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México avanza para completar una histórica reforma energética

Tras 76 años de monopolio estatal, los cambios legales abren la explotación del petróleo y el gas a la participación del capital privado extranjero. Las multinacionales BP, Chevron y Shell ya han mostrado interés en participar. Además, México ha imp

Plataforma petrolera West Pegasus, de la estatal empresa Petróleos Mexicanos (Pemex), en aguas profundas del Golfo de México. _Foto de Expansión/ Archivo.

Plataforma petrolera West Pegasus, de la estatal empresa Petróleos Mexicanos (Pemex), en aguas profundas del Golfo de México. _Foto de Expansión/ Archivo.

Plataforma petrolera West Pegasus, de la estatal empresa Petróleos Mexicanos (Pemex), en aguas profundas del Golfo de México. _Foto de Expansión/ Archivo.

Luego de que el Senado aprobó cambios legales que ponen fin al monopolio estatal del gas y el petróleo en México, la Cámara de Diputados de ese país discute estos días las leyes secundarias que completarán una histórica reforma energética.

El corazón de dicha reforma consiste en abrir la posibilidad para que empresas de capital privado puedan ganar concesiones para explotar el oro negro.

También cambia las reglas para la empresa estatal eléctrica, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a la que someterá a resultados y le dará mayor autonomía.

Hasta el momento, la explotación petrolera es patrimonio exclusivo del Estado, por medio de la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex). Ha sido así desde que en 1958 el gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines eliminó la producción compartida con empresas privadas de capital mexicano, lo que convirtió a México en uno de los países más cerrados del planeta en términos petroleros.

Anteriormente y de manera más significativa, el presidente Lázaro Cárdenas había anunciado, en un mensaje radiofónico al país el 18 de marzo de 1938, que expropiaba las compañías petroleras, hasta entonces en manos de las poderosas multinacionales británicas y estadounidenses.

"La medida del carismático general revolucionario, desencadenada por la resistencia de las empresas extranjeras a mejorar las paupérrimas condiciones de los trabajadores mexicanos, catalizó como pocas veces a la sociedad mexicana y desató una ola de patriotismo que renace cada vez que se debate la posesión de los hidrocarburos, una de las grandes riquezas nacionales", publicó el corresponsal en México del diario español El País, Jan Martínez.

Por el contrario, una vez entre en vigencia la reforma energética, el Estado conservará la propiedad de los yacimientos –entre los cuales Pemex ya seleccionó varios de los que seguirá operando– pero se autorizará las concesiones a empresas privadas.

Los cambios legales han sido impulsados por los partidos PRI y PAN. Por su parte, el PRD ha declarado su rechazo y amenaza con movilizaciones, además de haber anunciado que echará mano de todos los recursos judiciales posibles, incluyendo una posible convocatoria a un referendo para anular la reforma.

Pemex: un gigante con pérdidas

El presidente Enrique Peña Nieto, que ha apostado gran parte de su capital político en la reforma, asegura que la misma motivará la generación de empleo y dará un empujón al crecimiento económico.

Peña Nieto ha respondido a los argumentos de soberanía con números. Pemex cuenta con 150,000 empleados y opera con pérdidas, que en 2013 alcanzaron los 9,300 millones de dólares.

En los últimos 13 años, la compañía estatal ha triplicado sus inversiones, de 9,000 millones de dólares a 28,000 millones, pero su producción de petróleo ha caído en un tercio.

Como resultado, México importa el 30 por ciento del gas y el 49 por ciento de la gasolina que consume, a pesar de ser el séptimo gigante energético del planeta, destaca el diario El País, de España.

"Hemos impulsado una agenda de reformas muy importantes en el orden institucional y legislativo, con la participación de todas las fuerzas políticas, y hemos buscado encontrar el mayor consenso. En el tiempo, cuando estas reformas alcancen su plena madurez, los logros y beneficios se dejarán sentir", ha dicho el presidente Peña Nieto.

PRD: la nación perderá ingresos

A los argumentos reformistas, el opositor PRD ha respondido con el argumento de que el país perderá ingresos que irán a parar a manos privadas y en buena parte, extranjeras.

"Con la entrega de la explotación del petróleo y la electricidad a manos privadas, la nación perderá ingresos para satisfacer sus necesidades de educación, salud, seguridad, empleo y crecimiento económico. Pemex se convertirá en un testigo de piedra y será superado por la competencia internacional; con ello se acelerará su desaparición en el mediano plazo y aumentará la dependencia energética y la extranjerización del sector", señala el PRD.

El pasado viernes 1, la Cámara de Diputados de México aprobó, en lo general, un decreto relativo a las leyes de Ingresos sobre Hidrocarburos y del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo.

Los legisladores también avalaron modificaciones y derogaron varias disposiciones de la Ley Federal de Derechos y de la Ley de Coordinación Fiscal.

Ingresos petroleros sector público

Otro de los cambios de la reforma energética consiste en reducir la carga fiscal de Pemex, que aporta dinero destinado al gobierno federal y también a los estados y municipios.

Para el fondo para los estados y municipios, por ejemplo, el nivel de contribución de Pemex baja de 71 por ciento a 65 por ciento.

De las seis contribuciones que corresponden a Pemex, se mantienen solamente tres y las otras tres se eliminan, detalló el pasado jueves 31 el diputado José Trejo Reyes.

Los cargos que aplicarán son: el de utilidad compartida, con una tasa aplicable de 68 %; el de extracción del petróleo, cuya tasa será determinada por el precio de hidrocarburos, y el derecho de exploración de hidrocarburos, que consiste en un pago fijo que se impondrá respecto a las áreas a explorar.

Por el lado de los privados, estos deberán pagar 14 dólares por barril de petróleo extraído, según detalló la página web de El Economista, de México.

La reforma incluye, además, una apertura gradual a la venta de gasolinas, y se basa en modelos que previamente han aplicado Noruega y Brasil, cuyas empresas Statoil y Petrobras contemplan la participación privada en proyectos de exploración y explotación petrolera.

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