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Argentina elige entre el cambio o la continuidad con algunos matices

Están llamados a votar 32,064,323 ciudadanos. Si hay segunda vuelta, será el 22 de noviembre.

ARGENTINA INICIA EL PER?ODO DE REFLEXI?N PARA LAS PRESIDENCIALES DEL DOMINGO

En las elecciones del domingo también se votará por cargos legislativos y locales. Hay veda proselitista | Foto por EFE

En las elecciones del domingo también se votará por cargos legislativos y locales. Hay veda proselitista

BUENOS AIRES. Los argentinos decidirán el domingo si dan vuelta la página y dejan atrás 12 años de kirchnerismo o apuestan por un continuismo diluido, con un candidato oficialista que promete cambios de forma más que de fondo.

El peronista Daniel Scioli, del Frente para la Victoria (FPV), lidera las encuestas y tiene como principal rival a Mauricio Macri, del frente opositor Cambiemos. Se da por descontado que Scioli cosechará la mayor cantidad de votos, aunque es incierto si obtendrá los suficientes como para ser ganador en una primera vuelta electoral.

Para ganar en primera vuelta, Scioli debe obtener el 45 % de los votos o el 40 % y una diferencia de 10 puntos o más sobre el segundo, que sería el conservador Macri, según las encuestas. De ser necesaria una segunda vuelta, que sería la primera en Argentina, se realizaría el 22 de noviembre.

En los comicios en los que participarán otros cuatro candidatos será elegido el sucesor de Cristina Fernández, líder del movimiento de centroizquierda que creó dentro del peronismo junto a su predecesor y fallecido marido Néstor Kirchner (2003-2007).

La etapa kirchnerista que comenzó tras la devastadora crisis de 2001 se caracterizó por políticas de inclusión para los más desfavorecidos, impulsó juicios por los crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar (1976-1983) y la ampliación de derechos civiles. También llevó adelante un proceso de desendeudamiento externo inédito.

Un excesivo intervencionismo estatal en la economía, una inflación de alrededor de 27% anual, la manipulación de las estadísticas, el debilitamiento de las instituciones y la corrupción aparecen entre los aspectos negativos del período, al igual que un estilo personalista de ejercer el poder que generó divisiones en la sociedad.

Scioli, que perdió un brazo en 1989 cuando competía en una carrera de motonáutica y ha hecho del afán de superación su carta de presentación en el mundo de la política, dijo durante la campaña que no propone “una revolución”.

El también gobernador de la provincia de Buenos Aires, bendecido por Fernández, afirmó que ofrece “cuidar lo que haya que cuidar, cambiar lo que haya que cambiar, corregir lo que haya que corregir”. Scioli busca diferenciarse de la mandataria con un estilo más dialoguista, que busca el voto de los independientes que miran con recelo al kirchnerismo.

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