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Recaídas de hepatitis B crónica en el posparto

La supresión inmunológica durante el embarazo reduce la actividad necroinflamatoria hepática y estos se revierten en el posparto, según estudio Las recaídas suelen ser asintomáticos y desaparecen en un año

Se detectó una tendencia a la reducción de tener una recaída, dependiendo de cuantos más hijos había tenido la mujer.

Se detectó una tendencia a la reducción de tener una recaída, dependiendo de cuantos más hijos había tenido la mujer.

Se detectó una tendencia a la reducción de tener una recaída, dependiendo de cuantos más hijos había tenido la mujer.

Un cuarto de las embarazadas con una infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) desarrollará una inflamación hepática aumentada después del parto, aunque un estudio prospectivo revela que estas recaídas suelen ser asintomáticas y desaparecen en un año.

El equipo de la doctora Michelle Giles, del Hospital Alfred y la Universidad Monash de Melbourne, Victoria, Australia, halló que ese riesgo se duplicaba en las mujeres con una prueba positiva para el antígeno de superficie de la hepatitis B (HBeAg).

"Los médicos tienen que recordar este fenómeno para identificar a las mujeres de alto riesgo y controlarlas adecuadamente durante el período posnatal", publica el equipo en Gut.

Los autores diseñaron un estudio para investigar de manera prospectiva si las variaciones inmunológicas durante y después del embarazo influyen en la actividad del VHB. El estudio incluyó a 126 embarazadas infectadas por el VHB.

El 25 por ciento de las 108 participantes con información disponible suficiente para evaluar desarrolló alguna recaída de la enfermedad después del parto. El equipo definió "recaída" al aumento de los valores de la alanina aminotransferasa (ALT) dos veces por sobre el límite superior del valor normal (LSVN) o el doble del límite superior del valor de ALT basal.

Treinta mujeres eran HBeAg positivo al principio del estudio.

El análisis de variables múltiples detectó una tendencia a la reducción del riesgo de tener una recaída cuantos más hijos había tenido la mujer (p=0,066), mientras que el aumento del riesgo de acuerdo con el resultado positivo de la prueba de HBeAg perdió importancia estadística (IRRa=2,56; p=0,051).

Cuatro mujeres tenían valores de ALT cinco veces más altos que el LSVN, aunque no llegaba a ser 10 veces más altos que ese umbral, mientras que cuatro participantes superaban 10 veces ese límite para la ALT.

Las mujeres que tuvieron recaídas con picos de ALT cinco veces más bajos que el LSVN recuperaron los valores normales de ALT entre los nueve y los 12 meses después del parto. Dos mujeres con valores de ALT 10 veces más altos que el LSVN y una recaída de la enfermedad, no recuperaron los valores normales al año del parto.

En todos los casos, los niveles de ALT aumentaron en los dos primeros trimestres del embarazo y en el posparto, comparados, respectivamente, con el tercer trimestre de la gestación y el embarazo.

"Estos resultados respaldan la hipótesis de que la supresión inmunológica durante el embarazo reduce la actividad necroinflamatoria hepática y que esos cambios se revierten en el posparto junto con la restitución inmunológica", escribe el equipo.

Seis participantes estaban bajo tratamiento antiviral y cuatro sufrieron recaídas. "Por lo tanto, junto con una prueba positiva de HBeAg y la paridad, el tratamiento antiviral sería el tercer factor por tener en cuenta al diseñar las guías clínicas para identificar a las mujeres que habría que monitorear después del parto", finalizan los autores. —Reuters

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