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Altamira vuelve a ser escenario del caos

El régimen de Nicolás Maduro envió a decenas de guardias bolivarianos para reprimir a los opositores que protestaban

Un grupo de jóvenes protesta contra el régimen venezolano en el sector Chuao, en la capital venezolana. foto edh / EFE

Un grupo de jóvenes protesta contra el régimen venezolano en el sector Chuao, en la capital venezolana. foto edh / EFE

Un grupo de jóvenes protesta contra el régimen venezolano en el sector Chuao, en la capital venezolana. foto edh / EFE

VENEZUELA. Fuerzas antimotines tomaron ayer por asalto una plaza de Caracas epicentro desde hace más de un mes de manifestaciones contra el gobernante socialista Nicolás Maduro, en medio de una ofensiva para apagar los focos de protesta.

Los guardias bolivarianos irrumpieron en la Plaza Altamira en medio centenar de motocicletas, provocando la estampida de unas 500 personas que protestaban en el lugar. Reporteros de Reuters afirman que una decena de manifestantes fue detenida.

Uno de ellos hizo el signo de la victoria con ambas manos mientras se lo llevaban en una moto. Otro gritó "¡Auxilio!"

Maduro había dado el sábado un ultimátum a los opositores que se reúnen desde comienzos de febrero en la Plaza Altamira, donde todos los días al caer la noche algunos jóvenes arrojan piedras y cócteles molotov contra la policía.

Unas 28 personas han muerto en choques e incidentes en las peores protestas de la última década en Venezuela.

Poco antes del anochecer los militares usaron un cañón de agua para dispersar a los manifestantes e inundaron la plaza de gas lacrimógeno.

De pronto, unas 50 motocicletas irrumpieron a toda velocidad en la plaza desde varias direcciones entre las nubes de gas.

Mientras unos militares revisaban bares de la plaza en busca de manifestantes escondidos, otros despejaron una avenida bloqueada con basura y escombros.

Algunos manifestantes piden la renuncia de Maduro, a quien responsabilizan por la inflación de un 57% anual, la inseguridad y la falta de productos básicos como la leche.

"Una de las razones por las que estoy marchando es que no hay comida", dijo Pedro Pérez, un jubilado de 64 años que participó en la protesta de la mañana. "Duro hasta cinco y seis horas en una cola para comprar dos paquetes de harina".

—AGENCIAS.

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