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El Salvador le dijo al pintor Carlos Cañas hasta siempre

Los familiares del artista manejaron con mucha privacidad el deceso

En el momento final, varios artistas llevaron los restos de Carlos Cañas hasta su tumba. fotos EDH / omar carbonero

En el momento final, varios artistas llevaron los restos de Carlos Cañas hasta su tumba. fotos EDH / omar carbonero

En el momento final, varios artistas llevaron los restos de Carlos Cañas hasta su tumba. fotos EDH / omar carbonero

Dice una canción que algunos mueren solo para vivir. Carlos Cañas vino al mundo para quedarse y renovarlo. Cambió la concepción que existía de la pintura del siglo XX en El Salvador y a pesar de que ayer sus colegas le dijeron un "hasta siempre" tras sepultar sus restos, todos coinciden en que a "ese grande" —que falleció la noche del domingo a los 88 años— no se le valoró como se le debía, a pesar de que cambió el rostro de las artes plásticas de este país centroamericano.

"Otro como él no habrá", coinciden los consultados por El Diario de Hoy. Y como él mismo lo dijo en vida: "A mí ni muerto me van a valorar". A pesar de todo eso, su revolución estética es todo un legado para este país, para un Estado que aún no sabe exactamente qué hará con esa vasta producción que ha dejado para las nuevas generaciones.

Los restos del maestro Carlos Cañas (1924-2013) descansan ahora en el costado sur de la cripta del santuario de la parroquia del Divino Niño Jesús.

El párroco de la iglesia, Mateo Quijada, durante la misa de cuerpo presente no solo le habló a los presentes de la muerte natural, sino de cómo nuestras vidas tienen una función en la Tierra para hacer de esta algo diferente, palabras que hacían clara referencia al pintor Carlos Cañas.

"Aunque dejó un legado es una pérdida para el arte salvadoreño. Lo conocía cuando yo tenía 15 años. No se puede negar que él trajo la modernidad en la pintura de El Salvador en los años 50", explica el pintor Antonio Bonilla. El artista añade que Carlos Cañas nunca se estancó: pasó del cubismo al abstracto, al realismo mágico, al figurativo, al neofigurativo, al trabajo precolombino. "Conocí a Carlos Cañas desde el año 1973 cuando vine de Estados Unidos y él fue el curador de mi primera exposición. Desde entonces le he guardado un respeto y estima porque él fue siempre para mí un referente", confiesa el pintor Francisco Zayas.

Manuel Umaña, agente de viajes quien tiene muchas obras de Carlos Cañas y con quien además tuvo una amistad muy estrecha, asevera que "no hay un relevo para ese artista grande que fue Carlos Cañas. No hay quien lo reemplace. Este adiós es doloroso".

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