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Cae red que prostituía a 219 jóvenes en España

Eran traídas de Rumania con falsas promesas de trabajo

Este es parte del material incautado por las autoridades a los 19 detenidos. Foto EDH /ap

Este es parte del material incautado por las autoridades a los 19 detenidos. Foto EDH /ap

Este es parte del material incautado por las autoridades a los 19 detenidos. Foto EDH /ap

MADRID. La Policía Nacional desarticuló, con la detención de 19 personas, dos grupos dedicados a captar menores rumanas mediante falsas promesas de trabajo y a las que traían a España al cumplir 18 años para obligarlas a ejercer la prostitución en un macroprostíbulo de la Junquera, Girona, próximo a Francia.

Las jóvenes eran sometidas a continuas amenazas, palizas e incluso violaciones y los miembros de la organización las mantenían permanentemente controladas, llegando a utilizar escáneres dactilares que registraban tanto el inicio de la jornada laboral de cada mujer, como cada uno de los servicios sexuales que realizaban.

Entre los 19 detenidos se encuentran los supuestos principales cabecillas de ambas organizaciones y se ha identificado a un total de 219 víctimas directas del macroprostíbulo, que llegó a facturar unos 79 mil 718 dólares diarios.

También fueron registrados cinco domicilios y la sede del club de alterne, donde fueron intervenidos 134 mil 578 dólares, un rifle con silenciador, un revólver, munición, una katana, dos defensas eléctricas, 15 navajas, un látigo, dos bastones, una "cachiporra", nueve vehículos, casi 2 mil resguardos de envío de dinero al extranjero, equipos informáticos, teléfonos móviles y joyas.

Sociedad "tapadera"

En torno a esta actividad delictiva, se descubrió además un entramado de "sociedades tapadera", utilizadas para blanquear parte de los beneficios obtenidos, concretamente mercantiles con un capital social superior a $15 millones, numerosos inmuebles con un valor catastral superior a dos millones, varios vehículos de alta gama y un barco de 19 metros de eslora.

El primero de los grupos desmantelados estaba compuesto por rumanos y asentado en la región de Braila, de la que proceden la mayoría de las víctimas.

Contaban con una estructura perfectamente organizada y gozaban de gran respeto entre otras organizaciones de proxenetas, apareciendo incluso, vídeos en un conocido portal informático en el que artistas famosos rumanos dedicaban canciones al cabecilla de la organización.

También se observó que su cabecilla iba siempre acompañado por un guardaespaldas y alardeaba de su capacidad económica, frecuentando habitualmente casinos, donde llegó a gastar hasta $18 mil 601 euros en una noche.

El segundo grupo regentaba un macroprostíbulo en La Junquera, propiedad de un matrimonio afincado en Valencia, desde donde controlaba en tiempo real todo lo que ocurría a través de un sistema de videovigilancia.

Las mujeres eran explotadas sexual y laboralmente, permaneciendo en situación de semiesclavitud, obligadas a realizar jornadas de 12 a 14 horas y a hacer uso de lectores de huella dactilar al inicio de la jornada y de forma previa a cada servicio sexual.

El club exigía a las mujeres pagar $93 diarios para mantener "la plaza", incluso los días que no ejercían la prostitución, llegando a facilitarlas esponjas vaginales para que pudieran seguir manteniendo relaciones sexuales durante la menstruación y eludir ser penalizadas por inasistencia. —AGENCIAS.

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