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EE. UU. apunta a prorrusos por derribo de avión

Obama afirma que Rusia apoya a rebeldes y que desde zona de separatistas habría sido lanzado el proyectil

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UCRANIA. Líderes mundiales exigieron una rápida investigación por el derribo del avión malasio en el este de Ucrania que causó la muerte de las 298 personas que viajaban a bordo, una tragedia que podría suponer un punto de inflexión en la peor crisis entre Rusia y Occidente desde la Guerra Fría.

No hubo sobrevivientes del siniestro del jueves, el ataque más letal de su tipo contra un avión comercial, que esparció los cuerpos de las víctimas sobre varios kilómetros de territorio controlado por rebeldes ucranianos cerca de la frontera con Rusia. El vuelo MH-17 se dirigía a Kuala Lumpur desde Amsterdam.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó ayer que el avión comercial fue derribado por un misil tierra-aire disparado desde un área controlada por rebeldes separatistas apoyados por Rusia.

Los comentarios de Obama han sido los más fuertes hasta ahora del Gobierno de Estados Unidos, en el sentido de que probablemente los separatistas prorrusos derribaron el avión y de que parte de la responsabilidad puede ser de Moscú.

Obama apuntó directamente a Rusia al señalar que los separatistas recibían un flujo constante de armas pesadas y combatientes desde Moscú. Agregó que el presidente ruso, Vladimir Putin, tenía la influencia necesaria para reducir la violencia en Ucrania y que decidió no hacerlo.

Y el primer ministro de Holanda, Mark Rutte, aseguró que su país "no descansará" hasta que la justicia se haga cargo de los responsables del trágico accidente aéreo en Ucrania oriental, que ha costado la vida a 298 personas, entre ellos 189 de sus compatriotas.

Aunque solo se confirmó la presencia a bordo del avión de un ciudadano estadounidense -más de la mitad de los fallecidos eran holandeses- investigadores de Washington se estaban preparando para viajar a Ucrania a colaborar con las pesquisas, dijo un funcionario.

Samantha Power, embajadora estadounidense en Naciones Unidas, dijo previamente que no se podía descartar la ayuda de Rusia a los separatistas en Ucrania que dispararon el misil tierra-aire SA-11 que derribó al avión.

"Debido a la complejidad técnica del SA-11, es poco probable que los separatistas efectivamente operen el sistema sin asistencia de personal capacitado, por lo que no podemos descartar asistencia técnica de personal ruso en la operación del sistema", declaró al Consejo de Seguridad de la ONU que se reunió ayer.

El Consejo de Seguridad de la ONU hizo un llamado por una investigación internacional "completa, independiente y exhaustiva" sobre el derribo del avión, a fin de que encuentre a los responsables por el incidente.

En su primera declaración sobre el desastre, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que había que determinar exactamente lo que sucedió con la aeronave antes de imponer nuevas sanciones.

Gran Bretaña dijo que debían establecerse los hechos en una investigación liderada por Naciones Unidas antes de que empiecen a considerarse con seriedad más sanciones.

Kiev y Moscú se culparon de inmediato por el desastre.

La escala del desastre podría convertirse en un punto de inflexión en la presión internacional para resolver la crisis de Ucrania, en la que han muerto cientos de personas desde que manifestantes pro occidentales destituyeron a un presidente aliado de Moscú, lo que desencadenó una intervención rusa que llevó a anexión de la península de Crimea.

Si bien Occidente impuso sanciones a Rusia por Ucrania, Estados Unidos ha sido más agresivo que la Unión Europea. Los analistas dicen que la respuesta de Alemania y otras potencias de la UE al incidente -posiblemente imponer más sanciones- podría ser clave para decidir la siguiente fase del impasse con Moscú.

Algunos analistas incluso compararon la tragedia con el hundimiento del Lusitania en 1915 por parte de Alemania, que llevó a Estados Unidos a involucrarse en la Primera Guerra Mundial, pero la indignación por el siniestro del jueves aún no parece haber encendido la llama de una intervención militar.

Viven tragedia dos veces

En un giro casi incomprensible del destino, una mujer australiana que en marzo perdió a un hermano y una cuñada en el desaparecido vuelo 370 de Malaysia Airlines se enteró ayer que su hijastra murió en el avión derribado en Ucrania.

Rod Burrows y María Burrows, hermano y cuñada de Kaylene Mann, respectivamente, viajaban a bordo del vuelo 370 cuando desapareció hace cuatro meses. Mann se enteró ayer que su hijastra, Maree Rizk, murió junto con otros 297 pasajeros en el vuelo 17 de Malaysia Airlines.

Burrows dijo que su familia estaba luchando para entender cómo es que la mala suerte los tocó en dos ocasiones con la misma compañía aérea.

También personalidades conocidas en la vida política y académica de Holanda iban en el vuelo MH-17.

Entre ellos figuran el senador del partido Laborista (PvdA), Willem Witteveen, informó el Senado holandés.

También perdió la vida en la tragedia el experto en investigaciones sobre el sida, Joep Lange, que se dirigía a la conferencia SIDA 2014 que comienza este fin de semana en Melbourne (Australia), probablemente con otros de sus colegas, informó la televisión pública holandesa NOS.

También indicaron que en el avión también viajaba un portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Otros tuvieron más suerte, como el salvadoreño casado con una italo-australiana, o la pareja con un bebé que escapó del drama porque decidió que no querían viajar separados y anularon sus pasajes en el vuelo siniestrado, según la prensa holandesa.

Y una mujer ucraniana relató cómo uno de los cuerpos se hizo pedazos al caer sobre el techo de su casa.—AGENCIAS

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