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Una vida dedicada al mundo del ballet

Marta Castellón y Óscar Moreno son dos bailarines salvadoreños que han logrado destacar en el extranjero

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La pasión del ballet, la trayectoria en la danza, el amor por la enseñanza y el matrimonio unen a Marta Castellón y Óscar Moreno, dos balletistas salvadoreños que han conquistado tierras ecuatorianas y mexicanas con su talento.

Los bailarines están de regreso en el país después de 13 años fuera para de dedicarse a la enseñanza y echar a andar su academia de danza Pánuk.

Ambos artistas decidieron compartir su aventura en los escenarios internacionales para inspirar a aquellos jóvenes que recién empiezan la aventura del ballet.

"Yo estudié en la Escuela Nacional de Danza en San Salvador y me gradué de ahí. Mientras estaba en la escuela, hicimos un encuentro de ballet y vino una maestra ecuatoriana, nos vio bailar y le interesamos. A Óscar y a mí nos ofreció un contrato para ir a formar parte del Ballet Nacional de Ecuador y, la verdad, aceptamos porque era una gran oportunidad para seguir con nuestra formación", expresó Castellón.

"Cuando llegamos, me encuentro con la sorpresa de que estábamos en el elenco de una coreografía que estaban montando y me pusieron de suplente de una bailarina principal en ese momento, pero ella se lastimó y pasé a ocupar su lugar y fue la forma de hacerme ver en Ecuador. Después, poco a poco, fui ganando papeles y lugares hasta llegar hacer la primera bailarina del Ballet Nacional de Ecuador por cinco años", comentó la espigada morena.

Óscar, por su parte, también inició en la Escuela Nacional de Danza, pero en el área de folclor. "Yo llegué directamente a folclor, pero luego los maestro me vieron e invitaron a Marta a que pudiera evaluarme también, ahí fui donde la conocí", dijo el bailarín.

"Ella me vio y sugirió que yo tenía las capacidades para estar en ballet y así fui como empecé a tomar mis clases hasta que logré graduarme", añadió Moreno.

Este bailarín también ha tenido éxito haciendo carrera en Ecuador y en México, en el Ballet Nacional en el D.F. y luego en Monterrey.

"Marta estaba ya viajando a Ecuador cuando me llamaron a mí también para ofrecerme una pasantía y la tomé porque Ecuador me sirvió para terminar de formarme en muchas cosas", puntualizó.

El momento decisivo llegó cuando a Óscar le llega una oportunidad para formar parte del Ballet Nacional de México, en el DF.

"En ese momento yo estaba embarazada", menciona Castellón. "Yo le dije vete, no te detengas por mí, yo te sigo, le dije y así fue como él logró irse", agregó la balletista.

"Fue duro porque no vi a mi hija crecer, no ver cuando empezó a gatear, pero había que sacrificarlo. Tiempo después se incorporó Marta, porque yo llevé varios videos de ella y las autoridades del ballet vieron sus capacidades y también le dieron una oportunidad a ella y los dos tuvimos grandes momentos en México con muchos papeles", expresó Óscar.

El bailarín comenta, además, que una de las cosas más grandes que vivió al llegar a México fue incorporarse casi inmediatamente a la obra del Cascanueces y ser solista del baile ruso dentro de la obra.

"Eso fue impresionante, ver el Auditorio Nacional y la Orquesta Sinfónica de México tocando, es donde uno se acuerda de los famosos tres pasos antes de salir al escenario , porque yo no quería salir, me quedé blanco cuando la música empezó a sonar, salí lo hice, y al estar en ese escenario todo fue espectacular", añadió Moreno.

Ambos balletistas también comentan que su decisión de regresar al país fue por apostar por la enseñanza, ya que El Salvador necesita más formación para estar al nivel de otros países. "Ese siempre fue nuestro sueño y animamos a los que inician en la danza a que sigan adelante, a que tengan sus propios sueños", manifestó la pareja.

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