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BANCA

Fitch: Vientos en contra para banca regional en 2016

En El Salvador, Fitch prevé que el desempeño de los bancos se mantendrá limitado por el bajo crecimiento económico y la alta competencia en el sector.

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A pesar de que el entorno operativo será más desafiante, los bancos “están preparados para enfrentar riesgos mayores sin arriesgar su solvencia”. | Foto por EDH

La desaceleración del Producto Interno Bruto (PIB) de Centroamérica propiciará que las instituciones bancarias que operan en el istmo enfrenten mayores riesgos a lo largo del presente año, sostiene un reporte elaborado por la calificadora de riesgo Fitch Ratings.

Un informe emitido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en diciembre del año pasado estima que en 2016 el crecimiento del PIB de Centroamérica será de un 4.3%, una cifra levemente menor a la del año previo, cuando cerró con un 4.4%.

Panamá encabezará el crecimiento, con un 6.2%, seguido de Nicaragua, con 4.3%; Cuba con 4.2 %; Guatemala con 4 %; Honduras y Costa Rica con 3.3%; y por último El Salvador, con 2.4 %.

El bajo crecimiento de las economías regionales propiciará que las carteras de crédito tengan una tendencia a la baja. Tal como ocurrió el año pasado, los préstamos destinados a consumo serán los que tendrán mayor demanda, dejando atrás los empresariales y de vivienda.

Centroamérica también se verá afectada por la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de elevar los tipos de interés de referencia de 0.25% a 0.50%.

La medida, que fue anunciada en diciembre pasado luego de una década de tasas estables, es la primera de un ajuste monetario gradual que impulsará la FED a lo largo del año.

No obstante, los países dolarizados, como El Salvador, serán los menos afectados con las variaciones de las tasas de interés, que aquellos que operan con moneda local, sostuvo el economista salvadoreño Manuel Hinds.

En este contexto, los bancos costarricenses son los que más desafíos enfrentarán debido a que la economía seguirá enfrentando serios retos, como el alto déficit fiscal, que cerró 2015 en un 5.9% y que pudiera llegar a 6.2% este año.

Esas condiciones económicas sin duda afectarán al sector bancario, específicamente al crédito, que no crecerá más allá del 10%. La rentabilidad también será menor a la de sus pares en la región, debido a las tasas de interés en colones, las cuales han mantenido una tendencia a la baja, debido a una nueva forma de calculo implementada por el banco central.

En nuestro país, la cartera total de préstamos brutos de los bancos (sin incluir bancos cooperativos ni sociedades de ahorro y préstamo) cerró con un total de $10,808 millones, reflejando un crecimiento de apenas un 3.3%, informó la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa).

En este mismo punto, la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF), que incluye el resultado de bancos, bancos cooperativos y sociedades de ahorro y crédito, detalló que al 17 de diciembre 2015, el crédito sumó $11,539.1 millones, con un crecimiento del 4.3% frente al mismo período de 2014.

Para este año, Fitch estima que el crecimiento del crédito bancario rondará el 5%, pero será el segundo con menor desempeño en la región, después de Honduras, a causa de un ambiente económico adverso y los bajos niveles de inversión.

Un punto a favor de la banca local es que la capitalización de la industria será la más elevada de la región, lo cual brinda un soporte adecuado para una expansión de los créditos.

Otra ventaja es la liquidez del sistema, afirmó a finales del año pasado Ricardo Perdomo, titular de la SSF. En esa ocasión, Perdomo detalló que la reserva de liquidez ascendía a $2,599.6 millones, con un excedente de $207 millones.

“El Salvador es uno de los países en donde hay dinero, tenemos una banca con bastante liquidez. El sistema es apetecible para que inversionistas quieran entrar a la actividad financiera”, expresó.

No obstante reconoció que hace falta canalizar más (los fondos) hacia actividades productivas que generen inversión y empleo. Al respeto, dijo que junto al Banco Central de Reserva (BCR) impulsan iniciativas que buscan orientar más recursos hacia sectores productivos.

Para Honduras, el panorama pinta diferente, ya que en ese país la calificadora de riesgo observa estabilidad, pero aclara que mantendrá un monitoreo más cercano del sistema bancario de ese país debido a la liquidación forzosa del Banco Continental por presunto lavado de activos.

En Guatemala, la calificadora estima que el sistema bancario tiene un potencial amplio de crecimiento, dado que su penetración bancaria es relativamente baja y las perspectivas económicas son estables.

Sin embargo, Nicaragua es el que mejor desempeño tendrá, ya que la cartera crediticia crecerá entre 15% y 18%, y tendrá la mora más baja de la región, de un 1%.

A pesar de que el entorno operativo será más desafiante, los bancos “están preparados para enfrentar riesgos mayores sin arriesgar su solvencia”.

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