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Riesgo de cáncer de mama reduce con terapia de tetosterona

"Los efectos secundarios androgénicos son mínimos y rara vez obligan a suspender el tratamiento", asegura la responsable del estudio

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La incidencia del cáncer mamario en las mujeres que están utilizando un implante de testosterona para aliviar los síntomas de la deficiencia de andrógenos es menor, según revela un estudio prospectivo. "Esa terapia hormonal debería investigarse mucho más para la prevención y el tratamiento del cáncer mamario", sugieren los autores en un artículo que será publicado en la revista Maturitas.

Allí, explican que la terapia con testosterona se está indicando cada vez más para tratar la deficiencia hormonal en las mujeres pre y posmenopáusicas. "La testosterona es crítica para la salud mental y física de ambos sexos, pero, aún así, casi se la ignoró para la población femenina de Estados Unidos", indicó la doctora Rebecca L. Glaser.

"La mayoría de los médicos ignora el papel crítico de la testosterona en la salud femenina, la prevención de la enfermedad y la protección mamaria", añadió. Glaser, de la Escuela Boonshoft de Medicina de la Wright State University, en Ohio, y Constantine Dimitrakakis, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Atenas, en Grecia, comenzaron en 2008 un estudio prospectivo a 10 años. Estos resultados corresponden a los primeros cinco años de análisis de la información.

El estudio cuenta, hasta ahora, con 1,388 mujeres atendidas en el Centro de Bienestar del Milenio de Dayton, en Ohio, por distintos síntomas asociadas con la deficiencia de andrógeno, como sofocos, depresión, síndrome premenstrual, cefaleas menstruales o migraña, trastornos sexuales o disminución de la masa ósea.

Todas recibieron implantes subcutáneos de testosterona o testosterona con anastrozol diseñados para durar tres meses. El análisis incluyó información de 1,268 participantes que recibieron más de un implante. Se detectaron ocho casos de cáncer mamario invasivo en ese grupo, es decir, una incidencia de 142 casos por cada 100,000 años/persona.

En las mujeres que cumplieron adecuadamente con el tratamiento, la incidencia cayó a 73 casos por cada 100,000 años persona.

En cuanto a los efectos adversos, Glaser y Dimitrakakis no hallaron complicaciones asociadas con el uso de la testosterona más allá de los efectos androgénicos esperados, que se revierten al reducir la dosis.

"Los efectos secundarios androgénicos son mínimos y rara vez obligan a suspender el tratamiento. Los beneficios claramente superan los efectos adversos. No detectamos complicaciones asociadas con el uso de la terapia", comentó Glaser. —REUTERS

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