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Vicente y el eterno adiós de un ídolo

La despedida de los escenarios del gran Vicente Fernández ya se extendió por dos años. México lo aplaude.

El legendario cantante de rancheras mexicano inició su gira de despedida en 2010. Esta semana se presentó en México.

El legendario cantante de rancheras mexicano inició su gira de despedida en 2010. Esta semana se presentó en México.

El legendario cantante de rancheras mexicano inició su gira de despedida en 2010. Esta semana se presentó en México.

MÉXICO. Dos años dura ya la eterna despedida de Vicente Fernández, quien el miércoles ofreció un concierto en el Auditorio Nacional de la capital mexicana como parte de su gira del adiós, que se ha ido extendiendo por el amor de un público que se resiste a dejarlo bajar de los escenarios.

Y es que la voz del artista de 74 años sigue intensa y penetrante como el primer día, cuando hace medio siglo recorría los bares y cabarets en donde se forjó, hasta convertirse en uno de los máximos exponentes de la música regional mexicana.

"Con el corazón en la mano y lleno de melancolía por ser las últimas fechas que trabajo aquí. Pero quiero que sepan que les agradezco de todo corazón todas las oraciones que hicieron para que volviera yo a estar con vosotros", dijo el cantante (Huentitán El Alto, Jalisco, 1940) poco después de subir al escenario.

Se refería así a sus últimos sustos, una trombosis pulmonar que sufrió en agosto de 2013 y la operación en noviembre de 2012 por un cáncer en el hígado.

Estas enfermedades retrasaron un tiempo su gira internacional de despedida, que comenzó en 2012 y ya ha recorrido España, algunos países de Sudamérica y Estados Unidos y ahora llega a la capital mexicana con el título de "¡Hasta siempre México!".

Poco rastro aparente le dejaron estos sustos, salvó unos cuantos kilos de más, y sigue lleno de energía, con el bigote y las cejas pobladas tan negros como antaño, ignorando el blanco del cabello que le han dado los años.

Y en otra charla entre canciones habló de la suerte que, dijo, "llega si la buscas, se da trabajando".

"A todos los que piensan que soy un suertudo hoy quiero decirles que soy cojonudo porque muchas veces he tocado fondo", "con dolores del cuerpo o del alma" y "siempre les brindo mi mejor sonrisa", dejando en el camerino "toda la angustia", contó el artista, quien ya superó un cáncer de próstata hace unos años.

"Mujeres divinas", "Urge", "El Rey" o "Yo no me quiero ir", reflejo de sus verdaderos sentimientos, fueron otros de los temas que cantó en esta primera noche de despedida de la capital mexicana, quién sabe de cuántas.

Y es que desde que se anunciaron los conciertos en el Auditorio Nacional se han multiplicado las fechas. —EFE

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