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De la Renta y Rodríguez, el "derby" latino de la Fashion Week

El estilo de los años 50 predominó en el diseñador dominicano. Mientras que el cubano fue más minimalista y arquitectónico

Tejidos transparentes, brocados estampados y un estilo de los años 50 fue la propuesta inicial de Óscar de la Renta.

Tejidos transparentes, brocados estampados y un estilo de los años 50 fue la propuesta inicial de Óscar de la Renta.

Tejidos transparentes, brocados estampados y un estilo de los años 50 fue la propuesta inicial de Óscar de la Renta.

Un Narciso Rodríguez más minimalista y sexy que nunca y un Óscar de la Renta infalible y grave aun en su ligereza primaveral, protagonizaron el tradicional "derby" entre el príncipe y el rey de la moda de nombre latino en la Semana de la Moda de Nueva York.

Rodríguez, siempre arquitectónico y minimalista, desnudó sus estructuras y consiguió sin recurrir en ningún momento al vestido de gala ni a una paleta de colores amplia lo que muchos buscan desesperadamente con mil y un efectismo.

Un blanco y un negro le bastan al diseñador cubano para encontrar una infinidad de combinaciones. Todo limpio y lineal y, esta vez, estructuralmente más sencillo.

El neopreno se mezcla con la seda y con el crepe. Las faldas frescas y elegantísimas parecen ser la consecuencia natural de un traje de baño con cruzado clásico en la espalda. Y los escotes amplios son la antítesis de la vulgaridad.

Aparece algún rosa, algún berenjena o algún bronce, pero solo de manera anecdótica.

El favorito de Michelle Obama volvió a deslumbrar, esta vez apostando más que nunca por lo esencial. Por una mujer extremadamente delgada y con escaso busto sobre la que la ropa cae de manera grácil. Por el poder de unas solapas asimétricas que juegan con los dos extremos de la paleta.

Óscar de la Renta, por su parte, mostró su calidad de infalible. Lujosa pedrería, estampados plateados... Todo empezó con tejidos transparentes llenos de brocados florales explorando todo tipo de cortes, aunque con un estilo predominante de los años 50.

La alegría primaveral fue evolucionando hacia la sofisticación del chantilly y el encaje, la dualidad negro-blanco y la llegada de los flecos y el dorado. Resumiendo, el corto por el largo, la mañana por la tarde.

Su momento óptimo es, desde siempre, la noche, y dentro de la noche, las grandes ocasiones, las alfombras rojas. Sus desfiles son lo más parecido a una gran gala en la que, en esta ocasión, las faldas hacen un efecto perlé blanco, rompiendo los volúmenes y mostrando un verano tan fresco como sofisticado.

Sus raíces españolas quedaron más que explicitadas en un suntuoso vestido que recreaba la capa torera, mientras que se permitió el lujo de cerrar la pasarela con un modelo prácticamente informal, de estampado vegetal verde sobre fondo blanco.

Visiblemente desmejorado por un delicado estado de salud, Óscar de la Renta, a sus 82 años, salió a agradecer a sus fieles clientas y a todos los amantes de la moda que no se quisieron perder su desfile, siempre uno de los momentos culminantes de la Semana de la Moda de Nueva York. —EFE

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