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REPORTAJE

Sequía y clima de inversión adverso frenan el crecimiento económico

El ahorro por la caída en los precios del petróleo significa un respiro.También aumentan los anuncios de inversión. Del lado negativo, la sequía, la criminalidad y la incertidumbre golpean el desempeño de la economía.

Maquila

El Salvador cerrará 2015 con un crecimiento económico similar al del año pasado, que según la más reciente proyección oficial será de 2.4% del PIB, pero que según analistas independientes apenas rondará el 2%.

La semana pasada, el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Óscar Cabrera, sostuvo que la institución mantiene la previsión de crecimiento del PIB en 2.4%.

El funcionario informó que esa fue la tasa de crecimiento durante el segundo trimestre del año. Además, el país se ha visto favorecido por el desplome en los precios internacionales del petróleo, el crecimiento de su principal socio comercial: Estados Unidos, y un aumento de la inversión privada.

Pero analistas como Pedro Argumedo y Carolina Alas, de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) dudan que la economía del país se expanda este año más allá del 2%.

Argumedo destaca que el impacto negativo de la sequía aún no se reflejó en las cifras del segundo trimestre, además de que la creación de empleo se ha desacelerado, a lo que Alas añade el deterioro aún mayor de las finanzas públicas.

Menos gasto en petróleo

Entre septiembre del año pasado y el mismo mes de 2015, el precio internacional del petróleo intermedio de Texas se desplomó en más de 50%.

Gracias a este abaratamiento del oro negro, la factura petrolera del país se ha reducido en cerca de 225 millones de dólares, lo que equivale a un 0.9% del PIB. Esto se traduce en una mayor disponibilidad de dinero tanto para empresas como para personas, lo que ayuda a dinamizar la economía.

Otro factor externo que favorece al país es el hecho de que la economía de Estados Unidos ha mantenido este año un crecimiento superior al 2%, lo que favorece la demanda para los exportadores y ayuda al flujo de remesas familiares. Estas últimas, sin embargo, apenas han crecido 1.8% en lo que va del año.

El presidente del BCR añade que este año ha habido anuncios de inversión privada por 969 millones de dólares. Entre ellos destacan 70 millones de dólares de empresas farmacéuticas para mejorar plantas de producción, 60 millones de Digicel para instalación y ampliación de infraestructura 4G, otros 60 millones en la instalación de una planta generadora de energía en el ingenio azucarero Jiboa, 55 millones en la construcción de un centro de operaciones de Banco Agrícola, y 55 millones de dólares adicionales para la construcción de un nuevo hangar de Aeroman.

Otros proyectos, sin embargo, solo han sido anunciados, pero hasta la fecha ni siquiera han iniciado. Entre ellos está, por ejemplo, la construcción de un hotel Hyatt por más de 36 millones de dólares.

Los analistas de Fusades, sin embargo, ven un panorama menos alentador. Una de las razones es que la sequía, que golpeó fuertemente la zona oriental y con menos intensidad el resto del país, minó la producción y se reflejará en los resultados del segundo semestre.

El mismo presidente del BCR admite que la sequía causará una reducción de dos décimas en el crecimiento del PIB.

Clima de inversión desfavorable

Al impacto de la sequía, los analistas de Fusades añaden otro fenómeno relacionado con el clima, pero esta vez el de inversión.

Argumedo observa que si bien este año no hay elecciones, lo cual elimina ese factor de incertidumbre política, hay otros dos elementos que golpean el ánimo de los inversionistas: la criminalidad y los anuncios de una nueva reforma tributaria.

La criminalidad ha alcanzado un punto en el que con frecuencia se está rompiendo el récord mensual de homicidios en el país. Adicionalmente, la extorsión sigue extrayendo recursos, tanto de los ciudadanos como de muchas empresas, principalmente micros, pequeñas y medianas.

Argumedo añade que el clima de inversión se ve afectado por los anuncios de una nueva reforma tributaria, y en meses más recientes, incluso de una reforma al sistema de pensiones.

En septiembre pasado, el Ejecutivo presentó a la Asamblea Legislativa un anteproyecto de ley de un impuesto del 10 % para los servicios de telecomunicaciones.

“Eso provoca que las empresas se retracten un poco para ver cómo va a quedar el panorama fiscal”, observa Argumedo. “La economía nuestra, por esas situaciones, camina con freno de mano, con el freno de mano de la delincuencia y con el freno de mano de las reformas tributarias en un lapso de año y medio”.

Bajos indicadores de ventas

Fusades encuesta cada mes a 232 empresas y cada trimestre amplía esa muestra para preguntar a empresas de diferente tamaño cómo han evolucionado sus ventas.

Este indicador se encuentra en terreno positivo, pero cercano a cero, y se deterioró en julio y agosto, señaló el analista de Fusades.

La industria y los servicios son los sectores con mejores resultados, mientras que el comercio, pero, sobre todo, la construcción, muestran una mejoría viniendo desde terreno negativo.

Todas estas señales hacen concluir a Argumedo que la economía salvadoreña cerrará este año con una tasa de crecimiento de 2.0 %, como máximo.

Ya sea que esa proyección o la del BCR se cumplan, el país volverá a posicionarse como el que menos crece en Centroamérica y uno de los que menos crecen en América Latina, como lo ha hecho ya durante más de cinco años.

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