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Avalan pagos a afectados por la paralización

Los sueldos serán retroactivos para 800,000 mil trabajadores cesados temporalmente debido a la crisis política en EE. UU.

Empleados federales, durante una concentración frente al Capitolio, pidieron el fin del cierre administrativo. Foto edh /ReutersEl líder de la mayoría republicana en la Cámara, Eric Cantor, da declaraciones luego de la votación unánime. foto edh/Reut

Empleados federales, durante una concentración frente al Capitolio, pidieron el fin del cierre administrativo. Foto edh /ReutersEl líder de la mayoría republicana en la Cámara, Eric Cantor, da...

Empleados federales, durante una concentración frente al Capitolio, pidieron el fin del cierre administrativo. Foto edh /ReutersEl líder de la mayoría republicana en la Cámara, Eric Cantor, da declaraciones luego de la votación unánime. foto edh/Reuters

ESTADOS UNIDOS. La Cámara de Representantes, de mayoría republicana, aprobó ayer un proyecto de ley que autorizará a pagar retroactivamente los salarios de unos 800,000 empleados públicos afectados por la paralización parcial de la Administración federal iniciada el 1 de octubre, que sigue sin resolución.

Cuando se cumple ya el quinto día de paralización de la burocracia federal, los republicanos de la Cámara impulsaron una medida, que deberá ser aprobada por el Senado, destinada a aliviar la incertidumbre de los millares de funcionarios que han sido licenciados temporalmente por falta de fondos.

En una muestra rara de bipartidismo, la Cámara baja, de 435 miembros, reunió 407 votos a favor y ninguno en contra, para la legislación, que según todos los indicios cuenta con la simpatía de la Casa Blanca, pero que, de hecho, anulará cualquier ahorro que hubiera podido hacerse como resultado de la suspensión de empleo y sueldo a unos 800,000 empleados.

El jefe del Pentágono, Chuck Hagel, fue el primero en aprovechar la circunstancia para ordenar la vuelta a sus labores de unos 400,000 empleados civiles del Departamento de Defensa, el contingente mayor entre los afectados por la parálisis parcial de la Administración central.

El Congreso ya había aprobado, al comienzo del conflicto, y Obama había promulgado sin titubear, una ley extraordinaria para garantizar los pagos a todo el personal militar y los cuerpos de seguridad, que siguen en sus puestos pero no cobrarán hasta que la crisis se solucione.

En su mensaje sabatino, Obama instó ayer a los republicanos a que "pongan fin a esta farsa y terminen la paralización" del Gobierno, votando una asignación de fondos sin otras condiciones.

"El Senado ya lo ha hecho y hay en la Cámara de Representantes suficientes votos republicanos para hacer lo mismo", añadió Obama

El Senado entró en sesión poco después del mediodía de ayer, sin fijar hora o fecha para la votación del proyecto para el pago de los salarios, o para la promulgación por parte del presidente Obama.

Aunque se desconoce todavía la opinión del Senado, donde los demócratas se han negado hasta ahora a reanudar la actividad del Gobierno "a trozos" o mediante iniciativas parciales, las primeras declaraciones no han sido hostiles.

El jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, de Nevada, dijo que, con la aprobación del pago retroactivo de salarios a los trabajadores suspendidos, los republicanos han dado a los empleados públicos "una vacación pagada".

Según los demócratas, resulta paradójico que los más extremistas de los republicanos fuercen una parálisis de la Administración para ahorrar y ahora, metidos en un callejón sin salida, autoricen "vacaciones pagadas".

Reid añadió que la ley no es controvertida, pero "es cruel decir a los empleados que recibirán sus sueldos cuando reabra el Gobierno y al mismo tiempo negarse a abrir el Gobierno".

La medida, por otro lado, en nada resuelve la paralización misma del Gobierno federal.

La parálisis es el resultado de la negativa de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes a aprobar una ley provisional de gastos en ausencia de un presupuesto regular.

Una facción del Partido Republicano, inspirada por el movimiento Tea Party, ha condicionado los fondos para el funcionamiento de la Administración federal a la supresión de asignaciones para la aplicación de una reforma del sistema sanitario que el Congreso aprobó y Obama promulgó en 2010, más conocida como "Obamacare".

Los conservadores quieren forzar a toda costa una negociación sobre la ley sanitaria -que denuncian como totalitaria y ruinosa- y sobre la reducción drástica del gasto público, especialmente del destinado a subsidios y ayudas sociales.

Las encuestas muestran que la mayoría de los ciudadanos repudia la paralización del Gobierno, pero el estado de opinión contra el Partido Republicano no ha logrado todavía persuadir a sus representantes. —AGENCIAS

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