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Candidato oficialista lidera conteo de votos en Honduras

Cifras oficiales preliminares dan ventaja al oficialista Hernández, pero tanto él como la izquierdista Castro reclamaban el triunfo

Juan Orlando Hernández del Partido Nacional, el mismo del presidente Pepe Lobo, se declaró ganador de los comicios tras el primer anuncio del TSE. foto edh / EFE

Juan Orlando Hernández del Partido Nacional, el mismo del presidente Pepe Lobo, se declaró ganador de los comicios tras el primer anuncio del TSE. foto edh / EFE

Juan Orlando Hernández del Partido Nacional, el mismo del presidente Pepe Lobo, se declaró ganador de los comicios tras el primer anuncio del TSE. foto edh / EFE

Al cierre de esta edición (11:30 p.m.) y en una disputa lucha, el candidato del gobernante Partido Nacional, Juan Orlando Hernández, se mantenía primero en las elecciones generales celebradas ayer en Honduras con el 34.27 % de los votos, según el tercer boletín oficial provisional divulgado con en base al 54 % de los escrutinios.

En el segundo lugar también permanecía la esposa del ex gobernante Mel Zelaya, del Partido Libertad y Refundación, la izquierdista Xiomara Castro, con el 28.67 %, de acuerdo al informe difundido en cadena nacional de radio y televisión por el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), David Matamoros, quien manifestó que hasta hoy darían más resultados oficiales.

El candidato del opositor Partido Liberal, Mauricio Villeda, se ubicaba en el tercer lugar con el 20.94 % de los votos, añadió Matamoros, quien insistió que los resultados oficiales preliminares no significan la proclamación de un ganador ni el establecimiento de una tendencia.

La participación fue del 61 %, según el TSE.

Castro primero y luego Hernández se declararon ganadores de los comicios y ofrecieron anoche discursos triunfalistas ante sus seguidores, al tiempo que sectores como la empresa privada pidieron a los políticos esperar con paciencia los resultados definitivos y respetarlos.

"Mañana mismo empezamos a trabajar para atender a la gente más humilde y pobre como se merece", dijo Hernández ante sus seguidores, que coreaban "sí se pudo".

Incluso dijo que lo había llamado para felicitarlo el candidato de Unidad, Tony Saca, para felicitarlo. En su cuenta de Twitter, Saca lo confirmó.

Pero los festejos estaban ausentes en las calles de Tegucigalpa mientras caía la lluvia. Algunos atribuyeron la calma a que los hondureños evitan salir tarde por miedo a la violencia cotidiana.

Poco antes de que fueran divulgadas las primeras cifras, Castro dijo que había ganado la elección con base a encuestas a bocas de urna y actas que manejaba su partido Libre.

"Claramente puedo decirles que soy la presidenta de Honduras", dijo la mujer ante periodistas y seguidores.

Las elecciones de este domingo en Honduras estuvieron marcadas por una masiva afluencia de votantes, sin que se registrasen incidentes de importancia que empañaran el proceso, según las autoridades y los observadores.

Unos 5.3 millones de hondureños estaban habilitados a votar por un presidente, tres designados presidenciales (vicepresidentes), 128 diputados al Congreso Nacional, 20 al Parlamento Centroamericano y 298 corporaciones municipales.

Con una de las economías más deprimidas y devoradas por la deuda, y con la más alta tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes (85, señala la ONU), los hondureños debían elegir quién les permita salir a flote luego de una de las crisis más profundas que ha vivido el país en la última centuria.

Y es que el nuevo inquilino de la Casa Presidencial hondureña no la tiene fácil. De acuerdo con el analista Jorge Yllescas, quien gane las elecciones presidenciales deberá lidiar con un país sumido en un crisis económica profunda que no hará más que atarlo de manos si no toma medias audaces y, sobre todo, urgentes.

La herencia que recibirá el nuevo gobernante, según el analista, es sombrío: una deuda pública que ronda el 50 % del Producto Interno Bruto (PIB), un crecimiento económico de apenas el 2.6 % y el pago de la deuda correspondiente al 25 % del presupuesto nacional. Esto, en cifras simples, implica que casi la mitad del plan de gastos esta comprometido y no puede ser utilizado para obras sociales e inversión pública.

Tranquilidad

Venciendo el abstencionismo a última hora de la jornada electoral, los hondureños acudieron ayer a las urnas en un proceso que no tuvo mayores salpicaduras que se preveía por el ambiente tenso vivido acá en los días previos a los comicios generales.

Salvo algunos centros de votación del interior del país, la apertura de los comicios fue puntual. El proceso transcurrió con tanta normalidad que, incluso, las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE) comunicaron que, a diferencia de otros eventos electorales, no hubo denuncias de un partido a otro.

En las primeras horas de la mañana, varios centros de votación aún esperaban la presencia masiva de los electores, algo que ocurrió cerca de las 3:00 de la tarde y que obligó al TSE a postergar el proceso hasta las 5:00.

Observadores instalados en algunos centros de votación de la capital hondureña dieron su visto bueno a la jornada, tanto en la afluencia de votantes como en el desarrollo de los comicios, en el que no hubo disturbios violentos ni desbordes de ánimos.

No obstante, la televisoras daban cuenta a pocas horas del cierres de algunos inconvenientes en las mesas de votación. Uno de ellos fue que hubo varios casos de personas que no pudieron votar porque aparecían como fallecidos ante el padrón electoral.

Desde los minutos previos al cierre, los partidos se atrincheraron en sus locales para conocer los resultados.

La calma reinaba en las calles, a pesar de que algunos medios declaraban ganador al candidato del Partido Nacional, Hernández, y en otros a la candidata del partido Libre.

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