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MERCADOS

El BCE en disputa por situación económica de la zona euro

El Banco Central Europeo (BCE) tiene margen para realizar acciones adicionales que le permitan afrontar los problemas económicos de la zona euro.

El presidente BCE, Mario Draghi, es de los que piensan que mercado europeo y las empresas tendrán una fuente alternativa de crédito.

El presidente BCE, Mario Draghi, es de los que piensan que mercado europeo y las empresas tendrán una fuente alternativa de crédito.

El presidente BCE, Mario Draghi, es de los que piensan que mercado europeo y las empresas tendrán una fuente alternativa de crédito.

RIGA/VIENA. Los responsables de las políticas del Banco Central Europeo discutieron el viernes sobre qué medicina administrar a la enferma economía de la zona euro, provocando profundas tensiones dentro del Consejo de Gobierno.

El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, aseguró que no ve necesario un estímulo fiscal en Alemania, rechazando una petición poco velada del presidente del BCE, Mario Draghi, para que Berlín aumente sus niveles de inversión pública con el objetivo de ayudar a sostener la zona euro.

Alemania, un fuerte defensor de la austeridad fiscal, está siendo presionada por países como Estados Unidos y funcionarios financieros de todo el mundo para que destine su gran superávit actual y su margen de maniobra presupuestario para invertir.

Antes, Benoit Coeuré, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, dijo que los gobiernos pueden ayudar a contrarrestar los bajos precios con "política fiscal, cuando esté disponible sin poner en duda la sostenibilidad a largo plazo de la deuda", palabras destinadas a gobiernos como el alemán para que inviertan.

El desencuentro entre el estricto Weidmann y los cercanos a Draghi como Coeuré subrayan las profundas divisiones dentro del Consejo sobre hasta dónde debería llegar el BCE para apoyar la economía, en un momento en que los agitados mercados buscan seguridad.

Weidmann desestimó la sugerencia de que más inversión pública en Alemania puede ayudar a otras economías de la zona euro, al tiempo que criticó los planes del BCE de comprar valores respaldados por activos (ABS, por sus siglas en inglés), una estrategia rechazada por otros altos cargos del BCE.

"El impulso a los países periféricos por un incremento de la inversión pública alemana es (...) probable que sea insignificante", dijo Weidmann en una conferencia en Riga (Letonia), donde también habló Coeuré.

"Y con la economía operando a una capacidad normal, Alemania tampoco tiene necesidad de estímulo, y esto seguirá así con las previsiones revisadas que siguen hablando de crecimiento en línea con su potencial", añadió.

El BCE ya rebajó las tasas de interés a mínimos históricos y desveló un plan para comprar activos del sector privado -bonos cubiertos y ABS-, pero Berlín se opone a gastar más y otros gobiernos se están tomando tiempo con las reformas estructurales que pide Draghi.

El presidente del BCE cree que así se estimulará el mercado y las empresas tendrán una fuente alternativa de crédito.

No obstante, Weidmann argumentó que estas compras "son problemáticas cuando implican una transferencia de los riesgos de los bancos a los balances del banco central. Al final, podría significar transferir el riesgo de los bancos al contribuyente".

En Viena, otro miembro del Consejo del BCE, el jefe del banco central austriaco, Ewald Nowotny, calificó estas palabras como "una tontería".

"Esta discusión sobre si el BCE se convertirá en un 'banco malo' nos está inundando desde Alemania hasta aquí. Hablando francamente, es una tontería, porque cuando miramos los balances del BCE, la posible porción de ABS es tan pequeña (...) que no puede compararse de ninguna forma a un 'banco malo'", afirmó.

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