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ENTREVISTA

"Tenemos que estar más o menos claros sobre el rumbo del país"

El expresidente de ANEP Federico Colorado señala que el gobierno debe despejar dudas sobre sus intencionesEn vez de aumentar los ingresos, el Ejecutivo debe fomentar el crecimiento económico y reducir gastos como la 'partida secreta', añade el empre

Federico Colorado fue presidente de la ANEP de 2003 a 2009 y actualmente se desempeña como director general de Quesos Petacones. Foto de Expansión/ Marvin Recinos.

Federico Colorado fue presidente de la ANEP de 2003 a 2009 y actualmente se desempeña como director general de Quesos Petacones. Foto de Expansión/ Marvin Recinos.

Federico Colorado fue presidente de la ANEP de 2003 a 2009 y actualmente se desempeña como director general de Quesos Petacones. Foto de Expansión/ Marvin Recinos.

Federico Colorado aplaude el diálogo que sostienen el gobierno y los empresarios. En su visión, es un buen principio para alcanzar la armonía que tanto se necesita para elevar el crecimiento económico del país y mejorar las condiciones de vida de la gente.

A ese diálogo también se debe incorporar a los trabajadores. Y sus resultados deben ser concretos y no solo cosméticos, porque el país tiene un potencial que en los últimos años no se ha aprovechado como se podría, opina el director general de Quesos Petacones.

¿Cómo evalúa el clima el clima para hacer negocios y la actual situación económica el país?

Es un tema complicado porque el entorno no ha sido el mejor para el desarrollo de todas las actividades económicas, y cuando digo el entorno me refiero a las condiciones de los mercados internacionales, nuestros principales socios, incluso nosotros mismos.

Creo que se están dando situaciones que son favorables, como por ejemplo, el aparente entendimiento al que se podría llegar entre los empresarios y el gobierno.

Es indispensable, para que el país crezca, que exista un trabajo conjunto, una armonía, aunque no necesariamente sea un entendimiento al cien por ciento, pero al menos una armonía y un espíritu de diálogo entre empresa privada y gobierno.

Ojalá que esto termine en esa dinámica de entendimiento entre estos sectores tan importantes, pero más allá de eso también es importante el entendimiento entre los otros sectores: el entendimiento con los trabajadores; el entendimiento con los otros órganos del Estado.

En los últimos años hemos visto mucha confrontación entre órganos de Estado, y entre órganos de Estado con empresarios.

¿Y cree que hasta hoy este diálogo va por buen camino?

Una de las cosas que más daño hacen en el tema de construcción de una agenda de país, es cuando en esas dinámicas de entendimiento, de repente empiezan a salir estas sorpresas de la noche a la mañana.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, temas de impuestos, temas de leyes inconsultas, temas de reformas, temas de cambios de esas reglas de juego. Esas cosas dañan tremendamente esos procesos de entendimiento.

Yo creo que si no tenemos sorpresivos, si hay un ambiente de diálogo, que no necesariamente es hacer lo que el gobierno dice y lo que los empresarios dicen, no se trata de eso. El gobierno es el gobierno, al final de cuentas, y los empresarios somos los empresarios; pero sí tiene que haber una agenda de trabajo en la que ya sea de una forma conjunta o separada, habrá que incorporar a los trabajadores también, para que todos estemos más o menos claros cuál es el rumbo que le queremos dar al país, para dónde vamos; que se quite un montón de nebulosas en el caso este que es un gobierno de izquierda, que se despejen variables que para algunos siguen siendo dudas de cómo realmente se van a definir algunas cosas.

El gobierno argumenta que se necesita más ingresos por la situación fiscal, pero también como una herramienta de redistribución, porque esos recursos empleados en programas para los más pobres contribuyen a una mejor redistribución de la riqueza. ¿Qué opina de ese argumento?

Las cosas tienen que caminar de la mano. Por supuesto que yo estoy de acuerdo en esos temas, sobre todo de tratar de llevar apoyo a las familias más vulnerables del país. Por supuesto que creo que en eso todos vamos a coincidir.

El problema es que para hacer eso, el crecimiento del país y los gastos tienen que tener alguna lógica y alguna razonabilidad.

Se está planteando que se necesitan más recursos, pero no se está haciendo nada con respecto a los gastos, y hay mucho gasto, por ejemplo, que lo han manejado en diferentes medios y en diferentes sectores, gastos totalmente superfluos que perfectamente se pueden ir reduciendo.

¿Se refiere, por ejemplo, a los más de 400 millones de dólares que el ex presidente Funes usó en gastos discrecionales?

Ese es un buen ejemplo. Pero, también hay un montón en la Asamblea Legislativa, en la Corte Suprema de Justicia, porque no son todos los órganos del Estado.

Entonces, yo creo que en la medida en que vayamos haciendo esa racionalización de los gastos, vamos a ir rompiendo esquemas de resistencia a que los impuestos que nosotros pagamos se utilicen de la forma más adecuada.

Me parece que en estos momentos, iniciar el gobierno con una nueva reforma tributaria no es lo más saludable. Creo que ahorita lo más importante es rescatar el dinamismo de país, rescatar y darle a los motores de crecimiento que tiene el país en las distintas actividades económicas, las condiciones para que realmente esto vaya adelante.

Yo también creo que es sumamente importante el tema del rumbo, que también en eso el gobierno tiene que tirar las señales adecuadas que nos definan el rumbo que el país va a tomar.

Yo creo que todo eso, sumado a los esfuerzos de diálogo que se están haciendo, que yo los aplaudo y creo que son muy buenos, van a dar las condiciones para que el país recupere esa dinámica de crecimiento que tanto necesitamos.

¿Qué le parece la decisión que han tomado el gobierno y los empresarios de manejar ese diálogo de manera confidencial? ¿Le parece bien, o cree que el proceso debería ser transparente?

Creo que en principio es prudente que se dé de esa manera. Habrá cosas que son como muy de fondo que tendrán que ser aclaradas, y creo que en este proceso en el que se está comenzando a abrir esas puertas y que tiene que haber como un acercamiento, tiene que haber algún tipo de confianza.

Por eso decía hace unos momentos que ojalá que esto no sea una cosa cosmética, sino que de verdad hayan hechos concretos que vayan construyendo esa dinámica de confianza y de agenda y de trabajo verdadero entre estos dos actores tan importantes.

Pero ANEP había dicho que la transparencia es necesaria, incluso como un antídoto contra la manipulación de ese diálogo; es decir, si hay transparencia, el gobierno no puede ir y plantear una cosa dentro de las reuniones, y luego al resto de la gente decirle otra cosa.

Es que a eso es a lo que me refiero con el tema de los sorpresivos. No se vale en esos temas estar en el interior de las reuniones discutiendo cosas y haciendo acuerdos de ciertos temas, y después de eso salir con un sorpresivo y decir otra cosa totalmente diferente, porque eso le va a ir socavando la confianza, la credibilidad y el buen ánimo de continuar en el esfuerzo, y si eso pasa, el que pierde es el país entero.

Por ejemplo, en el tema fiscal, cuando se habla de que es necesario arrancar los motores del crecimiento, esos motores precisamente lo que están esperando es que haya reglas claras, que haya un rumbo definido, que nos marquen el norte, que no hayan sorpresivos, y que se creen el clima y las condiciones de confianza para que esos motores realmente empiecen a funcionar al máximo y que generen las condiciones de crecimiento.

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