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Voces que luchan por un lugar en la música

El talento para desarrollarse implica disciplina. Conozca la historia de cuatro jóvenes cantantes de ópera en El Salvador

fotos Cortesía / Jorge Ávalos

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El talento les sobra, las metas los motivan, la disciplina los acuerpa, pero la escena cultural salvadoreña los minimiza.

Gracia González, Michelle Tejada, Mauro Iglesias y Reny Renderos quieren ser grandes. Son cantantes líricos formados desde muy jóvenes que luchan a diario por hacerse de un nombre en el mundo artístico salvadoreño.

Este cuarteto de artistas educados en la Ópera de El Salvador (Opes) son verdaderas promesas del canto lírico "made in El Salvador".

Conscientes de su talento y preparación visualizan su futuro artístico fuera de las fronteras salvadoreñas. Lamentablemente, la ópera no goza de mucha popularidad en este país.

Ese deseo mantiene vivas sus ilusiones y son el motor que impulsa su rutina diaria que incluye diferentes compromisos: académicos, familiares, artísticos y laborales. Pero la lucha lo vale.

Si bien este tipo de canto no ha sido debidamente difundido en la escena nacional, hay un grupo de maestros y amantes de la ópera que se dedican descubrir talentos. Gracia, Michelle, Mauro y Reny son solo cuatro de muchos. Aunque empezaron muy pequeños fue hasta en su juventud que descubrieron el tipo de voz que poseen.

Es en la adolescencia cuando una persona ya tiene definida su voz, según explicó la maestra de la Opes, Gladys de Moctezuma.

Gracia, por ejemplo, es soprano coloratura. Este tipo de voz se caracteriza por poseer alta agilidad, tesitura -zona de extensión del sonido de una determinada frecuencia- bastante expuesta y la capacidad de manejar el registro del silbido, que es el registro vocal más alto de la voz humana.

El cantante con este tipo de voz tiene la habilidad de interpretar melodías que requieren mucha técnica.

Michelle es mezzosoprano. Este tipo de voz se encuentra por debajo de la soprano y por encima de la contralto .

Reny, por su parte, es tenor. Esta voz se caracteriza por ser el registro más agudo de la voz masculina. Se diferencia del barítono y el bajo por su timbre claro y brillante, y del contratenor por la resonancia pectoral que presenta. Plácido Domingo es uno de los cantantes que cuenta con este tipo de voz.

Mauro Iglesias es barítono. La tesitura de esta voz se encuentra entre la de un bajo y la de un tenor.

Se diferencia del tenor porque sus agudos son más oscuros y del bajo porque sus graves son más ligeros y brillantes.

El barítono es una voz masculina frecuente. En ópera, el papel del villano o el personaje que representa poder suele ser interpretado por alguien que posee este tipo de voz.

Veinte años de la mano del arte

El primer acercamiento de Gracia González con el arte fue a los dos años, cuando sus padres la llevaron a ver la obra "El Cascanueces".

Los tres estaban en la última fila del palco de la tercera planta y ella comenzó a mover las manos al ritmo de la música. Desde entonces sus progenitores tomaron a bien inscribirla en clases de ballet con la maestra Alcira Alonso.

En el 2003, cuando aún continuaba con sus clases de ballet, la Ópera de El Salvador (Opes) solicitó bailarinas para la obra La Traviata y Gracia fue una de las participantes. A partir de esa experiencia, nació la inquietud por esta rama de las artes. Fue así como en el 2006 audicionó en la Opes para representar un papel en La Novicia Rebelde. Este fue el momento decisivo para que se enamorara del canto lírico.

Hasta el momento, la joven de 22 años ha representado diferentes personajes en las obras que ha montado la Opes. Tuvo la oportunidad de viajar a Nicaragua en 2012 como soprano invitada a un concierto organizado por la Embajada de EE.UU. en ese país, donde compartió el escenario con diferentes artistas.

En la construcción de una meta

El tenor Reny Renderos proviene de una familia cercana a la música.

Su mamá cantaba en una banda y su hermano puede tocar diferentes instrumentos musicales.

Su primer contacto con esta rama del arte fue en el kínder, cuando le impartían clases de música.

A los 10 años participó en el coro del Colegio Don Bosco y años después fue el vocalista de una banda que formó su hermano, ahí interpretaba canciones de rock y reggae.

Luego conoció a Esaú Merino, quien lo animó a audicionarse en la Opes. En el año 2011 se presentó para la audición y al conocer sus talento, los maestros lo seleccionaron para que formara parte de este programa.

Renderos considera como influencias musicales a Juan Diego Flores, Plácido Domingo y Alfredo Kraus.

Tiene 25 años y actualmente se desempeña como profesor de informática en el Colegio Don Bosco.

Él comenta que algunas personas se admiran de la forma en cómo sobrellevaba sus responsabilidades sin descuidarse, ya que aparte de dedicarle tiempo a su trabajo, también se lo dedica a su pasión -la música-, a su familia, amigos y a su novia.

"Hay que aprender a distribuir el tiempo. Hacé todo como tenés que hacer y hacelo con mucho ánimo", fue el consejo que su mamá le dio un día y él ha tratado de cumplir.

A parte de haber participado en las obras como La Flauta Mágica y Carmen, presentadas por la Opes, también ha realizado recitales.

Su sueño es seguirse formando y convertirse en un gran cantante.

La música, una amante perfecta

El barítono Mauro Iglesias, de 20 años, considera a la música como su amante perfecta y, por lo tanto, esta le demanda, al igual que sus compañeros, disciplina para desarrollar el talento. Inició en el canto hace seis años, cuando ingresó al coro KBC, dirigido por el maestro Esaú Merino, que funcionaba en la ciudadela Don Bosco.

Merino lo motivó a hacer la audición para ingresar al coro de la Opes en 2010. En esta audición clasificó como tenor, pero conforme pasó el tiempo su voz se convirtió en barítono.

Al estar dentro del coro aplicó para una beca en Ópera Estudio, con la cual se presentó en diferentes lugares.

Hace dos años realizó la audición para representar un papel en la obra La Flauta Mágica, y fue aceptado. Iglesias también ha participado en otras obras de la Opes.

Una combinación de administración y canto

A sus 20 años Michelle Tejada, mezzosoprano y estudiante de la licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad Don Bosco, tiene que distribuir su tiempo entre la ópera, su carrera y su familia.

Al estar en el coro de la iglesia de su colonia, en CIudad Delgado, descubrió su talento para el canto.

En julio de 2010, por medio de la sobrina del sacerdote de esta iglesia, se dio cuenta que la Opes estaba realizando audiciones.

Decidió audicionar y logró entrar al programa de becas.

No pudo continuar como becada por sus horarios de bachillerato, sin embargo, ese no fue impedimento para costearse por su cuenta sus estudios y seguir preparándose.

Michelle aspira a seguir formándose como artista fuera del país.

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