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Se abre un mercado de 11.2 millones en Cuba

Panorámica del Malecón de La Habana, uno de los sitios más emblemáticos de la isla y donde hay varios hoteles de compañías españolas. Foto EDH / ARCHIVO

Panorámica del Malecón de La Habana, uno de los sitios más emblemáticos de la isla y donde hay varios hoteles de compañías españolas. Foto EDH / ARCHIVO

Panorámica del Malecón de La Habana, uno de los sitios más emblemáticos de la isla y donde hay varios hoteles de compañías españolas. Foto EDH / ARCHIVO

El embargo, o "bloqueo", según el nombre oficial en Cuba, ha provocado miles de problemas a los cubanos, aunque, como reconoció el presidente estadounidense Barack Obama, esta política "no sirvió de nada" en su propósito de lograr el derrocamiento del régimen.

Cinuenta y tres años después, las marcas icono de la mayor economía del planeta como Coca Cola, Walmart y McDonald's suenan con fuerza ahora que se vislumbra una relación comercial más abierta y un inminente flujo de remesas "in crecendo".

En el último medio siglo, el desabastecimiento crónico de determinados productos, la pésima calidad de otras mercancías y comestibles comprados antes en los antiguos países socialistas —compotas incomibles de Albania, conservas búlgaras y rusas sabrosas por el hambre, pero increíblemente eficaces para la acidez, o vinos de oscuras y remotas procedencias—, además de las restricciones financieras internacionales y la dificultad para acceder a medicamentos de última generación, que hubiera resultado más sencillo y económico comprar en EE. UU., han afectado a la mayoría de los cubanos desde que nacieron.

Hasta ahora, de acuerdo con el sitio oficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), el Gobierno cubano ha tenido que implementar algunas reformas en años recientes para encontrar un balance entre la debilitación de su sistema económico socialista y el deseo de mantener el control sobre la isla, publicó ayer el diario español El País.

La "contrarrevolución" económica solo llegó de la mano de Raúl Castro –probablemente en consonancia con lo debatido desde la Casa Blanca. Así, ahora los cubanos ya tienen permitido comprar aparatos electrónicos, teléfonos móviles, así como la compraventa de autos usados; además se abrieron algunos servicios minoristas para impulsar el autoempleo.

Según un artículo de cnnexpansion.com, Cuba es de los países más grandes del Caribe, con 11.2 millones de personas, y Producto Interno Bruto (PIB) de $68,230 Mlls., que se estima crece alrededor de 2.5 % anualmente, según los últimos datos del Banco Mundial (BM). El PIB de El Salvador es de $24,000 Mlls.

La tasa de desempleo es de 4.3 % y la inflación alcanza un 6 %. Su deuda pública equivale al 35.9 % del PIB, mientras que la externa es de $23,440 Mlls.

La posibilidad de tener inmuebles y la comercialización de bienes raíces también ya son permitidas, al igual que las transacciones directas de bienes producidos por agricultores privados con hoteles y otros negocios, añade CNN.

Según el acuerdo Obama-Castro, "tratará de fortalecer al naciente sector privado cubano", indica el comunicado, autorizándose la exportación de ciertos artículos, lo que "hará más fácil que los ciudadanos cubanos tengan acceso a ciertos bienes con precios más bajos para mejorar su nivel de vida y obtener una mayor independencia económica del Estado".

El columnista del periódico mexicano La Jornada, Enrique Galván Ochoa, plantea que "Coca-Cola se vende en todo el planeta, excepto en dos países: Corea del Norte y Cuba. La lista pronto se achicará a uno solo".

Según el analista, "además de las implicaciones históricas, políticas, sociales y humanas que conlleva la decisión del presidente Obama, de terminar el embargo que dura más de medio siglo, habrá repercusiones económicas. Cuba es un mercado aproximadamente del mismo tamaño que el Distrito Federal y sus alrededores. Otras compañías trasnacionales que harán pronto aterrizaje serán Walmart, Nike y McDonald's, de acuerdo con Bloomberg y otras publicaciones internacionales.

Ya el documento del Gobierno estadounidense precisa que se autorizará la exportación de productos "que contribuirán a la capacidad de los cubanos para comunicarse con personas en Estados Unidos y el resto del mundo", en alusión a dispositivos de comunicaciones.

Con las nuevas relaciones diplomáticas se disparan expectativas de negocio. Aunque en su discurso Obama no se refirió literalmente a la ley Helms-Burton –aprobada por EE. UU. en 1996, que contempla represalias contra compañías no estadounidenses que hagan negocio en Cuba– sus palabras sugieren el desvanecimiento de esa norma que especialmente ha afectado a grupos españoles. —Agencias

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