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Tradiciones curiosas de fin de año en el mundo

Existen diversas celebraciones especiales para dar la bienvenida al año nuevo, que van desde usar colores o estampados específicos hasta comer uvas o lentejas

Tradiciones curiosas de fin de año en el mundo

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Tradiciones curiosas de fin de año en el mundo

El mundo está lleno de tradiciones curiosas y quizá poco conocidas para recibir el año nuevo. Desde usar ropa con estampado de puntos, comer lentejas, sonar monedas o romper la vajilla de la cena de noche vieja, las personas hacen cualquier cosa para atraer la suerte, la prosperidad o el amor en el año venidero.

En Japón el año se despide con campanadas en los templos budistas, pero no son las tradicionales 12, sino 108.

Según la creencia asiática, con cada tañido del metal se esfuma uno de los 108 pecados que el ser humano tiene por defecto en la mente, con lo que se evita caer en la tentación de realizarlos. Entre estos pecados están la ira, la envidia y el deseo.

En España la costumbre es comer 12 uvas al ritmo de las 12 campanadas que anuncian la llega del nuevo año.

El número de uvas coincide con los meses del año y con que las 12 horas que convergen el final del año y el principio del siguiente. Esa práctica está cargada de un fuerte simbolismo al que los más supersticiosos le auguran todo lo bueno.

Estados Unidos tiene una de las tradiciones más románticas, ya que no puede faltar el beso de medianoche.

Los estadounidenses creen que no dar un beso justo después de las 12:00 de la última noche del año asegura 365 días de soledad.

De comida, colores y vikingos

Por otro lado, las lentejas son un símbolo de riqueza y dinero. Un buen plato de lentejas no puede faltar en la mesa de ningún italiano durante la cena de noche vieja. Cuantas más se comen más se gana.

Es una creencia que viene de lejos. Los romanos regalaban a principio de año estas legumbres con la intención de que se convirtieran en monedas de oro que incrementaran su poder adquisitivo.

Asimismo el año nuevo se recibe en Dinamarca de una manera poco convencional, que puede resultar peligrosa, pero a la vez es desestresante.

Según la tradición se deben romper los platos tras la cena de nochevieja. Antiguamente —y todavía en algunas zonas— la vajilla se estampaba contra la puerta de los seres queridos, que quedaban encantados con la acción, puesto que representa cariño y buenos presagios para el año siguiente.

Otros también confían en usar ropa roja o amarilla para atraer la suerte o el dinero en fin de año.

Los filipinos en cambio se inclinan por los estampados de lunares, los cuales se asocian con las monedas debido a su forma circular. También se vincula este tipo de telas a la buena suerte, por lo que las calles filipinas se visten de lunares durante este día, 31 de diciembre.

Mientras tanto, Edimburgo ofrece una despedida única con el "Hogmanay", una celebración plagada de costumbres ancestrales. La fiesta engloba una cabalgata de luz, fuego y actores vestidos de vikingos que inundan las calles de esta ciudad escocesa.

También tienen exhibición de danzas contemporáneas hasta bailes antiguos con la tradicional "kilt" (falda escocesa). Gaiteros, teatro callejero y fuegos artificiales. —Agencias

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