ese país que el domingo cerró unos reñidos y polémicos comicios.

Pero no sólo en la escasez de productos de consumo reflejan esa crisis económica venezolana, un país asentado en ricos pozos petroleros, pero que contradictoriamente y según diversos análisis económicos, tiene su economía estancada.

Durante los 14 años de gobierno de Hugo Chávez, la economía de la nación sufrió grandes transformaciones en su camino a un socialismo con sello propio: un alto control de la economía y una empresa privada que se ha ido replegando ante la avanzada de las nacionalizaciones y la dependencia de las importaciones.

Venezuela vive un severo desabastecimiento de ciertos alimentos básicos, una devaluación de la moneda, una deuda pública que supera el 50% de Producto Interno Bruto (PIB), una caída del PIB de más del 4%, además de una alta inflación que puede alcanzar entre el 33 al 50 % , una situación que el país enfrenta desde hace más de dos décadas y que no ha cesado ni siquiera en momentos de bonanza por los altos precios del crudo en el mercado.

El gobierno intentó contener la inflación con estrictas regulaciones, que aunque lograron reducir la velocidad de los precios momentáneamente, se han convertido en una camisa de fuerza para la producción interna, generando brotes de escasez.

La devaluación de un 32 % en febrero impulsó nuevamente los precios, que en algunos casos se duplicaron de un plumazo, iniciando un nuevo círculo inflacionario que en algún momento provocará otra devaluación.

Venezuela sufre además frecuentes sequías de dólares en medio del control de cambio vigente desde 2003, lo que reduce la disponibilidad de bienes en una economía dependiente de las importaciones e impide a las trasnacionales repatriar capitales.

Esto hace que los venezolanos no tengan fórmulas de ahorro o inversión en moneda extranjera y cuentan con montos limitados para estudiar y viajar al exterior.

Durante su gestión interina, Maduro lanzó un sistema de subasta de divisas que en su estreno vendió dólares a un promedio de 14 bolívares, mayor al oficial de 6,3 bolívares. Aunque se espera que esto atizará la inflación, es menos pesado de mantener en términos fiscales que el dólar fijo.

En Venezuela el precio oficial del dólar se ubica en 6,3 bolívares desde su reciente devaluación en febrero, aunque en el mercado paralelo sepagan hasta 25 bolívares.

Ante la dificultad para conseguir divisas en el mercado oficial y el encarecimiento en el mercado paralelo, los comercios no pueden importar muchos productos, lo que aumenta la escasez.

Bajo crecimiento

El Gobierno también deberá vigilar los controles de precios que fallan en la revisión constante de los costos de producción en una economía inflacionaria, lo que a menudo deriva en desabastecimiento de bienes controlados.

El tejido industrial venezolano ha perdido grosor en los últimos años y según el sector privado esto se debe a los controles de precios, la escasez de divisas y la inseguridad jurídica. Si quiere remontar su costosa dependencia de los puertos, debe crear condiciones para fundar nuevas empresas.

Pero también deberá elevar su estancada producción de crudo, ya que vende la gasolina más barata del mundo, mantiene el precio desde hace 16 años y debe sostener un millonario sistema de subsidios a servicios básicos como el agua y la electricidad.

Pero además debe seguir sosteniendo las millonarias transferencias de la petrolera estatal PDVSA a los proyectos sociales del gobierno que van desde la compra de alimentos hasta la construcción de casas, también han vulnerado el flujo de caja de la petrolera, fuente de 96 de cada 100 dólares que entran al país.

El mismo gobierno chavista habría calificado las dificultades económicas que atraviesan como una "bomba atómica" que puede estallar pronto, según un documento elaborado por ese gobierno y publicado recientemente por el diario español ABC.

En el documento se reconoce el alto desabastecimiento, la caída del PIB en más del 4% y advierte que "si no se corrige a tiempo, se cometen errores de incrementos desmesurados de salarios" y bajan los precios internacionales del petróleo ven "signos claros de posible hiperinflación que puede fácilmente llegar a un 50% este año, con contracción de la economía y un posible estallido social"el rumbo". —Agencias

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