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Anuncian acuerdo para una ley de inmigración

Senadores presentan plan para facilitar camino a ciudadanía

De izq. a der, los senadores John McCain (republicano), Charles Schumer (demócrata), Marco Rubio (centro, rep.), y Robert Menéndez (demo). foto edh / ap

De izq. a der, los senadores John McCain (republicano), Charles Schumer (demócrata), Marco Rubio (centro, rep.), y Robert Menéndez (demo). foto edh / ap

De izq. a der, los senadores John McCain (republicano), Charles Schumer (demócrata), Marco Rubio (centro, rep.), y Robert Menéndez (demo). foto edh / ap

WASHINGTON. Un grupo de senadores integrado por demócratas y republicanos dio a conocer ayer una declaración de principios para la elaboración de un plan bipartidista de reforma migratoria que, de ser aprobado por ambas cámaras del Congreso, incluirá un duro camino a la ciudadanía para indocumentados.

La declaración fue anunciada en la víspera de un discurso que el presidente Barack Obama hará en Las Vegas, Nevada, hoy.

El grupo lo integran los demócratas Charles Schumer (Nueva York), Dick Durbin (Illinois), Robert Menéndez (Nueva Jersey) y Michael Bennet (Colorado), y los republicanos John McCain (Arizona), Lindsey Graham (Carolina del Sur), Marco Rubio (Florida) y Jeff Flake (Arizona). Graham, Bennet y Flake no asistieron a la conferencia, pero apoyan la iniciativa.

El demócrata Charles Schumer dijo que espera que el Senado tenga un proyecto de ley consensuado en marzo, para que la nueva reforma migratoria pueda ser votada por el pleno del Senado a finales del primer semestre o comienzos del segundo semestre.

"Aún tenemos un largo camino por delante, pero éste es un paso importante" para conseguir finalmente una reforma que permita la legalización de unos 11 millones de inmigrantes indocumentados, indicó Schumer.

El senador republicano por Florida, Marco Rubio, afirmó que "la mayoría de los 11 millones (de indocumentados) desea un mejor futuro y hay que buscar una solución que no contribuya a la inmigración ilegal y, a la vez, no sea injusta con aquellos que siguen las normas".

El excandidato presidencial republicano John McCain, por su parte, aseguró que "2013 es la mejor oportunidad para aprobar la reforma migratoria. Si fallamos, creo que pasarán muchos años hasta que se vuelva a intentar arreglar este problema", aseguró.

El acuerdo alcanzado no anuncia un camino de rosas para los indocumentados.

Aquellos que residan ilegalmente en EE.UU. y quieran recibir papeles tendrán que registrarse, demostrar su plazo de estancia, pagar un multa, ponerse al día de los impuestos impagados desde que viven en EE.UU., someterse a varias entrevistas, aprender inglés y estudiar lo esencial de la historia y el sistema político de este país.

Cumplidos esos trámites, serán puestos en la cola de las solicitudes legales de visado, con el objeto de no dar ventaja a los ilegales sobre aquellos que siguen el camino marcado de la ley. Durante el tiempo que dure esa tramitación, podrán permanecer en el país, pero no tendrán acceso aún al paro, la seguridad social y los demás beneficios sociales que existen para los norteamericanos. En última instancia, millones de personas levantarán un día su brazo derecho y jurarán fidelidad a la bandera y la Constitución de Estados Unidos.

Se aplicarán tres velocidades distintas en este proceso: una más rápida para los jóvenes que fueron traídos sin papeles por sus padres y que han crecido y estudiado aquí, una intermedia para los trabajadores del campo, esencialmente en la producción de alimentos, y una tercera más lenta para el resto de los inmigrantes.

La legalización está sometida, además, a otras condiciones generales del sistema migratorio. Se reforzará la policía de las fronteras, se les facilitará nuevo equipo y tecnología para cumplir más eficazmente con su función.

En la medida en que se vaya certificando que esas medidas de seguridad avanzan, se irán firmando los permisos de residencia a los indocumentados.

Al mismo tiempo, se pondrá en marcha un nuevo método de seguimiento de los visados temporales para que las autoridades puedan asegurarse que nadie se queda posteriormente en el país de forma ilegal.

Asimismo, se acelerará la deportación de aquellos a quienes, en el proceso de verificación, se les encuentren antecedentes de delitos graves de carácter criminal.

En general, lo que se pretende es una completa modernización del sistema y una especie de borrón y cuenta nueva que clarifique la situación real y envíe, de alguna forma, un mensaje a los futuros inmigrantes de que no se admitirá más ilegalidad.

En 2011, sin contar con los que consiguieron su objetivo, la policía detuvo a 327,000 personas tratando de entrar al país ilegalmente. "El actual status quo es insostenible", ha dicho McCain. —AGENCIAS.

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