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CENTROAMÉRICA

Cafetaleros temen la ruina, por la roya

La plaga golpeó en el 2012 a todos los países productores de América Central y México, que en conjunto producen alrededor de un 20 por ciento de los granos de arábiga del mundo.

La gráfica muestra las zonas cafetaleras de la región afectadas por la roya.

La gráfica muestra las zonas cafetaleras de la región afectadas por la roya.

La gráfica muestra las zonas cafetaleras de la región afectadas por la roya.

La plaga golpeó en el 2012 a todos los países productores de América Central y México, que en conjunto producen alrededor de un 20 por ciento de los granos de arábiga del mundo.Costa Rica. La industria cafetalera de Centroamérica asegura que la cosecha de café arábiga está sobreviviendo a un brote del hongo de la roya. Pero es difícil convencer de ello a pequeños productores como Graciela Alvarenga.

Su pequeña finca de sólo 0.3 hectáreas en la región de El Paraíso del sur de Honduras, cerca de la frontera con Nicaragua, ha sido golpeada con tal fuerza por el hongo que ahora ella usa las hojas y ramas secas de los arbustos de café como combustible para cocinar su desayuno.

"Creo que este año no vamos a producir nada", dijo la mujer a Reuters, encorvada sobre su estufa y revolviendo el contenido de una olla de frijoles. "Casi toda la finca la perdimos. Sólo nos quedaron unas cuantas plantas, pero no hemos abonado porque no tenemos dinero".

Y Alvarenga no es la única. Un creciente coro de productores de café en la región dicen que sus cosechas están sufriendo un mayor daño del estimado por las asociaciones de la industria.

Mientras que la Organización Internacional del Café (OIC) predijo en marzo que la roya reducirá la producción regional en una quinta parte, una encuesta de Reuters entre líderes de la industria pronosticó en julio una baja más modesta, de un 4.7 por ciento.

"Ha habido voces crecientes sugiriendo que el daño es menor de lo previsto anteriormente", dijo a Reuters el jefe de operaciones de la OIC, el colombiano Mauricio Galindo.

La plaga golpeó en el 2012 a todos los países productores de América Central y México, que en conjunto producen alrededor de un 20 por ciento de los granos de arábiga del mundo.

Eso amenazó con reducir sensiblemente el rendimiento de las cosechas y también los ingresos por exportaciones en algunas de las naciones más pobres del hemisferio.

El café arábiga es de una calidad muy superior a la variedad robusta y es utilizado en la preparación de expresos y mezclas gourmet.

Para agravar las cosas, los productores más pobres enfrentan además la amenaza de cosechas récord en grandes productores como Brasil y Vietnam además de un mejor rendimiento en Colombia. Eso mantiene bajos los precios.

Los precios de los contratos de futuros más activos se desplomaron más de un 60 por ciento desde su máximo superior a 3 dólares por libra en 2011, justo cuando aumentan los costos de producción en Centroamérica y México.

"La roya nos ha dañado bastante, pero los bajos precios nos han venido a matar del todo", dijo Felipe Mendoza, propietario de una finca de 2 hectáreas en El Paraíso.

Sin embargo, funcionarios de la industria en la región dicen que las pérdidas parecen haberse estabilizado ante menos lluvias de lo esperado y el uso efectivo de fungicidas. La humedad ayuda a la propagación de la roya.

En Nicaragua, por ejemplo, un 36 por ciento de las 126,000 hectáreas sembradas de café están actualmente clasificadas como infectadas por el Ministerio de Agricultura, apenas por encima de un 35 por ciento a inicios del año.

La vecina Costar Rica, otro productor, esperaba en enero una contracción de un 20 por ciento en su cosecha de café 2013/2014 debido a la roya, pero la autoridad del sector, Icafé, modificó la semana pasada su pronóstico a una baja de un 13 por ciento a 1.4 millones de sacos de 60 kilos.

Pero según Isidro Corrales, productor en la región central de Pérez Zeledón, son cálculos demasiado optimistas.

"Vino un muchacho de Icafé y le dije: 'ustedes están engañando al pueblo; no veo ni siquiera el 30 por ciento de la cosecha aquí'", dijo Corrales. "Ojalá haya un milagro".

"NIVEL MANEJABLE"

La roya genera esporas de color naranja en la parte trasera de las hojas de los arbustos de café. El viento fuerte provoca eventualmente que las hojas infectadas se vuelvan negras y se desprendan, matando o dañando severamente al cafeto.

Según los expertos, los pequeños productores acaban siendo los más golpeados pues no cuentan con los recursos para comprar costosos fungicidas, que típicamente deben ser aplicados varias veces.

"Ellos tienen menos herramientas en sus manos cuando se trata de ver qué se puede hacer en términos de remediar o de prevención", dijo Ric Rhinehart, el director ejecutivo de la Asociación de Cafés Especiales de América, un grupo con base en California.

Pero la roya también ha golpeado las plantaciones más grandes de la región.

Tomás Edelmann, por ejemplo, tiene 116 hectáreas en una granja en el sureño estado mexicano de Chiapas, el principal productor de café del país pero también el estado más pobre.

Edelmann dice que alrededor de la mitad de su cosecha ha sido destruida por la roya, lo que significa que sólo será capaz de contratar a la mitad de los entre 600 y 1,000 trabajadores temporales que normalmente emplea por ciclo.

En Honduras, el mayor productor de café de la región, una cuarta parte de las cerca de 280,000 hectáreas plantadas han sido infectadas por la roya.

Pero Víctor Molina, jefe del instituto local del café Ihcafé asegura que el daño causado por la plaga no llega a un nivel de desastre.

"Todavía está en niveles que son manejables", dijo. "No se han incrementado las áreas afectadas y estamos trabajando especialmente con pequeños caficultores".

En El Salvador, el productor más pequeño de la región, la roya infectó la mitad de la superficie plantada y se espera que la producción del próximo ciclo caiga un 35 por ciento a 843,500 sacos de 60 kilos.

Con la severidad del brote de roya variando de un país a otro, nadie sabe cómo se comportará durante el ciclo 2013/2014, que inicia en octubre.

"Van a comenzar la cosecha en un mes y ahí es cuando uno empieza a contabilizar las pérdidas o las ganancias", dijo Christian Wolthers, del importador estadounidense Wolthers America.

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