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Razones para temerle al ébola... y para no temerle

La Organización Mundial de la Salud ha declarado el brote en África como una emergencia internacional y ha dejado más de 900 personas muertas.

Trabajadores de salud con trajes protectores del ébola en Sierra Leona, oficialmente la República de Sierra Leona, un país de África occidental.

Trabajadores de salud con trajes protectores del ébola en Sierra Leona, oficialmente la República de Sierra Leona, un país de África occidental.

Trabajadores de salud con trajes protectores del ébola en Sierra Leona, oficialmente la República de Sierra Leona, un país de África occidental.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos describieron al ébola como un "virus doloroso, terrible y despiadado".

Eso es alarmante y grave, pero hay que poner esta situación en contexto.

Tan sólo el sida se cobra más de un millón de vidas al año en África, mil veces más que las muertes que ha causado a la fecha el actual brote de ébola.

Las infecciones pulmonares como la neumonía le siguen de cerca al sida como las segundas que causan más fallecimientos.

Pero ¿por qué causa miedo el ébola? No hay cura para la fiebre hemorrágica generada por este virus.

Más de la mitad de las personas infectadas en este brote ha fallecido. En brotes anteriores, las tasas de mortalidad alcanzaron 90%.

Es un final cruel que ocurre en cuestión de días. Los pacientes padecen fiebre y debilidad que va en aumento, sufren dolores en el cuerpo, vómito, diarrea y hemorragia interna. En ocasiones hay sangrado por la nariz y los oídos.

Debido a que se propaga mediante contacto directo con los fluidos del organismo de los enfermos, el ébola cobra un número especialmente alto de víctimas entre los médicos y las enfermeras, de quienes ya hay escasez en zonas de África azotadas por la enfermedad.

El ébola no se propaga con facilidad como los virus que causan el resfrío o la gripe. Sólo se extiende mediante contacto directo con fluidos corporales de infectados como la sangre, saliva, sudor, orina y evacuaciones diarreicas. Los miembros de las familias de los enfermos de ébola han contraído el virus porque atendían a su pariente o porque manipularon un cadáver infectado para un sepelio.

Una persona infectada no es contagiosa hasta que muestra los síntomas, expresó Frieden. Estos pueden no presentarse hasta 21 días después de la exposición al virus.

"La gente no debe temer a una exposición casual en el metro o un avión", dijo el doctor Robert Black, profesor de salud internacional en la Universidad Johns Hopkins.—AP

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