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"Todo está mal", la frase favorita de los pesimistas

"No puedo", "Es imposible" y "Estoy mal" son frases que repiten a diario los pesimistas. Son muchas las barreras que se autoimponen las personas que siempre ven el lado malo de cualquier situación

"Angie es la mujer más pesimista del mundo", eso es lo que manifiestan los compañeros de trabajo de Angélica M. en una oficina contable de San Salvador. Aunque el comentario es manifestado entre risas, en realidad no está muy alejado de la seriedad y la realidad. Según ellos, su compañera de labores vive sumergida en un profundo y asfixiante mar de negativismo.

Cada mañana, cuando ellos le preguntan cómo está, ella siempre tiene la misma respuesta: "Muy mal", agregándole a su usual respuesta el supuesto motivo de su malestar. Los amigos no saben si esta actitud es el resultado de una acumulación de disgustos, mala suerte, decepciones, desengaños y fracasos a lo largo de toda una vida o si se trata de una opción voluntariamente elegida. Cuando le proponen hacer algún cambio diferente y positivo en su vida, Angélica responde con alguna excusa para no hacerlo; suele destacar -y exagerar- algún aspecto desfavorable que implicaría dicho cambio. Su amargada existencia está determinada por la tristeza, el negativismo y el desinterés.

Según ellos, no hay manera de hacerla entender su problema y de transformar su mentalidad.

"No quiere cambiar su actitud negativa. En muchas ocasiones le hemos hecho notar su problema, pero ella se enoja y no lo acepta. Ha llegado a pensar que nosotros le tenemos envidia, que no la queremos, que lo que deseamos es hacerla sentir mal. Al final suele contagiarnos con su pesimismo", expresa Magdalena P., compañera de Angélica.

Los síntomas que manifiesta Angélica son las señales típicas de las personas pesimistas.

Según Guadalupe Pacas, sicóloga, el pesimismo es un rasgo de personalidad o un estado de ánimo, que puede ser pasajero, temporal o situacional y que se manifiesta con una actitud negativa frente a la vida, a los problemas, al futuro, a las relaciones y a los proyectos.

"Una persona pesimista suele ser depresiva, criticona, inconforme y quejumbrosa. Su concepción de la vida es negativa; piensa que le irá peor y considera únicamente el lado negativo de los hechos, sin ver la posibilidad de ninguna alternativa favorable", expresa la sicóloga Pacas.

La palabra pesimismo proviene del latín pessimum, que significa "pésimo, lo peor". En este sentido, no hay duda de que el pesimismo consiste en creer que, tanto en el futuro como en el día a día, nos espera lo peor, no pudiendo ver las cosas positivas que brinda la vida o no pudiendo aprender de los errores.

Teniendo en cuenta esta definición tan simple se puede llegar a entender por qué cuando una persona se siente pesimista tiende a ver todo lo negativo que hay en las cosas y en cada situación.

Barreras autoimpuestas

Según Mauro Orantes, capacitador y especialista en temas de motivación, los pesimistas generalmente se autoimponen barreras que les impiden desarrollarse y alcanzar el éxito.

Él manifiesta que este tipo de gente siempre está convencida de que no logrará nada en su vida, pues hay un sin fin de situaciones y factores que "confabulan en su contra".

"La gente negativa repite una y mil veces las frases 'No puedo', 'Nunca lo lograré', 'Es imposible", 'Soy un fracaso' o 'Soy inferior'. No creen en ellos mismos ni en los demás, ni lo intentan porque para ellos la batalla ya está perdida desde el principio. Por lo general la gente así termina siendo infeliz porque no sabe aprovechar las oportunidades de la vida y disfrutarlas al máximo", dice Orantes.

Se contagia con facilidad

El pesimismo es contagioso como la gripe. No solo afecta a la persona que tiene el problema, sino también a quienes están a su alrededor.

"Los pesimistas son los que siempre le están bajando los ánimos a los demás; pues no les gusta colaborar en nuevos proyectos. Cuando este problema es grave afecta a toda la familia", dice la sicóloga Pacas.

Aunque no se sabe a ciencia cierta por qué una persona puede llegar a ser pesimista, lo cierto es que existen algunos factores que favorecen esta condición. Entre estos aspectos se pueden encontrar momentos estresantes, experiencias traumáticas o cierta predisposición genética.

"Tienden a ser pesimistas las personas de temperamento melancólico y las que suelen ser demasiado realistas. Desde el punto de vista patológico tienden a ser muy pesimistas los depresivos, los obsesivos compulsivos y los que padecen enfermedades crónicas o terminales", explica la especialista en salud mental.

Pacas asegura que el pesimismo se puede acentuar en las personas con baja autoestima y en adultos mayores, sobre todo en aquellos que han experimentado la muerte de su pareja, de un hijo o de sus amigos.

Elegir siempre lo mejor

Para contrarrestar el pesimismo es necesario que haya un cambio de actitud, que debe ser realizado, en primera instancia, por la persona que tiene el problema, luego debe ser propiciado por quienes lo rodean.

La licenciada Pacas sugiere que cuando el negativismo es sólo un rasgo de personalidad, los familiares y amigos del afectado deben celebrarle sus logros, hacerles ver que no todo está perdido, que hay muchas soluciones a las dificultades, animarlos y motivarlos a que aprendan a confiar más en ellos y en los demás.

"Es importante que ellos exterioricen sus pensamientos negativos, para que los demás pueden ayudarle a transformarlos en pensamientos positivos. Por ejemplo, si ellos dicen '¡No puedo!' decirles '¡Ánimo, tú puedes!', '¡Yo confío en ti!, Puede recordarle alguna experiencia en que sintió lo mismo, que lo intentó y lo logró", describe la sicóloga.

La especialista agrega que hay que ayudarle a los pesimistas a racionalizar las cosas, a hacerle notar que siempre hay una situación, una actitud frente a esa situación y una consecuencia.

"La situación siempre será la misma, la actitud puede ser positiva o negativa al igual que sus consecuencias. La persona debe decidir siempre por la mejor", comenta la sicóloga.

Los especialistas destacan que la persona negativa al final corre el riesgo de quedarse sola. Y para quienes quieran evitar contagiares, lo mejor es evitar a los negativos.

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