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Cameron: Reino Unido tendrá referendo sobre permanencia en la UE

El Partido Conservador logró dominar el Parlamento británico

El primer ministro británico David Cameron (Der.) posa junto a su esposa, Samantha, en el número 10 de la calle Downing Street, en Londres. foto EDH / efe

El primer ministro británico David Cameron (Der.) posa junto a su esposa, Samantha, en el número 10 de la calle Downing Street, en Londres. foto EDH / efe

El primer ministro británico David Cameron (Der.) posa junto a su esposa, Samantha, en el número 10 de la calle Downing Street, en Londres. foto EDH / efe

LONDRES. Contra todos los pronósticos de las encuestas, el primer ministro británico, el conservador David Cameron, consiguió una aplastante victoria en las elecciones de ayer en el Reino Unido, en las que ganó con mayoría absoluta.

Al asumir su segundo mandato de gobierno, Cameron anunció ayer que celebrará el referéndum sobre la salida o permanencia del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

Así, Cameron confirmó la organización de la consulta sobre el "Brexit" -acrónimo que alude a una salida de Gran Bretaña de la UE- explicando que, "en política, nunca debemos esquivar las grandes preguntas".

De momento, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha hecho saber que quiere reunirse "cuanto antes" con Cameron, y que escuchará "con espíritu abierto" sus propuestas para reformar a la UE y facilitar el "encaje" británico.

Los únicos límites que se plantea por ahora la UE están en el respeto a las llamadas "cuatro libertades"; es decir, libre movimiento de mercancías, de capital, de servicios y de personas.

Con las tres primeras, Londres no tiene ninguna objeción. Con la última, la libre circulación de personas, el portavoz de la Comisión, Margaritis Schinas, ha reconocido que hay un cierto espacio de "zona gris" en la que hay posibilidades de ajustar la legislación europea para evitar abusos y contentar las susceptibilidades británicas.

Tampoco ha excluido la posibilidad de que el debate lleve hacia una reforma de los tratados; algo "muy difícil pero que forma parte de los instrumentos para diseñar el futuro de la UE", aun pensando que con los textos actuales "se pueden hacer muchas cosas". Pero la Comisión Europea mantiene la tesis de que no es posible una Europa "a la carta" en la que cada país ajuste sus condiciones, porque eso llevaría a su disolución automática.

Además de comprometerse a convocar el plebiscito europeo, el primer ministro reiteró su intención de cumplir con "todas" las promesas contenidas en su programa electoral, como la reducción de impuestos o la creación de empleo, y de gobernar para todas las regiones -Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte-.

"Como he dicho en las primeras horas de esta mañana, vamos a gobernar como un partido de una nación, de un Reino Unido. Eso significa asegurar que esta recuperación (económica) llega a todas partes en nuestro país, de norte a sur y de este a oeste", aseguró Cameron ante el 10 de Downing Street tras comunicar a la reina Isabel II que había obtenido la mayoría para formar gobierno.

Con este mensaje, el primer ministro buscó claramente tender puentes con los nacionalistas escoceses al obtener estos casi todos los escaños asignados en los Comunes para Escocia -56 de 59- y convertirse en la tercera fuerza.

El esperado avance del Partido Nacionalista Escocés (SNP), sobre el que las encuestas no se equivocaron pues le anticipaban una arrolladora victoria, fue utilizado por Cameron durante la campaña electoral para sembrar el miedo entre los votantes de que una papeleta para la oposición laborista daría paso a la fuerte influencia de los independentistas en el Gobierno central.

La continua promesa de la consulta europea también le ayudó a recuperar a los tradicionales votantes conservadores que, desencantados con la UE e inquietos por el aumento de la inmigración, se habían pasado al bando del eurófobo Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), que ayer dimitió al perder su circunscripción en el sureste inglés.

Cameron tiene por delante una apretada promesa electoral, como la reducción de impuestos, las ayudas a las personas que quieran comprar su primera vivienda, el apoyo al empleo juvenil, medidas draconianas para el control de la inmigración, la reducción del déficit, el descenso del desempleo y las ayudas a las empresas.

"Estamos al borde de algo especial en este país. Podemos hacer del Reino Unido un lugar en el que el bienestar pueda llegar a todos los que quieran trabajar", resaltó Cameron.

El líder "tory" obtuvo 331 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes del Parlamento de Westminster, superando incluso la cifra de 326 que marca la mayoría absoluta necesaria para gobernar sin el apoyo de otras formaciones más pequeñas, pese a lo que presagiaban los sondeos sobre intención de voto.

Según analistas, las claves de la victoria pueden observarse en su estilo de "campaña positiva" que promocionó sus promesas de salvaguardar la economía y crear empleo. También la basó en una planificación de "los próximos cinco años".

Los conservadores lanzaron hace algunos meses un manifiesto con 11 puntos esenciales, entre ellos la sanidad pública, la creación de trabajos, impuestos y trabajo.

En esta ocasión Cameron ha estudiado la vida práctica de los británicos y hacia allí apuntan sus propuestas: aumentar a 30 horas el tiempo que un padre trabajador puede estar con su hijo a la semana, disminuir la presión sobre las hipotecas para aumentar el patrimonio familiar (dejar un país más rico a las próximas generaciones), construir 200.000 hogares para nuevos compradores menores de 40 años, crear un sistema de préstamos para maestrías y doctorados.

La austeridad, sin embargo, está presente en el manifiesto: el dinero que entrega el Gobierno por cada estudiante queda congelado. El plan de recortes está dividido entre las prestaciones sociales, los presupuestos de los ministerios y las medidas contra la evasión fiscal, de donde Cameron espera obtener más de $42,000 millones.

En la salud, uno de los puntos críticos del programa, este año fueron invertidos $2,200 millones gracias a estos ahorros. El camino no puede ser otro, dice Cameron.

—AGENCIAS.

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