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REPORTAJE

Empresas también ofrecen blindaje arquitectónico

El negocio del blindaje no solo incluye vehículos, sino también casetas de vigilancia, espacios en casas de habitación y prendas antibalas.

Chalecos antibalas que distribuye la empresa Blindasal. Los precios de los chalecos oscilan entre los $500 y los $3,000, según informó un representante de la empresa.

Chalecos antibalas que distribuye la empresa Blindasal. Los precios de los chalecos oscilan entre los $500 y los $3,000, según informó un representante de la empresa. | Foto por Cortesía de Blindasal

Chalecos antibalas que distribuye la empresa Blindasal. Los precios de los chalecos oscilan entre los $500 y los $3,000, según informó un representante de la empresa.

La protección ante posibles ataques lleva a algunas personas a usar ropa blindada y a proteger algunas estructuras en sus negocios o residencias.

La empresa Blindasal, por ejemplo, ofrece chumpas y chalecos antibalas con precios que oscilan entre los $500 y los $3,000, según informó uno de sus representantes, que pidió no publicar su nombre.

También existen prendas para vestir debajo de la camisa, de manera más discreta.

En muchos casos, estas prendas están hechas de keblar, un material sintético que ofrece cierta flexibilidad y menor peso. Aún así, algunos chalecos pesan más de cinco libras.

Blindasal también ofrece trajes blindados para ciclistas, los cuales incluyen cascos reforzados.

Blindaje arquitectónico

Así como se puede blindar los vehículos, también se puede hacerlo con puertas, ventanas y hasta habitaciones enteras en una vivienda.

Tanto Blindasal como Grupo Golán ofrecen este servicio, enfocado a negocios y casas de habitación.

El representante de Blindasal explicó que la empresa ofrece a sus clientes la construcción de “cuartos de pánico”. Esta es una habitación especialmente acondicionada para que la familia pueda encerrarse en ella, en caso de que los agresores penetren a la residencia.

El “cuarto de pánico” tiene protección antibalas en todas sus paredes, y en el techo, además de contar con aire acondicionado y teléfono, para que las víctimas puedan avisar cuanto antes.

Estas habitaciones están acondicionadas para que las personas puedan permanecer dentro de ellas al menos 12 horas, añadió el especialista de Blindasal.

En otros casos, son empresas las que requieren la instalación de vidrios antibalas, como por ejemplo en las cajas de los autoservicios bancarios, en gasolineras o en otros comercios.

El blindaje arquitectónico también incluye puertas y ventanas de vidrio, si el cliente así lo solicita.

Productos importados

Las empresas blindadoras consultadas por Expansión aseguraron que tanto para vehículos como para negocios y residencias, los materiales que utilizan son importados.

El gerente general de Blindaje El Salvador de Grupo Golán, Eduardo Berdugo, aseguró que ellos importan materiales de Israel, Estados Unidos y Colombia.

Algunas partes del vehículo se protegen con Aramida, una fibra sintética robusta y sintética, mientras que otras llevan acero balístico. El piso, por su parte, lleva nylon balístico, según explicó Berdugo.

En el caso de los vidrios, que tienen un grosor de entre 19 y 42 milímetros, también son importados, aunque en Guatemala ya existe producción de los mismos. 

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