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MERCADOS

Jorge Heine, nuevo embajador de Chile en China promoverá más el comercio bilateral

El embajadoR Heine tendrá entre sus importantes labores, potenciar el turismo comercio bilateral, y sobre todo diversificarlo.

Una de las primeras tareas del embajador será preparar la visita a Pekín de la presidenta Michelle Bachelet, quien asistirá a la cumbre anual del APEC en la capital china, en noviembre

Una de las primeras tareas del embajador será preparar la visita a Pekín de la presidenta Michelle Bachelet, quien asistirá a la cumbre anual del APEC en la...

Una de las primeras tareas del embajador será preparar la visita a Pekín de la presidenta Michelle Bachelet, quien asistirá a la cumbre anual del APEC en la capital china, en noviembre

PEKIN. El experto en relaciones internacionales, escritor y exministro Jorge Heine es el nuevo embajador de Chile en China, un país donde sus principales metas serán buscar mayores inversiones y atraer turistas de la segunda economía mundial, según destacó en una entrevista con Efe.

Heine (Santiago, 1948) llega a China tras cinco años dedicado a labores académicas (fue catedrático de Ciencias Políticas en la universidad canadiense de Wilfrid Laurier) pero con una dilatada carrera diplomática a su espalda, pues fue embajador en la Sudáfrica que salía del "apartheid" (1994-1999) y en India (2003-2007).

"Me siento un poco como el embajador de Chile ante los BRICS", bromea Heine en su nuevo despacho en Pekín, ciudad a la que llegó hace 10 días para asumir "con gran ilusión" un cargo que considera de gran responsabilidad, dado que el país asiático es, de largo, el mayor socio comercial de la economía chilena.

El embajador, que también fue ministro de Bienes Nacionales y subsecretario de Aviación en los años noventa, espera que, durante su etapa en Pekín, "se realce la presencia pública de Chile" en China, un país "muy de moda, del que todo el mundo quiere 'un pedazo' en este momento", por su rol como gran potencia emergente.

"Quiero subir el perfil de Chile en los círculos académicos chinos", destaca Heine, autor de numerosos libros sobre relaciones internacionales publicados en todo el mundo, y quien espera también "viajar mucho por el país, no estar encerrado en la oficina", con el fin de conocer la realidad del gigante asiático.

El embajador resalta el interesante momento que atraviesa China, "un país que está viviendo un proceso de cambio, desde un crecimiento anual de en torno al 10 por ciento en los últimos 30 años a subidas ahora de un 7 por ciento", una economía en transformación en la que Chile quiere mayor presencia, como en el Asia-Pacífico en general.

"Asia produce el 25 por ciento del PIB mundial, y algunos dicen que para 2050 podría llegar al 50 por ciento. O nos subimos a ese carro o vamos a quedar fuera de ese tremendo crecimiento", explica Heine, quien señala que "a veces ese proceso no es entendido, hay mucha gente que sigue mirando a EEUU y a Europa Occidental".

Como embajador, una importante labor para Heine será potenciar el comercio bilateral, y sobre todo diversificarlo, ya que actualmente está dominado (85 por ciento del total de intercambios) por el cobre, materia prima en la que Chile es el mayor productor y exportador mundial y China el principal importador y consumidor.

China, explica el diplomático, va a seguir demandando mucho cobre en el enorme proceso de urbanización que ha emprendido, con cientos de millones de campesinos incorporándose progresivamente a las ciudades chinas, pero Chile ha de buscar otros campos para el comercio, como el alimentario, donde ya ha logrado muchos progresos.

"Chile es el mayor exportador de uvas, manzanas, arándanos y cerezas a China, y el segundo mayor de kiwis y ciruelas", detalla Heine, quien afirma que el potencial de desarrollo sigue siendo enorme e intentará avanzar con la visita en septiembre a Pekín del ministro de Agricultura chileno, Carlos Furche.

En todo caso, el gran reto para Heine, según él mismo señala, es fomentar la inversión, ya que "no hay una correspondencia entre el enorme volumen de comercio bilateral (33.000 millones de dólares en 2013) y las inversiones", que apenas alcanzan los 300 millones de dólares anuales.

Para ello Chile enfatizará dos áreas, las infraestructuras y la energía, ya que el país suramericano busca desarrollar los sectores eólico y solar, en los que China tiene algunas de las empresas más punteras del mundo.

"El desierto de Atacama es, según muchos expertos, potencialmente, la mayor fuente de energía solar del mundo, y allí se puede hacer mucho", subraya.

Mirando a las infraestructuras, las empresas chinas podrían estar presentes, por ejemplo, en proyectos para reactivar la red ferroviaria chilena, que fue pionera mundial en el siglo XIX pero desde los 80 cayó en desuso.

"China tiene los trenes bala, aunque no sé si Chile tiene la densidad poblacional necesaria para ellos. Quizá un 'tren balita", bromea Heine, quien también espera dar un espaldarazo al turismo chino en tierras chilenas, pese a las grandes distancias (ambos países están en sus antípodas) y a la falta de vuelos directos.

"Cien millones de ciudadanos viajan al extranjero, se calcula que podrían a ser 500 millones en pocos años, y Chile tiene muchos atractivos, por lo que atraer a una pequeña parte de ese número podría ser algo positivo", subraya Heine.

. EFE

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