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La tecnología del vestir es una de las protagonistas de la CES

Ropa y artículos inteligentes. Como ejemplo, un vestido cambia de color solo con desearlo Un mameluco puede medir la temperatura, el pulso y la frecuencia respiratoria del bebé

Mameluco de Intel Corp, que mide temperatura, pulso y frecuencia respiratoria del bebé. foto Credito

Mameluco de Intel Corp, que mide temperatura, pulso y frecuencia respiratoria del bebé. foto Credito

Mameluco de Intel Corp, que mide temperatura, pulso y frecuencia respiratoria del bebé. foto Credito

Gafas, relojes, mamelucos inteligentes, camisas y calcetines que miden la actividad física y vestidos que cambian de color ya no son exclusivos de la ciencia ficción.

La Feria Electrónica de Consumo (CES, por sus siglas en inglés) lo demostró esta semana, mostrando en Las Vegas, Estados Unidos, muchos dispositivos que imponen la tendencia de la moda inteligente.

Uno de los que más acaparó la atención fue el mameluco inteligente de Intel Corp., el mayor fabricante mundial de procesadores de computador, que se unió al tren de la "ropa-gadget".

Su director general, Brian Krzanich, demostró que el mameluco puede medir la temperatura, el pulso y la frecuencia respiratoria del bebé. El dispositivo envía una señal inalámbrica a una taza de café "inteligente" de los padres, que muestra una cara sonriente en luces si el bebé está durmiendo bien y una cara de preocupación si el niño está demasiado caliente o a punto de despertar. El equipo también puede enviar una señal a un calentador de biberón inteligente, para que tenga leche tibia lista cuando el bebé se despierte.

"Queremos convertir todo en algo inteligente", dijo Krzanich mientras mostraba el cerebro del mameluco, una computadora del tamaño de una estampilla.

El vestido que cambia de color fue otro de los atractivos. La creación es de la diseñadora Amy Rainbow Winters, quien lo confeccionó con un tejido que incluye, en su fabricación, fibra óptica y sensores en las mangas, y con solo tocar la manga la prenda cambió de tonalidad.

"Si uno quiere que sea morado, el vestido será morado", aseguró Winters. "Si luego uno siente que lo quiere rojo, lo tendrá rojo. Simplemente hay que mirar la manga y decidir qué color se desea", apuntó.

Además, la diseñadora presentó un vestido que cambia de color con solo saltar.

Winters diseña los tejidos y las prendas, luego colabora con expertos en tecnología para confeccionar los materiales que necesita. Ella suele trabajar con tejidos que incluyen tecnología, algunos de los cuales pueden reaccionar ante sonidos, el sol o el agua.

Los brazaletes y los relojes inteligentes para medir la actividad física, y hasta las ya conocidas Google Glass también son parte de esta tendencia de moda inteligente, pero para muchos no está muy claro si abordan problemas reales y mejoran tanto la vida que la gente va a querer comprarlos.

Aún estamos en una fase primitiva", explicó a Efe el analista de CEA, Kevin Tillman, que achaca a la funcionalidad limitada de los dispositivos el hecho de que aún no sean un fenómeno de masas.

Y agregó que si algo ha cuajado son los sensores que miden el ejercicio físico.

Nike, Polar, Garmin, Sony, LG tienen sus modelos de pulseras "inteligentes" para ese fin, aunque empresas especializadas como Fitbug, Fitbit, FitLinxx, Jaybird, entre otras, son una dura competencia en ese mercado donde lo que prima, por el momento, es la utilidad.

Análisis de la tendencia

Pero dos factores se presentan críticos para que estos productos, primero, una evolución técnica que mejore la autonomía de las baterías al tiempo que amplíe los usos de esos aparatos, que en su mayoría funcionan como periféricos de un teléfono inteligente, para que en lugar de ser un añadido reemplacen a otros objetos de la vida cotidiana, como una cartera, señala EFE.

"La gente no está deseando ponerse un sensor encima. Si vamos a pedirle que lo haga, tenemos que hacer que ofrezca algo esencial", comentó Jef Holove, consejero delegado de Basis Science, compañía que comercializa relojes que detectan la actividad física.

Y dos, para muchos la cuestión estética sigue siendo un punto crítico, pues hay quienes abogan por eliminar el sensor de la vista, como Heapsylon, financiada con capital español (Startcaps Ventures), y su innovadora línea de calcetines y camisetas deportivas que saldrán a la venta este mes y que miden el ejercicio físico sin necesidad de tener un "smartphone" encima.

Están también los que ven en la moda el gancho comercial, como Netatmo y su brazalete-broche con aspecto de joya, June, con diseño de Camille Toupet, cuyo trabajo está detrás de firmas como Louis Vuitton, que sirve para detectar la exposición diaria al sol de quien lo lleva.

"Está pensado para seducir a la mujer que no le gusta tener mucha tecnología", dijo su portavoz Raphaëlle Raymond, que señaló otra deficiencia actual de la informática de vestir. El bajo atractivo que tiene para el consumidor femenino.— Agencias

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