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Piero di cosimo y el renacimiento italiano en Washington

Es una muestra de 44 cuadros del excéntrico pintor que abonó al Renacimiento Italiano, en su Florencia natal. La obra refleja parte de la experimentación y la personalidad del artista, considerado un temperamental y ermitaño de su tiempo.

En los retratos, el pintor deja ver su paleta con el uso del color y la formación de los personajes, con los simbolismos propios del Renacimiento italiano. En este cuadro plasmó a la Virgen María y el Niño Jesús. Fotos EDH / Tomás Guevara

En los retratos, el pintor deja ver su paleta con el uso del color y la formación de los personajes, con los simbolismos propios del Renacimiento italiano. En...

En los retratos, el pintor deja ver su paleta con el uso del color y la formación de los personajes, con los simbolismos propios del Renacimiento italiano. En este cuadro plasmó a la Virgen María y el Niño Jesús. Fotos EDH / Tomás Guevara

El pintor italiano Piero di Cosimo, nacido en Florencia, Italia, en 1462, consagró su vida y obra al arte en un momento en el que la pintura europea era trastocada por las concepciones emergentes del Renacimiento que supuso un cambio en cuanto al color, las formas y las concepciones del arte, que hasta entonces apadrinaba casi en exclusividad la Iglesia.

Piero di Cosimo, que tendría una personalidad tan extravagante y ensimismada al mismo tiempo, se le describe como un tipo enigmático que se alimentaba solo de huevos duros –a montones– y que trabajaba en el encierro. De esa soledad creo obras espectaculares que con el paso de los siglos le han puesto en un lugar prominente en la historia del arte.

La prestigiosa The National Gallery of Art, de Washington DC, retoma 44 piezas para montar en seis salas, una espectacular retrospectiva del artista bajo el sugerente título: "Piero di Cosimo: la poesía de la pintura en la Florencia del Renacimiento", la que atrae a centenares de visitantes que a diario se deslizan por el mar de evocaciones desde el erotismo hasta el realismo religioso que dejó el pintor a las generaciones futuras.

Este pintor, que terminaría su paso terrenal como una más de las millones de víctimas fatales de la peste bubónica en 1522, respondía al nombre verdadero de Piero di Lorenzo, hijo de un humilde orfebre, pero retomó el nombre de su mentor y maestro Cosimo de Rosselli (1439- 1507), para su propio apellido, pues fue este quien lo encaminó en las grandes obras renacentistas que se erigían en Italia; así pudo ser colaborador en las pinturas de la Capilla Sixtina, en 1481.

En la exhibición, que hasta el 3 de mayo estará abierta en el edificio oeste de The National Gallery of Art en Washington, los curadores han logrado cohesionar una discursiva propia de la poética pictórica del artista, con piezas seleccionadas, muchas de estas provenientes de coleccionistas privados en Estados Unidos y del Museo de Arte de Florencia, entre otras.

Dennis Geronimus, uno de los curadores de la exhibición, cuya estrada es gratuita al público en la capital estadounidense, reconoce que ha llegado la hora de redescubrir a Piero di Cosimo, quien no es tan recordado por el gran público, al haber sido opacado en parte por su misma personalidad, por otros artistas de ese periodo como Leonardo da Vinci (1452-1519) o Sandro Botticelli (1445-1510).

El renacimiento se entiende como un fenómeno cultural de la Edad Moderna que retoma los principios de la cultura clásica, la actualiza a través del humanismo, pero sin renunciar a la tradición cristiana, donde sustituye la omnipresencia de lo religioso por una afirmación de los valores humanos.

Este movimiento supuso la sustitución formal del mundo gótico por otro distinto apoyado en los modelos de la antigüedad grecorromana, que comienza a estudiarse buscando en ellos definiciones "científicas".

Así Di Cosimo es considerado por los historiadores del arte como uno de los artistas más experimentales y estudiosos de este periodo. En sus obras, con un prodigioso dominio del dibujo y el color, pueden verse las interpretaciones fabulescas que el pintor hacía de temas mitológicos y de las interpretaciones religiosas o retratos encargados por sus mecenas.

Desde la primera sala, el espectador puede apreciar la delicada paleta del artista con algunos retratos que dejan ver su ojo fotográfico e interpretativo de la personalidad de las personas pintadas; también, poco a poco, el público se adentra en las piezas de carácter mitológico como "La liberación de Andrómeda", una inquietante interpretación donde el pintor dio rienda suelta a su imaginación al recrear la lucha de Perseo por salvar a su esposa del monstruo del laberinto.

También expone otras piezas como "La cosecha de la miel", un cuadro con delicados tonos amarillentos en el que el pintor lleva las figuras humanas a extremos de un mundo irreal, que siglos después catapultarían –con este principio de Di Cosimo– los pintores surrealistas.

No se diga la pintura religiosa, para la que el museo ha logrado un fenomenal montaje con las piezas ensambladas con parte de los altares donde se conservan en iglesias de Florencia, como "La virgen y el niño con Santa Elizabeth de Hungría, Catarina de Alexandria, Pedro y Juan el evangelista con ángeles", cuadro que data de 1493.

Algunas de las piezas son parte del tesoro de arte religioso de la iglesia, que han llegado a Washington para esta ocasión luego de procesos de restauración, para esta exhibición.

Este pintor italiano, al igual que otros grandes maestros de la historia del arte, no hace reconocer sus cuadros por una firma estampada con su nombre, sino por el sello personal que contienen las piezas que dan total certeza de su autoría, a juicio de los encargados de la exhibición.

"Piero di Cosimo: la poesía de la pintura en la Florencia del Renacimiento" es hasta la fecha la única muestra de este artista del renacimiento italiano que se exhibe en Estados Unidos con este amplio número de cuadros y temas.

En 1938 la Galería Schaeffer de Nueva York logró mostrar siete obras del pintor y supuso un acontecimiento para la época.

Al concluir la estancia en Washington DC, una versión con algunos cambios de esta muestra será trasladada a la ciudad de Florencia, a la Galería Degli Uffizi, del 23 de junio al 27 de septiembre de este año.

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