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TURISMO

El metro de Moscú recibe 9 millones de personas a diario

El Kremlin, la residencia del presidente Vladimir Putin, y el metro son visitas obligadas para los turistas.

El metro transporta cerca de 9 millones de personas al día y es toda una atracción turística por su arquitectura. FOTOS EFE

El metro transporta cerca de 9 millones de personas al día y es toda una atracción turística por su arquitectura. FOTOS EFE

El metro transporta cerca de 9 millones de personas al día y es toda una atracción turística por su arquitectura. FOTOS EFE

MOSCÚ. El metro de Moscú, considerado el más bonito y visitado del mundo, cumple 80 años sin perder atractivo entre los turistas que lo visitan como si se tratara de un palacio zarista, no en vano sus estaciones son auténticas obras de arte.

La belleza del metro incluye auténticos museos subterráneos como la citada Kíevskaya, Komsomólskaya y Novoslobódskaya.

Conscientes de su popularidad, las autoridades apenas han retocado las estaciones más antiguas que conservan sus mármoles, lámparas, frescos, arcos, grabados, barandillas y bancos de madera como si estuviéramos en los años 40, del siglo pasado.

Fundado en 1935, el monumental metro moscovita tiene más de 300 kilómetros de largo y casi 200 estaciones, de las que 44 han sido catalogadas como patrimonio cultural.

Los metros de Nueva York o París pueden ser más grandes, pero no resisten la comparación en cuando al valor artístico y arquitectónico.

Los mosaicos, una tradición que los rusos heredaron de Bizancio, son uno de los principales atractivos del metro, en especial en Kíevskaya, que incluye escenas revolucionarias como la fundación de la URSS y otras.

En Komsomólskaya los mosaicos son aún más espectaculares, como la intervención de Lenin en la Plaza Roja o la batalla de Borodinó contra el Ejército de Napoleón en 1812, y son parte del techo, lo que la convierte en una de las paradas preferidas de los turistas.

Construido para trasladar a la clase trabajadora a sus fábricas, este medio de transporte sigue siendo el preferido por los moscovitas, como demuestra la estadística, ya que recibe diariamente a más de 9 millones de personas, más que el de Tokio.

Moscú es conocida por sus interminables atascos, por lo que el trolebús y el tranvía son una opción muy agradable el fin de semana, pero en día laboral, el metro es el medio más rápido de llegar al destino, ya que cruza el centro la ciudad en apenas media hora. Si uno quiere conocer Moscú, debe coger el metro, ya que, muy lejos del brillo cegador de las vitrinas de las boutiques, se encuentra el caleidoscopio subterráneo de la sociedad rusa, con su diversidad étnica –rusos, caucásicos, siberianos y centroasiáticos– con sus disparidades sociales.

Los pasillos están llenos de policías, ya que en el pasado, el metro ha sido objeto de atentados terroristas, motivo por lo que no hay depósitos para tirar la basura.

Uno de los rasgos singulares de esta obra arquitectónica es su profundidad, no apta para los que sufran de claustrofobia o tengan vértigo, ya que sus escaleras mecánicas se hunden bajo la tierra hasta los 63 metros.

De hecho, las estaciones construidas tras la invasión nazi fueron ideadas como refugio en caso de guerra nuclear, química o biológica, amenaza muy latente en tiempos de la Guerra Fría. —EFE

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