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Siete de cada diez niños de escuelas tienen celular

Los alumnos gastan de $3 a $5 a la semana en saldo, según investigación

Los smartphones tienen demanda entre los escolares. Las madres son las que más pagan por ello.

Los smartphones tienen demanda entre los escolares. Las madres son las que más pagan por ello.

Los smartphones tienen demanda entre los escolares. Las madres son las que más pagan por ello.

Tener teléfono celular y de preferencia "el mejor" es una de las mayores preocupaciones de los niños y jóvenes que asisten a las escuelas públicas y también la de sus padres, según mostró un estudio realizado entre el seis y 23 de mayo por el Instituto de ciencia, tecnología e innovación (ICTI), de la Universidad Francisco Gavidia (UFG).

La investigación, durante la cual se encuestó a mil 384 estudiantes de tercer ciclo y bachillerato que residen en distintos puntos del país, establece que siete de cada diez alumnos (71 por ciento) poseen celular, y de ese total la mitad son smartphone.

Óscar Picardo, director del ICTI, expresó que el proyecto de investigación denominado "Informática Social, el estudio de uso de teléfonos móviles en el sistema educativo público, ¿Recurso didáctico o distractor?", subraya que en el 97 por ciento de las familias de estos niños hay entre dos y tres celulares. La investigación impulsada por el ICTI, que incluyó entrevistas con 200 educadores, señala que en el 95 por ciento de los casos los estudiantes y docentes tienen plan prepago.

En el caso de los alumnos utilizan los teléfonos móviles para comunicarse con su familia, enviar mensajes o para utilizar las redes sociales. El 15 por ciento dijo que venden recargas en los centros educativos.

¿Pero cuánto gastan los escolares a la semana en recargas? "El 27 por ciento, o sea aproximadamente tres de cada diez estudiantes gastan en saldo para sus celulares de tres a cinco dólares a la semana, lo que viene a representar alrededor de diez dólares al mes en gasto de telefonía celular", explicó Óscar Picardo.

"Cuando preguntamos desde cuándo tienen celular (se identifica que), prácticamente antes del periodo del Presidente Funes solo el 15 por ciento (de la población entrevistada) tenía celular. De 2009 a 2014 se mantuvo un crecimiento anual de cinco por ciento, lo que ha permitido que a esta fecha el 85 por ciento de la población en ese nivel ya tengan celular", precisó Picardo.

El investigador destaca que la teoría es que lo que la gente se ahorró en comprar los útiles, uniformes y calzado, lo invierte en telefonía celular y no en procurar que sus hijos saquen estudios alternativos, como un segundo idioma. "Eso ya lo habíamos visto también desde que nació Redes solidarias. En el periodo anterior del presiente Saca, cuando se le daba veinte dólares de Red Solidaria. Un alto porcentaje de gente recibía dinero y cruzaba la calle a donde estaban los puestos de teléfonos y saldo", dijo.

Y es que considera que es "crítico" que el gobierno esté subsidiando $400 millones de dólares al año, durante cinco años, y que gran parte de ese dinero se vaya para las empresas de telefonía celular. "Eso hay que estudiarlo, evaluarlo", dijo.

¿Qué hay de la incidencia del celular en la escuela? La investigación expuso que el 91 por ciento de los alumnos reconoce que está prohibido usarlos en las instituciones. Sin embargo, se detectó que muchos educadores los utilizan cuando están dentro de las aulas.

¿Qué implica estos hallazgos? El especialista dijo que en efecto, el celular puede representar un elemento distractor en el aula, y que al no existir políticas y programas claros para su uso, lejos de beneficiar, perjudique. Según indica los educadores pueden utilizar estos recursos para hacer tareas didácticas, tomar fotos de proyectos, grabar, crear grupos de Facebook, sobre áreas temáticas, pero el caso es que la mayoría no están preparados para sacar provecho de esas herramientas.

"Tenemos que buscar capacitarlo. Es un reto urgente", afirmó el investigador tras insistir en que el Ministerio de Educación debe poner interés en estos fenómenos, conocerlos y dialogar con los docentes al respecto. Además, lamentó que Educación no colaboró con la investigación.

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