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Adiós a la Dama de Hierro

Hubo representantes de 170 países, incluidos 11 jefes de gobierno y 17 ministros de Rel. Exteriores

Vista de la llegada del cortejo fúnebre de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher a la catedral de San Pablo. foto edh / efe

Vista de la llegada del cortejo fúnebre de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher a la catedral de San Pablo. foto edh / efe

Vista de la llegada del cortejo fúnebre de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher a la catedral de San Pablo. foto edh / efe

LONDRES. Realeza, dignatarios y admiradores de todos los sectores dieron el último adiós a Margaret Thatcher ayer en el funeral más grande para un líder británico en medio siglo.

En un evento comparable al funeral de Winston Churchill en 1965, la reina Isabel II se unió a destacados políticos británicos y extranjeros, del presente y el pasado, para despedir a la "Dama de Hierro", quien transformó al país y Europa.

Su apodo –la Dama de Hierro– surgió en 1976, luego de que ella pronunciara un fuerte discurso contra la Unión Soviética, país al que acusaba de estar en vías de convertirse en la nación imperial más poderosa del mundo; a lo que el Ministerio de Defensa Soviético respondió con una publicación en la que se refirió a Thatcher como "la Dama de Hierro"... El sobrenombre se mantuvo con los años.

Ayer, miles de seguidores salieron a las calles de Londres mientras el ataúd de Thatcher realizaba su viaje final desde el centro del poder político británico en Westminster hacia la Catedral de San Pablo.

Una nota manuscrita colocada en una corona de flores blancas sobre el féretro decía: "Madre querida, siempre estarás en nuestros corazones".

"Nos dio a millones de nosotros esperanza, libertad, ambición", decía una pancarta llevada por un hombre.

La exprimera ministra fue homenajeada con salvas desde la Torre de Londres cada minuto y con el silencio de las campanas del Big Ben. Más de 700 militares y miles de policías brindaron seguridad.

Thatcher, quien gobernó el Reino Unido entre 1979 y 1990, murió el 8 de abril después de sufrir un accidente cerebrovascular. Fue la primera y única primera ministra del país y la líder que más tiempo gobernó en el siglo XX tras ganar tres elecciones generales consecutivas.

Buscó frenar el declive de Gran Bretaña sufrido tras la guerra con políticas de libre mercado que enfurecieron a sus opositores al aplastar a los sindicatos y privatizar los principales recursos británicos, mientras impulsaba el sector de los servicios. Además, llevó al país la victoria en la Guerra de las Malvinas en 1982.

Más de 20 años después, sus partidarios la ven como una defensora de la libertad.

Ocho militares cargaron su ataúd en hombros para ingresarlo en la Catedral de San Pablo para un servicio fúnebre al que asistieron 11 primeros ministros de todo el mundo.

Bajo de su enorme cúpula pintada, el mismo lugar donde el príncipe Carlos y la princesa Diana se casaron, más de 2,000 asistentes escucharon un servicio sombrío repleto de himnos y lecturas reflexivas.

"Después de la tormenta de una vida vivida al calor de la controversia política, hay una gran calma", dijo el obispo de Londres, Richard Chartres, a los asistentes. "Hay un lugar importante para debatir políticas y legados (...) pero ni aquí ni ahora es el lugar o el momento", agregó.

El primer ministro David Cameron y Amanda, la nieta de 19 años de Thatcher, leyeron pasajes del Nuevo Testamento mientras himnos patrióticos sonaban en la imponente catedral de 300 años de antigüedad.

Al servicio asistieron exprimeros ministros británicos, el gabinete de gobierno en pleno, dos jefes de Estado y 17 ministros de Relaciones Exteriores. El exsecretario de Estado estadounidense Henry Kissinger también concurrió.

La música incluyó sus himnos favoritos, entre ellos "I Vow to Thee, My Country" (Me comprometo a tí, mi país).

Bandas militares británicas interpretaron a Beethoven, Mendelssohn y Chopin.

"Fue la primera mujer primera ministra, estuvo más tiempo en el cargo que ninguno en 150 años, consiguió algunas cosas extraordinarias en su vida", dijo el primer ministro David Cameron, líder del Partido Conservador de Thatcher.

Defendió como "apropiado y correcto" este funeral ceremonial con honores militares que tuvo toda la pompa y el boato de un funeral de Estado, como el de Winston Churchill en 1965. "Es un tributo adecuado a una gran primera ministra respetada en todo el mundo", agregó.

Hubo ausencias notables. El exlíder soviético Mijail Gorbachev estaba demasiado frágil para viajar y Nancy Reagan, viuda del gran aliado estadounidense de Thatcher Ronald Reagan, tampoco pudo acudir. Thatcher profundizó con su alianza con Ronald Reagan para ayudar a derrotar el comunismo en los últimos años de la Guerra Fría.

Algunas figuras notables de la época de Thatcher que acudieron fueron F.W. de Klerk, el último líder sudafricano de la época del apartheid; el expresidente polaco Lech Walesa y el exprimer ministro canadiense Brian Mulroney.

Tras el funeral, la Dama de Hierro fue incinerada en una ceremonia privada y sus cenizas enterradas junto a su esposo, Denis, fallecido en 2003 tras 50 años de matrimonio, en los jardines del Royal Hospital Chelsea de Londres. —AGENCIAS

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