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“Siempre quise ser una bailarina profesional”

Diana Aranda es la bailarina principal junto al nicaragüense William Herrera en la obra teatral Bolero de Ravel.

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Diana Aranda, bailarina y directora de Be Dancer Studio. | Foto por Archivo

Diana Aranda, bailarina y directora de Be Dancer Studio.

Su encuentro con el ballet no fue casual ni premeditado, fue más bien obligado: un problema médico denominado fragilidad capilar le prohibió seguir practicando gimnasia y su pediatra le recomendó a su madre ponerla a ella y a su hermana en clases de ballet.

“Si paso mucho tiempo de cabeza o si se me sube la presión, me sangra la nariz. Y lo que me psaba en gimnasia era que me sangraba mucho la nariz, así es que mi mamá decidió ponernos a las dos en clases de ballet cuando yo tenía nueve años”, recordó.

Mientras Maríana Elena se enfocó más en el área de la academia de la danza, Diana se inclinó por los escenarios.

En el 2008, viajó a Argentina durante dos meses al teatro de Colón, como bailarina pasante, pero preocupada por terminar su tesis universitaria para optar al título de Licenciatura en Administración de Empresas, rechazó una plaza de trabajo formal y se regresó.

Dos años después, ya graduada de la universidad, voló de nuevo hacia Suramérica cuando se enteró de que estaban audicionando para otorgar plazas a siete bailarinas en la Compañía de Ballet de Salta y fue contratada.

Fue precisamente en ese país que las hermanas presenciaron por primera vez la versión del Bolero de Ravel que está exhibiéndose desde ayer en los principales teatros del país.

“Cuando me fui a trabajar a Argentina para mí fue increíble, porque comprendí la carrera del bailarín desde una perspectiva profesional que nunca había vivido. Qué significa la puntualidad en un trabajo, cuidar tu cuerpo,  calentarte bien, descansar bien, alimentarte bien, todo ya visto como una profesión”, destacó.

Diana y María Elena salían a las 3:00 de la tarde del colegio, y se cambiaban en el carro para alcanzar a llegar a tiempo a sus clases de ballet, por lo que  añadió que aunque siempre fue disciplinaba y estuvo corriendo del colegio o de la universidad al estudio de danza y del estudio de danza a la empresa de sus padres, porque trabaja con ellos ya un poco más grande, “fue hasta cuando ya estuve entregada por completo a la carrera de bailarina que comprendí mucho más de esta profesión”.

En medio de las carreras de los ensayos como la bailarina principal del Bolero de Ravel, cuyos derechos fueron comprados a dos maestros Argentinos por Be a Dancer Studio, en donde se desempeña como directora junto a su hermana, Diana confiesa que aunque parezca irónico su comida  predilecta son las hamburguesas, su música favorita para escuchar es el bossanova y el latin jazz, pero cuando de llenarse de energías o de bailar se trata prefiere la salsa y todo itmo tropical.

Se casó hace un año y se dice agradecida con su esposo, quien la apoya “un montón”: “A veces él es quien recibe los boletos a la entrada del teatro o anda acarreando los tutús de aquí para allá, va a los ensayos, le gusta que yo baile y le encanta verme bailar”.

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