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ENTREVISTA

Japón, el gran domador de los desastres naturales

Pese a las pérdidas del terremoto y el tsunami de 2011, Japón es la tercera mayor economía mundial

Yoshikazu Tachihara es el director de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón en El Salvador, desde noviembre de 2011.

Yoshikazu Tachihara es el director de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón en El Salvador, desde noviembre de 2011.

Yoshikazu Tachihara es el director de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón en El Salvador, desde noviembre de 2011.

Yoshikazu Tachihara aún tiene vivo el recuerdo de aquel 11 de marzo de 2011, cuando Japón vivió uno de los momentos más difíciles de la historia. Ese día el director de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) para El Salvador se encontraba en Tokio cuando un terremoto de 8.9 grados y posterior tsunami devastó la región norte de ese país.

La catástrofe, que dejó más de 18 mil muertos o desaparecidos, y la peor crisis nuclear de los últimos 25 años, es considerada la más grande en los registros de la isla japonesa. A pesar de las millonarias pérdidas, Japón aún es catalogada la tercera mayor economía del mundo, con un Producto Interno Bruto (PIB) que alcanza los 4.627,891 dólares.

Estuvo a punto de disminuir la ayuda internacional, tras las pérdidas en los desastres del terremoto, sin embargo, la solidaridad de los países amigos fueron suficientes para que Japón decidiera mantener la cooperación hacia el resto del mundo.

Desde su oficina en la Torre Futura, en San Salvador, Tachihara dice que la ayuda pudo haberse reducido un 50 %.

Sucedió todo lo contrario y además, la nación se comprometió a compartir con la comunidad internacional los conocimientos y las lecciones aprendidas del terremoto y del posterior proceso de recuperación.

Tachihara conversó con Expansión sobre la historia de la cooperación japonesa en El Salvador y los proyectos que se ejecutan en el país, gracias a dicho apoyo.

¿Cómo nace la cooperación de Japón para El Salvador?

El Salvador es el primer país de Latinoamérica en recibir cooperación de Japón. Eso ocurrió allá por 1968, cuando el gobierno japonés firmó un acuerdo bilateral que propició la llegada del primer contingente de voluntarios de ese país. Eran profesores de educación física que vinieron a entrenar a los salvadoreños que participaron en los juegos olímpicos de México.

¿En alguna ocasión esta cooperación se ha visto interrumpida?

Sí. La cooperación fue interrumpida durante el conflicto armado, pero se reactivó en 1994, y hasta la fecha ha beneficiado a muchos salvadoreños. Y cada vez estamos expandiendo más la cooperación.

¿Cómo se define la estrategia de cooperación?

Para nosotros la gestión de riesgo es importante porque Japón ha sido golpeado por mucho tsunami, erupciones de volcanes, terremotos e inundaciones, y es por eso que deseamos compartir nuestra experiencia con todos los países que también sufren por desastres naturales. Las áreas prioritarias en las que colabora la agencia son la reactivación de la economía, con el programa de desarrollo de la zona oriental; y la prevención de desastres y conservación del medio ambiente, a través del programa Gensai.

¿Y qué tipos de cooperación brinda Japón?

La cooperación se ejecuta en tres modalidades: técnica, reembolsable y no reembolsable. Por ejemplo, la ayuda técnica se da cuando se envían expertos y voluntarios japoneses, un programa de becas para que los salvadoreños puedan ir a Japón, y donación de equipos. Bajo esta modalidad Japón ha invertido cerca de 10 millones de dólares anuales. Actualmente estamos ejecutando un proyecto que se llama Gensai, que quiere decir mitigación de desastres naturales, y consiste en la capacitación en evaluación de riesgo de infraestructura y de los efectos del cambio climático.

¿Y la no reembolsable, en qué consiste?

Son las donaciones como por ejemplo, un lote de radios que fue entregado a la Dirección de Protección Civil, para el montaje de un sistema de alerta temprana en comunidades de la franja costera del país. Mientras que al Ministerio del Medio Ambiente le hemos donado dos mareógrafos para fortalecer el monitoreo de sismos y tsunami. Uno de esos estará en el Puerto de Acajutla y otro en el Puerto de La Libertad, con unas cámaras webs de alta resolución que permiten detectar un tsunami a 1,000 kilómetros de la costa. Las dos donaciones tienen un costo de cinco millones de dólares.

¿Y la cooperación reembolsable?

La reembolsable se refiere préstamos que Japón le otorga a El Salvador, como por ejemplo, los 140 millones de dólares para la construcción del Puerto La Unión; los 120 millones de dólares para la construcción del baipás de San Miguel, para lo cual firmamos un convenio el 20 de agosto pasado; y un préstamo de contingencia o Stand By por un monto de 50 millones de dólares que pueden ser utilizados en caso de desastres naturales grandes. Este préstamo fue enviado a Asamblea Legislativa hace dos semanas, creo que no tomará mucho tiempo la aprobación.

¿Qué opina de que el Puerto La Unión, cuya construcción fue financiada por Japón, aún no opere?

Es una lástima. El proceso de licitación ha iniciado y eso es un punto importante porque comenzarán a llegar las empresas navieras que podrían operarlo. Pero creemos que también se necesita desarrollar en forma simultánea la zona alrededor del puerto para aumentar el tráfico de mercancías, tanto de importación, como de exportación, lo que debe incluir la modernización de aduanas y fortalecimiento del sistema logístico. Nosotros estamos interesados en ayudar a la zona oriental porque sufrió mucho durante la guerra, y ahora está atrás del desarrollo económico y social de otras regiones.

¿Cree que el país está rezagado ?

Los países vecinos están avanzando en grandes proyectos como la ampliación del canal de Panamá, el proyecto de construcción de un canal interoceánico en Nicaragua; pero El Salvador también tiene algunos proyectos, como el baipás de San Miguel con Fomilenio II.

¿Continuarán con el programa Gensai?

Es un programa diseñado para tres años (2012-2014), para capacitar a los ingenieros de Obras Públicas, que ya está gestionando una segunda fase por otros cinco años, por lo que creemos continuaremos compartiendo nuestra experiencia en desastres.

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