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Boudou, un sospechoso de corrupción

La asunción de Boudou había sido puesta en duda por medios y analistas por su presunta vinculación con escándalos de corrupción.

El vicepresidente argentino, Amado Boudou, asumió ante notario el poder Ejecutivo del país. foto reuters

El vicepresidente argentino, Amado Boudou, asumió ante notario el poder Ejecutivo del país. foto reuters

El vicepresidente argentino, Amado Boudou, asumió ante notario el poder Ejecutivo del país. foto reuters

BUENOS AIRES. Amado Boudou, economista de 50 años e investigado por corrupción por la Justicia, se convirtió en el presidente interino de Argentina.

Boudou es retratado por los medios argentinos como un tipo oscuro, un dirigente que no destaca por su carisma, pero que se ganó la confianza de la presidenta hasta el punto de que su nombre llegó a sonar como su posible sucesor. Ella ha destacado en alguna ocasión su lealtad y que "no le teme a las corporaciones".

Ahora asume el poder en un momento en el que se encuentra profundamente cuestionado por su presunta vinculación con escándalos de corrupción, lo que según la prensa local y los analistas, podría afectar negativamente al sector gubernamental en plena campaña para las elecciones legislativas del próximo 27 de octubre.

El protagonismo de un dirigente con un fuerte deterioro en su imagen pública podría hacer aún más difícil la victoria de los oficialistas, que afronta los comicios más difíciles en 10 años.

A Boudou se le relaciona con un supuesto uso de influencias en beneficio de la imprenta Ciccone, ahora Compañía de Valores Sudamericana, cuando era ministro de Economía (2009-2011) durante el primer Gobierno de Fernández.

Diputados opositores le acusan de haber intercedido entonces ante la Administración Federal de Ingresos Públicos para pedir el levantamiento de la quiebra de la imprenta y facilitar su compra por el fondo de inversión The Old Fund, dirigido por el empresario Alejandro Vandenbroele.

En abril pasado el fiscal Jorge Di Lello imputó a Boudou en el marco de una denuncia por enriquecimiento ilícito, que también involucra a Vandenbroele.

El vicepresidente argentino ha asegurado que es objeto de una campaña ideada por opositores y firmas competidoras de Ciccone que pretenden afectar al Gobierno.

En abril pasado el fiscal Jorge Di Lello le imputó además en el marco de una denuncia por enriquecimiento ilícito.

Sin embargo, Boudou salió con vida. Fue absuelto en el proceso que se le juzgaba por malversar fondos públicos en la reforma de su despacho oficial y el juez que investigaba el caso de la imprenta fue apartado en una medida que los observadores interpretaron como favorable a la situación procesal del vicepresidente.

Boudou aparece en las encuestas como la persona con peor imagen dentro del Gobierno. La idea inicial dentro del equipo oficialista es que ejerza el trabajo presidencial de la forma más discreta posible, tal como sucedió en enero de 2012. Y en la medida de lo posible, que se mantenga alejado de la campaña para las elecciones legislativas del 27 de octubre. —AGENCIAS.

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