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PERSPECTIVA

Grecia vista por nuestro enviado especial

Si hay crisis, que no se note… El turismo sale al rescate, a pesar de los problemas financieros del país europeo. Este año cerrará con cifra récord: 26 millones de visitantes. He aquí el testimonio de uno de ellos…

El turismo, que ha registrado un crecimiento mayor al 11%, es uno de los sectores que ha impulsado el despegue de Grecia.

El turismo, que ha registrado un crecimiento mayor al 11%, es uno de los sectores que ha impulsado el despegue de Grecia.

El turismo, que ha registrado un crecimiento mayor al 11%, es uno de los sectores que ha impulsado el despegue de Grecia.

Compre algo, estamos en crisis”, susurra una vendedora en el interior de una tienda de ropa donde conviven amontonados productos Ralph Lauren y Dolce & Gabbana, réplicas de uniformes de la selección griega con los nombres de Samaras, Mitroglu y Salpingidis, y las clásicas camisas con el Greece o Athens estampadas en el pecho, tan buscadas como souvenirs por los turistas. Esa súplica, tenue y acompañada de una sonrisa cómplice, es una de las pocas evidencias que Grecia está en crisis, por lo menos a la vista de un turista que recorre las calles de Atenas y algunas de sus islas.

La famosa crisis griega -descripta y analizada desde el Financial Times hasta el The Economist- que entre otras cosas ha llevado a realizar cuatro elecciones en menos de tres años y que recientemente ha obligado a los griegos a reducir las extracciones en los cajeros automáticos a un máximo de 60 euros diarios, se asimila con algo de resignación y mucho humor. No queda otra… “Crisis Griega: sin trabajo, sin dinero, sin problemas”, reza la inscripción de una camisa negra en venta en un negocio en las cercanías de Syntagma Square, lugar donde se realizaban las manifestaciones a favor –y también en contra- del primer ministro Alexis Tsipras y sus disputas con el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Boom del turismo

A pesar de la crisis, curiosamente el turismo ha alcanzado cifras récord y sigue siendo uno de los grandes pilares para sostener la desvencijada economía griega, acuciada por las deudas y el déficit fiscal. Pasada la temporada veraniega, se proyecta que el año 2015 cerrará con 26 millones de visitantes del exterior (El Salvador tuvo 1.9 millones en 2014), números nunca antes logrados. Eso representa el 17 % del PIB, donde la contribución del turismo le pelea a la agricultura (exportan aceitunas y aceites, entre otras cosas) y a los hidrocarburos. Y los números aún serían mejores de no ser por la otra crisis, la de los refugiados sirios, en la cual Grecia también se vio afectada.

El flujo de turistas es visible en cada rincón de Atenas. Desde las colas interminables para subir al mítico Acrópolis (a 12 euros el ticket) hasta las mesas repletas de visitantes en los restaurantes desperdigados entre Plaka, Monasteriki y Omonia. Desde el enjambre de turistas que congrega el Puerto del Pireo, donde zarpan cruceros a más de 101 islas griegas y otros destinos del Mediterráneo, hasta la ocupación plena de los hoteles cinco estrellas. Claro, entre la crisis griega y la poca brecha entre el dólar y el euro pueden encontrarse hoteles de lujo a 200 dólares la noche. Según Bjorn Hanson, especialista en Turismo de la New York University, “por esas razones Grecia es un destino de viaje mucho más conveniente de lo que habitualmente era”.

¿Efectos negativos de la crisis para el turista? Quizás algún daño colateral, como algún problema con los cajeros automáticos, aunque no ha pasado con frecuencia. La restricción de los 60 euros diarios no aplica para los extranjeros, que pueden usar libremente sus tarjetas internacionales. Muchos, por las dudas, prefieren llevar cash. Sin embargo, los inconvenientes han sido mínimos: tener que hacer cola para extraer dinero o, en el peor de los casos, encontrarse con cajeros sin dinero. No pasa de eso.

Recesión y evasión

Aunque algo escondida para los turistas, la crisis está, no es un mito. La tasa de desempleo en junio era de 25.2 %, el más elevado de la Unión Europea. Eso equivale a decir que hay 1,204,844 personas sin trabajo, más mujeres que hombres. El rango de edad más afectado es el de 15-24 años, donde el índice alcanza los 48.3 %. Los problemas financieros, que estuvieron a punto de poner a Grecia fuera de la Eurozona y de regresar al dracma, la moneda utilizada previa al euro, han hecho que incluso empresas relacionadas con la industria floreciente como el turismo hayan sido algo precavidas a la hora de contratar nuevo personal. Eso sí, también es cierto que muchos lugares, especialmente en las islas, es frecuente la contratación de empleados en negro que pueden contaminar un poco los números, según estimación de la Oficina de Estadísticas del Estado Griego.

Otra manera de ver la decadencia de Grecia, sumida en su sexto año de recesión, es a través de las fotografías de Georgios Makkas, un fotógrafo griego que ha captado imágenes con su Iphone de diferentes negocios que han tenido que bajar sus persianas por la crisis, ya sea en Atenas, Tesalónica, Lesbos o Volos… Makkas ha creado un portafolio que se llama “La arqueología del ahora” y donde documenta en 104 fotografías el cierre de tiendas de ropa, restaurantes, talleres, zapaterías, supermercados, relojerías y otros comercios. “Es una pena ver un negocio cerrado, pero cuando los veo todos juntos en mi computadora, una fotografía detrás de otra, es muy duro”, declaró Makkas en una entrevista. El fotógrafo, que actualmente vive en Londres, es uno de los 200,000 griegos que han emigrado desde el comienzo de la crisis.

La otra cara

Las imágenes de Makkas contrastan con la Grecia que los turistas ven. Sí, es probable que cada 200 metros haya al menos un negocio cerrado o que algunos días los contenedores de basura estén desbordados por la falta de servicio, pero es casi imperceptible para los visitantes que se pasean con rostros felices y se toman selfies desde el Athens Happy Train, un autobús con forma de tren que transporta a los visitantes por los puntos más importantes de la ciudad a cambio de 6 euros.

El turista en Grecia se siente tranquilo, protegido y, además, su dinero rinde más que en otros lados. Aunque los extranjeros caminen por calles de Atenas con un rótulo de “turista” tatuado en la frente, no sufren ningún tipo de acoso de parte de los vendedores, a diferencia de lo que ocurre en India, Marruecos o el sudeste asiático, donde uno es perseguido férreamente por las calles hasta que compra algo. Aquí no. Hay taxistas a la espera de una oportunidad, pero expectantes, a lo lejos. Los comerciantes pueden que inviten a pasar a sus negocios, pero sin demasiada insistencia.

Las cadenas de hoteles cinco estrellas tienen precios más que accesibles, y si uno va en plan “bajo presupuesto” hay alternativas donde alojarse por 35 euros la noche. Comer tampoco es caro: hay buenos restaurantes con menú fijo por 12 euros, pero también puede deleitarse con unos gyros o souvlakis, dos de los sabores más típicos, por menos de 4 euros. 

Por todas esas razones, además de las bellezas que ofrece en todo su territorio, es que el turismo es el gran sostén de Grecia. Los 26 millones de visitantes implican 15.5 mil millones de euros de ingresos netos (el 17 % del PBI). Según Elena Kountoura, Ministra de Turismo, “el sector genera 750,000 puestos de trabajo que suben a 1.5 millones si se tienen en cuenta empleos indirectamente relacionados con el turismo”.
Grecia también se ha beneficiado por los problemas de inseguridad en destinos del Norte de África y Turquía, sus competidores de la región, para atraer más turistas. Mientras que ha bajado drásticamente la llegada de visitantes rusos, ha subido la de los provenientes de China, Alemania, Italia, Inglaterra y Estados Unidos.

Tarjetas para todos

El famoso corralito, esa restricción impuesta para evitar la fuga de capitales y la quiebra de los bancos, ha provocado otro fenómeno interesante: que los griegos empiecen a usar tarjetas de crédito y débito. Hasta hace tres meses, Grecia era el país de la Unión Europea con menos tarjetas bancarias per cápita. Solo una de cada 37 compras se efectuaba con tarjeta, cuando el promedio en Europa es 1 de cada 6, pero algo empezó a cambiar.

Bertrand Sava, director regional de Visa Europa, admite que “Visa registró un incremento del 135 % en el número de transacciones realizadas con sus tarjetas en comparación con la quincena anterior de junio, lo que equivale a un gasto adicional con tarjetas de 50 millones de euros. Durante esas dos semanas el gasto con tarjetas Visa en alimentación creció un 234 %, en salud un 206 %, y en combustible un 193 %”. Otro dato: sólo en junio, Alpha Bank expidió 220,000 tarjetas. En ese mismo tiempo, National Bank otorgó otras 400,000. Esto no solo es una cuestión de comodidad: “El uso generalizado de tarjetas de débito y crédito está ayudando a combatir la economía sumergida y la evasión de impuestos. Los pagos con tarjeta podrían llegar a generar más de 5,000 millones de euros en ingresos para el estado”, confesó Sava.

Por último, y aunque le duela a los griegos y les toque su nacionalismo, el sector turístico experimentará un “upgrade” forzado gracias a la inversión alemana. Se trata de la privatización de 14 aeropuertos regionales, el primer paso del proceso de privatizaciones avalado por el Gobierno de Syriza –ganador de las elecciones el pasado 20 de septiembre- como condición para el tercer rescate financiero al país. Así, Fraport, la misma empresa alemana que gestiona el aeropuerto de Frankfurt, tomará el control de los de Salónica, Corfú, Zante, Mikonos, Santorini y otras islas del Jónico y el Egeo. 

A pesar de la incertidumbre del presente, las ruinas de Grecia siguen siendo las del pasado, desde la Acrópolis hasta las de Creta y Olimpia. Y mientras haya turistas ávidos de verlas cada año, todo parece indicar que resistirán.

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