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El "Via Crusis", devoción en el Marte

La óptica artística de la Semana Mayor de la salvadoreña Rosa Mena Valenzuela está abierta al público hasta el 1 de abril

La artista plasmó la devoción de los salvadoreños en sus catorces piezas visuales. FOTOs EDH / CORTESÍA

La artista plasmó la devoción de los salvadoreños en sus catorces piezas visuales. FOTOs EDH / CORTESÍA

La artista plasmó la devoción de los salvadoreños en sus catorces piezas visuales. FOTOs EDH / CORTESÍA

La época de Cuaresma de 1999 inspiró a la pintora Rosa Mena Valenzuela a tal grado que creó lo que hoy se considera como unas de sus grandes obras: "Las catorce estaciones del Vía Crucis".

Por lo que el Museo de Arte de El Salvador (Marte), en la víspera de la semana mayor, se introduce a la historia de El Vía Crucis.

El objetivo del museo es "promover el arte de la pintura religiosa brindando un espacio que permite al visitante conocer, desde una óptica artística, como el significado de la semana santa fue representado por artistas de renombre como lo es Rosa Mena Valenzuela", reza el comunicado.

La exhibición está abierta desde el 18 de febrero y permanecerá hasta el 1 de abril.

La técnica mixta que utilizó la artista para plasmar la pasión de Cristo, impregna cada una de las estaciones de la energía y del misticismo descritos en la Biblia.

Si bien las pinturas que reflejan a Jesús condenado a muerte, con la cruz a cuestas y auxiliado por el Cirineo, han sido consideradas como las más dramáticas por la crítica especializada, la luz que irradia el cuadro de Cristo es sepultado (de Rosa), le seducirá.

La pasión

La pintora visitó Tierra Santa en 1963 como parte de una gira que la llevó a varios países del Medio Oriente; en Jerusalén participó en un vía crucis en la Vía Dolorosa de esa ciudad. En su producción el tema religioso es retomado una y otra vez con la fuerza y expresividad que caracteriza su obra madura, episodios de la Pasión de Cristo se hacen presentes en pinturas como Pretorio,, Santa Cena y otros.

En el año 1999 realizó las representaciones de un Vía Crucis el cual fue finalizado en tres semanas, antes que iniciara la Semana Santa de ese año.

Las catorce pinturas que lo componen fueron expuestas por primera vez en la Sala Nacional de Exposiciones.

En las piezas artísticas es evidente que la artista retomó algunas imágenes de los devocionarios impresos que circularon entre los feligreses de esa época.

Estas obras fueron mostradas nuevamente en el Teatro Nacional de Santa Ana en 2003 como homenaje póstumo y hoy están en Marte.

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