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Prácticas cotidianas nocivas para el cerebro

Dormir mal, no desayunar, tomar azúcar en exceso y fumar son hábitos diarios que pueden afectar el cerebro y disminuir su rendimiento

El desayuno es importante para iniciar bien el día. Foto EDH

El desayuno es importante para iniciar bien el día. Foto EDH

El desayuno es importante para iniciar bien el día. Foto EDH

Gracias a los avances en el campo de la neurociencia, las personas están tomando conciencia, cada vez más, de la importancia de cuidar el cerebro.

Es tal el interés por conservarlo en buena forma que muchos se preocupan por realizar ejercicios que ayudan a agilizar y mantener activas las capacidades cognitivas. Sin embargo, pocos saben que este gran centro de mando también resulta afectado por ciertos hábitos.

Para tener una vida sana en general, el cerebro juega un papel fundamental. No obstante a menudo las personas realizan ciertas prácticas en su vida cotidiana que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, resultan muy perjudiciales.

Esta entidad divulgó un estudio que enumera algunos hábitos cotidianos que afectan al cerebro, y por tanto al rendimiento.

No desayunar. Todos han escuchado sobre la importancia de este tiempo de comida, pero en la práctica muchas personas lo saltan.

Tenga en cuenta que no ingerir una buena alimentación al comenzar el día reduce el azúcar y las proteínas, que son nutrientes necesarios para las primeras horas del día.

Por otro lado, aunque puede parecer extraño, hay muchas personas que suelen cubrirse la cabeza para dormir. Ante esto es importante aclarar que taparse, por ejemplo con una almohada, aumenta la concentración de dióxido de carbono en el cerebro y ocasiona efectos dañinos en él.

El azúcar en exceso también es perjudicial. Esto porque un alto consumo interrumpe la absorción de proteínas y si el cuerpo no consume los nutrientes correctamente, se ve afectado el desarrollo del cerebro.

De la misma manera, la falta de actividad física causa estragos. El ejercicio ayuda a mantener saludable y con buen funcionamiento no solo al cuerpo, sino también al cerebro. Puede cambiar su estructura y funcionamiento.

En cuanto a fumar, un hábito que afecta a toda la salud, es importante saber que la exposición al cigarro en lugares cerrados por más de una hora tiene efectos en el sistema nervioso central, mermando su capacidad de atención, entre otros.

Asimismo, dice el estudio, forzar al cerebro, ya sea trabajando o estudiando mucho cuando uno está enfermo es dañino, pues provoca disminución en la eficacia del cerebro a largo plazo.

De la misma manera abusar de los alimentos es contraproducente. Pues según el informe, luego de permanecer un tiempo a dieta se activan genes ligados a la longevidad y al buen funcionamiento del cerebro.

La contaminación es fatal. Si se está mucho tiempo en lugares contaminados disminuirá el suministro de oxígeno al cerebro y habrá una deficiencia en el órgano.

Relájese. Trate de evitar las reacciones violentas y el estrés pues causan endurecimiento de las arterias del cerebro, ya que si estas se fortifican, la capacidad mental disminuye.

El descanso cuenta

Dormir poco es otra práctica nociva frecuente. Un buen descanso es crucial porque el sueño aumenta la reproducción de células que participan en la formación de mielina, un material aislante en las proyecciones de las células nerviosas dentro del cerebro.

Por otro lado, si este no desconecta y descansa, mitiga progresivamente su funcionamiento óptimo.

Cuando se pasa el día estimulado artificialmente (excitantes), las probabilidades de renovación disminuyen exponencialmente, impactando cada vez más en su deterioro. Por ello se debe trabajar en instaurar pautas de sueño que proporcionen la higiene suficiente para relajar la mente y limpiarla. —Agencias

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