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EUROPA

Caída de desempleo y alza de precios ofrecen esperanzas a zona euro

La tasa de desempleo se ubicó en 12.1 %. Desde febrero de 2011 no se registraba ninguna caída

Aunque la cifra actual de desempleados sea de 12.1%, oculta una gran desigualdad, por ejemplo: el 5 % de los austriacos están desempleados, mientras que el 27 % de los griegos y los españoles están sin trabajo.

Aunque la cifra actual de desempleados sea de 12.1%, oculta una gran desigualdad, por ejemplo: el 5 % de los austriacos están desempleados, mientras que el 27 %...

Aunque la cifra actual de desempleados sea de 12.1%, oculta una gran desigualdad, por ejemplo: el 5 % de los austriacos están desempleados, mientras que el 27 % de los griegos y los españoles están sin trabajo.

BRUSELAS. La primera caída en el desempleo en la zona euro en casi tres años sumada a un aumento de precios dieron un nuevo impulso a la recuperación económica del bloque, aunque la brecha entre los países ricos y pobres siguió aumentando, de acuerdo a estadísticas difundidas hoy.

La mejora es una buena señal de que la recuperación en la zona euro está tomando fuerza, más de cinco años después de que estallara una crisis financiera que obligó a cinco países, incluidos Chipre y España, a solicitar ayuda de emergencia a sus vecinos.

La tasa de desempleo en octubre cayó a 12.1 por ciento, el primer descenso desde febrero del 2011, dijo la oficina de estadísticas de la Unión Europea, Eurostat.

La cifra fue un poco mejor que el 12.2 por ciento que los economistas pronosticaban, pero oculta aún una gran desigualdad en los 17 países que utilizan la moneda.

"Es una sorpresa modesta, agradable, pero no cambia el panorama de un mercado laboral muy débil", comentó Jonathan Loynes, de Capital Economics.

"Las últimas noticias de inflación y desempleo no harán mucho por aliviar la presión sobre el Banco Central Europeo (...) para que respalde a la frágil recuperación y desactive un episodio potencialmente dañino de deflación", agregó.

Si bien sólo el 5 por ciento de los austriacos están desempleados, el 27 por ciento de los griegos y los españoles en el mercado laboral están sin trabajo. En total, 19 millones de personas están desocupadas en la zona euro.

En tanto, los precios al consumidor en la zona euro aumentaron un 0,9 por ciento en noviembre, por encima de la previsión del 0,8 por ciento de un sondeo de Reuters a economistas.

Eso coloca a la tasa de inflación anual, medida sobre una cesta de bienes incluyendo a cigarrillos, cerveza y costos del gas, en un camino ascendente tras una baja inesperada en octubre. Aunque los precios de la energía bajaron, el creciente costo de los alimentos elevó el índice general.

La mejoría se registra luego de una alentadora recuperación del optimismo, pese a una reducción de los préstamos a los consumidores y a las empresas en el bloque.

La confianza en la economía en los 17 países que usan al euro se fortaleció en 0.8 puntos, a 98.5, en su séptimo mes consecutivo al alza, según un sondeo de la Comisión Europea publicado el jueves, lo que superó las expectativas de los economistas.

La lectura sobre el clima de negocios fue positiva por primera vez desde marzo del año pasado.

Aún existen grandes divergencias en la salud económica de los países de la zona euro. Grecia, Chipre e Irlanda sufrieron deflación en octubre, mientras que la confianza empresarial en Francia cayó en noviembre.

Las agudas diferencias entre los países de la zona euro, tanto en incrementos de precios como en desempleo, presentan un problema para el Banco Central Europeo.

Sin embargo, su capacidad para remediar la creciente brecha entre países prósperos, como Alemania, y estados en problemas, como Portugal, es limitado.

Al reducir los costos de endeudamiento o dar a los bancos préstamos baratos, el BCE podría ayudar inadvertidamente a aquellos países que menos lo necesitan, provocando alzas de precios en Alemania, mientras que consumidores que no tienen acceso al crédito en Irlanda siguen renuentes frente al gasto.

"Es un gran problema. Tenemos una moneda común, pero no tenemos una economía común", afirmó el asesor de la Comisión Europea Graham Bishop.

"A diferencia de Estados Unidos, no existe la voluntad política para tener transferencias financieras permanentes a países débiles en Europa. Las diferencias son algo con lo que tendremos que vivir", agregó.

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