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MERCADOS

El Salvador no se verá afectado por retroceso económico de A.L.

Ante los años de "vacas flacas" que enfrentará Latinoamérica, debido a la caída del precio de las materias primas, El Salvador, no se verá afectado. Sin embargo, la economía se mantiene estancada

El Salvador se encuentra ante una ventaja competitiva, con la reducción que desde el año pasado registran los precios internacionales de materias primas, como el petróleo, uno de los principales productos de importación del país.

En materia de ahorro en la compra de este commoditie, el escenario es favorable, pero dependerá de las autoridades de gobierno si se aprovecha o no.

En cuanto a la caída de los precios internacionales del café y el azúcar, los principales commodities que exporta El Salvador, el impacto ha sido compensado porque las ventas de dichos productos se han visto incrementadas en volumen, como estima Rigoberto Monge, analista económico del sector privado.

El café, por ejemplo, ha pasado de 190 a 140 dólares por quintal. Mientras que el azúcar cruda bajó 19 a 12 centavos por libra en el último año, según la Asociación Azucarera de El Salvador.

"El impacto no se ha percibido porque el país vendió a futuro hace tres años, y las ventas han aumentado porque el consumo mundial de azúcar también se ha visto incrementado en unos cinco millones de toneladas al año. Eso le está dando soporte al mercado", afirmó Mario Ernesto Salaverría, presidente de la gremial.

Sin embargo, para Latinoamérica la caída de los precios de las materias primas significa el fin de los años de fiesta que vivió durante la última década, cuando experimentó tasas considerables de crecimiento económico.

Los que se tienen que cambiar sus vestidos de fiesta son Argentina, Chile, Brasil, Perú y México, principales productores y exportadores de materias primas como el petróleo, aluminio, níquel, cobre, hierro y oro, entre otros, cuyos precios se mantienen a la baja desde junio del año pasado.

Los granos también han sufrido fuertes bajas en sus precios. El maíz, por ejemplo, reporta una caída de 9.24 % en los últimos 13 meses, y el trigo muestra un retroceso de 13.96 % en el mismo periodo.

De hecho, el analista Bart Pattyn, presidente y CEO de Coface, una empresa de América Latina experta en seguro de crédito, se ha atrevido a vaticinar que Latinoamérica vivirá al menos siete años de "vacas flacas", ante las turbulencias que vive la economía mundial.

En este escenario, añade, los afectados serán los gobiernos que no cuenten con suficientes recursos para gastar, y que además tengan planes de inversión retrasados.

Mientras tanto, organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo el mes pasado, que la región ha iniciado un proceso de desaceleración.

Ese proceso quedó en evidencia al cierre de 2014, cuando la región registró un crecimiento promedio de solo 1.1 %, la expansión más baja desde 2009, según datos del FMI.

Para este año, el organismo ha pronosticado un crecimiento económico para Latinoamérica y El Caribe de 1 %, según el informe Perspectivas económicas: Las Américas, publicado el 29 abril en Santiago, Chile.

En esa ocasión, el organismo confirmó que las perspectivas a corto plazo para Suramérica siguen siendo débiles, con contracciones del producto proyectadas en tres de las economías más grandes: Argentina, Brasil y Venezuela.

No obstante, para Centroamérica y El Caribe, el crecimiento se observa estable, mientras que en México se verá fortalecido, estima el FMI.

Las razones siguen siento internas y externas. En el frente interno (de cada país) se encuentra la incertidumbre en torno a malas políticas económicas.

En el externo está la subida en la cotización del dólar estadounidense, que por ende, encarece el costo de las materias primas para aquellos países poseedores de otras monedas.

Pero el principal causante de males para la región es el costo del barril de petróleo, que entre junio y diciembre del año pasado, cayó un 40 %, como producto del auge del gas de esquisto, considerado una revolución energética de Estados Unidos, así como también al hecho de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no haya llegado a un acuerdo sobre las restricciones de suministro del crudo.

Ante este panorama, el viernes pasado la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reconoció que la caída de los precios del crudo y las materias primas ha provocado en todos los países de Latinoamérica una reducción en el crecimiento.

"Siempre que los precios de los commodities caen, impacta, tanto a las mineras como a las alimenticias, impacta a los países predominantemente productores de commodities", dijo Rousseff, tras una cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), según Forbes México.

En el caso de Venezuela, los bajos precios del petróleo, la fuente principal de ingresos de ese país, han puesto en aprietos a todos los sectores económicos de ese país, incluyendo a las arcas del Estado.

Datos recientes revelaron que el precio del petróleo de Venezuela cayó en más 50 % (del primer trimestre 2014, cuando promediaba $96.14, al primer trimestre de 2015, cuando el promedio fue de $44.96).

El panorama local

Pero, ¿qué pasa con El Salvador? ¿afectará este debilitamiento de la región a la economía local? A juicio del economista Manuel Hinds, El Salvador no se verá afectado porque a penas depende solo un 10 % de los productos primarios.

Una opinión similar tiene Rigoberto Monge, quien considera que el hecho de no tener una relación comercial amplia con los principales productores de commodities, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) sumado alcanza el 75 % de la región, es un punto a favor. "La caída del precio de las materias primas como el petróleo, los aceites y combustibles, nos beneficia porque son algunos de los principales productos de importación" , afirmó Monge.

Además, en un año el país está generando un ahorro en la factura petrolera de unos 350 millones de dólares, apuntó.

Sin embargo, el hecho de que El Salvador no resulte afectado por esta desacelaración regional no significa que la economía local enfrente un panorama positivo.

Según el primer informe de coyuntura 2015 de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), la economía local continúa en un ciclo de estancamiento y con un incontrolable endeudamiento público. Además revela que la inversión privada continúa deprimida por el clima adverso, inseguridad ciudadana, la incertidumbre y los altos costos para hacer negocios.

El tanque de pensamiento asegura que seis años después de la "gran recesión", la recuperación global sigue siendo débil y desigual, y por lo tanto, es necesario inyectar un mayor ritmo de crecimiento y generar más empleo.

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