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Analista: todavía no podemos escribir el epitafio de Trump

Juan Carlos Hidalgo, del Cato Institute, considera que  pese al revés  que recibió el magnate en las primarias de Iowa, falta proceso por recorrer 

Seguidores del candidato presidencial republicano y empresario estadounidense Donald Trump (no en la foto) observan una pantalla con el seguimiento de los resultados de los caucus de Iowa, el pasado lunes.

Seguidores del candidato presidencial republicano y empresario estadounidense Donald Trump (no en la foto) observan una pantalla con el seguimiento de los resultados de los caucus de Iowa,... | Foto por Agencia EFE

Seguidores del candidato presidencial republicano y empresario estadounidense Donald Trump (no en la foto) observan una pantalla con el seguimiento de los resultados de los caucus de Iowa, el pasado lunes.

En una entrevista exclusiva con El Diario de Hoy, el analista sobre América Latina en el Cato Institute, Juan Carlos Hidalgo, señaló que es muy temprano en el proceso para enterrar las aspiraciones presidenciales del polémico precandidato, Donald Trump.

Esto a raíz de lo sucedido en el primer estado en celebrar sus primarias, Iowa, donde Trump sufrió su primer revés del proceso tras encabezar las encuestas de preferencia del Partido Republicano por los últimos meses. 

En las Asambleas primarias de Iowa, el senador de origen cubano, Ted Cruz, se llevó la victoria con el 28% de los votos, dejando a Trump con un 24% y al senador de Florida, Marco Rubio, en un cercano tercer lugar con 23%.

De acuerdo a Hidalgo, estos resultados representan un revés para Trump, pero no pueden considerarse definitivos y existen varios factores por considerar previo a declarar su derrota en el proceso. 

“Todavía no podemos escribir el epitafio de Trump. La primera prueba que afrontaba era ver si el entusiasmo que generó en las redes se traducía en que sus seguidores asistieran y participaran en las Asambleas de Iowa y lo hicieron”, afirmó Hidalgo. 

El analista afirma que, debido a la modalidad de los caucus, donde el voto no es definitivo y los simpatizantes de un candidato pueden trasladar su apoyo a otros tras discusiones y negociaciones, las cifras de apoyo a Trump disminuyeron a lo largo de la noche. “La evidencia indica que mucho votante de Trump terminó dando su apoyo a otros candidatos y que esto le costó al final el apoyo que, según las encuestas, lo ponía como ganador”, añade.

“En los otros Estados, donde la modalidad es más tradicional y simplemente se deposita el voto en una urna, el entusiasmo debería traducirse en un apoyo significativo”.

Por otra parte, Hidalgo afirma que para Cruz, “las primarias de Iowa eran una cuestión de vida o muerte” para el futuro de sus aspiraciones a la nominación republicana. “Si no ganaba ahí, se le complicaba la nominación”. Sin embargo, dice el analista, el gran ganador de la noche fue Marco Rubio, quien logró pegarse a Trump y terminar únicamente un punto porcentual abajo. Según él, Rubio representa la candidatura del estatus quo Republicano.

Del lado del partido Demócrata, a juicio de Hidalgo, a pesar de que Hillary Clinton ganó 23 de 44 delegados, sobre los 21 que se agenció el senador de Vermont, Bernie Sanders, la exsecretaria de Estado puede considerarse la gran perdedora de Iowa. 

“Ella ha tratado de barnizar el resultado, pero esta es una derrota a todas luces (...) Si analizamos contra quién está enfrentándose, un senador de 74 años, que hace poco era un desconocido en Washington, que incluso se autodefine como socialista, de un Estado inconsecuente como Vermont ante la maquinaria de los Clinton, el dinero recaudado y el apoyo del Partido Demócrata, terminar en un empate con él, quiere decir que Hillary es una candidata muy débil”, añade Hidalgo.

“Probablemente pierda New Hampshire, pero después de New Hampshire es difícil que Sanders tenga la estructura para poder competir con Clinton. Esto demuestra que ella al partido Demócrata no le termina de generar pasiones”, dice Hidalgo.

A juicio de Hidalgo, en el panorama político de EE.UU. existe un pulso entre los precandidatos tradicionales en ambos partidos y un nuevo discurso antipolítico y de corte populista. Esto se debe al alto malestar que existe en la clase media, la cual ha visto su nivel de ingreso y calidad de vida disminuir, y muestra un desencanto por la administración Obama, el Congreso y los políticos tradicionales.

“Esto se traduce en dos tipos de populismo: por un lado, el populismo de derecha, encabezado por Trump y Ted Cruz, que acusa a Washington de velar por sus propios intereses y la ha emprendido contra los inmigrantes, a quienes responsabilizan de la caída en los salarios de la clase media… y del lado demócrata, está la insurgencia de Bernie Sanders, que culpa a Wall Street de manipular las leyes electorales y el sistema económico para enriquecerse a costa de la clase media y señala a Washington de pegarse a los intereses de Wall Street”, dice.

El efecto de ambos populismos es alto, a juicio del analista. Del lado demócrata, la presión antipolítica acaparó la mitad del voto y cada vez más simpatizantes se autodenominan socialistas, mientras que en las filas republicanas, cerca de un 70% de votantes se manifestó en contra de la política tradicional.

Si bien esta ola populista es preocupante y las porciones del electorado decantándose por estas opciones son altas,  Hidalgo considera que EE.UU. tiene la institucionalidad suficiente como para que “el sentido común prevalezca, como lo hizo ante las oleadas populistas de los años 30 o recientemente con Ross Perot (ultraconservador que participó en las presidenciales de 1992 y 1996)”. 

“EE.UU. no va a caer en los excesos populistas que vemos en Sudamérica o incluso en Europa. Hay una institucionalidad sólida que descansa en los frenos y contrapesos establecidos en la Constitución”, agregó Hidalgo. “Sin embargo, preocupa ver a porciones significativas del electorado caer en los cantos de sirena de la retórica populista en ambos partidos”, sentenció.

Aspirantes ponen la mirada en New Hampshire

El centro de gravedad de la política  se desplazó a New Hampshire, donde el 9 de febrero arrancarán las primarias del proceso de selección de los nominados a la presidencia por los partidos Demócrata y Republicano.

Ya desde la noche del lunes, sin esperar el resultado definitivo, tanto Hillary Clinton como el senador Bernie Sanders enrumbaron hacia el este. 

En el caso demócrata, el favorito es Sanders, quien tiene 18.8 puntos de ventaja y cuyo mensaje se vio reforzado con el meritorio segundo lugar logrado en Iowa y que él llamó “empate virtual” con Clinton.

Al igual que en el primer caucus, el hombre a derrotar en las “primeras primarias” es Donald Trump, quien mantiene en las encuesta una ventaja de más de 21 puntos respecto al segundo, Ted Cruz, según el portal RealClearPolitics.

Algunos republicanos cuentan con que Cruz no repita su triunfo de Iowa, considerando que el electorado de New Hampshire es menos religioso y más moderado en temas sociales.

New Hampshire pocas veces sigue el ejemplo de Iowa. En 2008 el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee y en 2012, el exsenador Rick Santorum salieron triunfantes de Iowa pero perdieron en New Hampshire y eventualmente salieron de la carrera por la nominación.

Eso porque New Hampshire tiene un electorado distinto, fiscalmente conservador, pero socialmente más moderado.

Las fuerzas que ayudaron a Cruz el lunes, como Santorum y Huckabee antes que él, pueden no tener mucho peso a la hora de las decisiones en las primarias de la próxima semana.

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