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México

Caos e inseguridad en Los Cabos tras huracán Odile

Las autoridades federales redoblaron sus patrullas en la zona turística, donde saqueadores vaciaron comercios y decenas de miles se encontraban sin agua ni electricidad

Varias personas esperando para comprar combustible en una gasolinera de Cabo San Lucas.

Varias personas esperando para comprar combustible en una gasolinera de Cabo San Lucas.

Varias personas esperando para comprar combustible en una gasolinera de Cabo San Lucas.

Las autoridades locales de Baja California comenzaron el jueves a evaluar daños y restablecer los servicios públicos tras el paso del huracán Odile mientras continúan el caos y los saqueos en los comercios, protegidos de manera precaria por grupos de hombres armados.

"Hemos podido restablecer en torno al 30% del servicio eléctrico, igual que el agua potable", dijo Esthela Ponce, alcaldesa de La Paz, capital del estado.

Agregó que "estamos haciendo un levantamiento de cada vivienda. Hay 10,000 casas dañadas en la ciudad".

Un residente de la localidad turística de Los Cabos, David García, dijo en una entrevista radial que "el problema ya no es el huracán" sino la violencia que ha comenzado a desatarse.

"Todo empezó con los saqueos, no habían pasado ni ocho horas del huracán cuando se estaban destrozando tiendas", dijo. "Empezaron con tiendas pequeñas y después pasaron a los súper", añadió.

Las autoridades federales redoblaron sus patrullas durante la noche en la zona turística de Los Cabos, donde los saqueadores vaciaron muchos comercios y decenas de miles se enfrentaban el jueves a un cuarto día sin agua ni electricidad. También se han desplegado 1,000 miembros de la recién creada Gendarmería Nacional para colaborar con el restablecimiento del orden.

Las autoridades señalaron a través de la radio local que los agentes detendrán e interrogarán a quien encuentren en la calle tras el anochecer para asegurarse de que tenían motivos legítimos para estar fuera a esa hora. El gobierno evitó describir la medida como un toque de queda.

Así las autoridades esperaban calmar las preocupaciones después de días de saqueos en toda clase de comercios. Algunos vecinos temían que las viviendas privadas fueran las siguientes en ser atacadas.

Tras golpear la península mexicana de Baja California y otras zonas del norte del país en los últimos días, lo que queda de Odile puso rumbo hacia el suroeste de Estados Unidos.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos dijo que algunas zonas de Arizona y México podrían recibir entre 6 y 9 pulgadas (de 15 a 23 centímetros) de lluvia y advirtió sobre posibles inundaciones. Se esperaba que la zona de Tucson se llevase lo peor de la tormenta, aunque Phoenix también podría sufrir lluvias y fuertes vientos.

Desde el sur, el huracán Polo se fortalecía en la costa pacífica de México y se dirigía hacia Los Cabos, aunque se pronostica que no tocará tierra.

La Secretaría de Turismo dijo en su cuenta de twitter que 5,000 de los 30,000 turistas que se calcula se encontraban el domingo en Baja California han sido evacuados de la zona. Además, aviones del gobierno se dirigían a la región con agua y otros suministros.

Por su parte, Polo se encontraba a 290 kilómetros (180 millas) al sur de Manzanillo, México, con vientos sostenidos de hasta 120 kilómetros por hora (75 millas por hora). La tormenta avanza hacia el oeste noroeste a 17 kilómetros por hora (10 millas por hora).

En el Atlántico central, el Huracán de categoría 1 Edouard podría provocar olas y marejadas al norte de la Costa Este de Florida, aunque se espera que se quede lejos del continente.

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