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Parálisis facial, una pesadilla que inmoviliza

La causa que lo provoca es desconocida, sin embargo, se asocia a la infección o inflamación del nervio facial. Generalmente afecta sólo un lado del rostro. Golpea por igual a hombres, mujeres y niños.

La parálisis facial es una de las condiciones que más incomoda a las personas, debido a la deformación en el rostro, lo que afecta el autoestima.

En términos médicos se destacan dos tipos: la central y la periférica. La primera sucede cuando hay una lesión dentro del cerebro por dificultades vasculares provocadas por tumores, hemorragias, inflamaciones o por golpes en la cabeza.

El segundo, considerado el más común y llamado también parálisis de Bell por los neurólogos, se presenta por la infección o inflamación de los nervios faciales, que tiene como resultado que el movimiento de un lado de la cara se ponga rígido.

Cuando los nervios funcionan en forma correcta el cerebro envía mensajes a la cara, para que la boca sonría, los párpados se abran y se cierren, las glándulas salivares produzcan saliva, que el sentido del gusto sienta los sabores y en el caso de los ojos, que produzcan lágrimas.

Sin definir su origen

Aunque no existe una explicación clara sobre su origen, la neurofisióloga Ana Patricia Perla y Perla, del Centro de Estudios Neurofisiológicos, explica que "la parálisis se puede producir por la inflamación de uno de los dos nervios faciales, conocidos como séptimo par craneano, este se traslada a través de un canal óseo estrecho llamado falopio, ubicado por debajo del oído, y se extiende a los músculos de cada lado de la cara".

Por su parte, el neurólogo Mauricio Palacios Marchesini, del Instituto de Neurociencias del Hospital de Diagnóstico, sostiene que muchos confunden la parálisis facial con un derrame cerebral.

La forma de precisar el tipo de alteración que presenta el paciente es a través de un examen físico. "Si la persona tiene afectado desde la frente hasta la barbilla, no sube la ceja y tampoco cierra el ojo, entonces se decreta como periférica; pero si tiene afectado del pómulo a la barbilla, y además tiene problemas para hablar o el brazo pierde fuerza, se denomina como central", apunta palacios para ejemplificar la diferencia entre ambas.

Debido a ello, la principal recomendación es buscar asistencia médica urgente cuando aparece, ya que cuanto más rápido se atiende, la posibilidad de tener una secuela permanente es menor.

Perla y Palacios coinciden en que entre el 80 y el 85 por ciento que sufren parálisis periférica tiene un pronóstico de recuperación favorable, sobre todo cuando se utiliza el apoyo de medicamentos y la aplicación de terapias de rehabilitación.

El tiempo de convalecencia varía de un paciente a otro y la mejoría se visualiza de manera gradual, es decir, que el rostro se normaliza por completo en un período aproximado de seis a ocho semanas.

Medicamentos y tratamientos

Si los síntomas son leves no será necesario un tratamiento. Pero a menudo se receta la prednisona (Deltasone, Orasone, entre otros) y un corticosteroide, que reduce la inflamación del nervio y disminuye el dolor.

Algunos galenos recetan una combinación de prednisona y un medicamento contra el virus del herpes, como el aciclovir (Zovirax) o el valaciclovir (Valtrex), que son medicamentos orales. La medicación usualmente se toma durante 10 y 14 días.

Dentro del proceso es importante cuidar el ojo afectado, ya que por la falta del parpadeo se produce resequedad excesiva de la superficie ocular, que puede provocar úlceras e infecciones en la córnea , y que a su vez elevan el riesgo de una lesión, al grado de llagar a perder la visión.

Por ello, los especialistas aconsejan el uso de lentes obscuros durante el día, para evitar la irritación de los rayos solares y los efectos traumáticos del polvo.

Es necesario realizar también la lubricación ocular mediante ungüento oftálmico (sólo por la noche) y uso de lágrimas artificiales (metilcelulosa o hipromelosa) durante el tiempo que el médico lo indique.

La oclusión ocular nocturna se puede proteger mediante el uso de un parche, además se indica la utilización de una férula bucal, para provocar el estiramiento de la comisura labial afectada.

Los síntomas suelen causar miedo, pero una buena noticia es que la probabilidad de recuperación por completo se logra en pocas semanas. Como dato alentador, una señal que vaticina la posibilidad de tener una mejoría total es si el sentido del gusto regresa antes de la fuerza en los músculos de la cara en los siete días posteriores a la aparición de los síntomas.

Cuando quedan secuelas

Aunque la mayoría presenta un cuadro clínico de recuperación positiva, existe un porcentaje entre el 15 y el 20 que debe vivir con una alteración en su rostro de forma permanente. Todo individuo que padece esta situación no sólo soporta una afección física, sino que también un psicológica que incluye el extravío de personalidad, identidad, poder y potencia.

Para esta dificultad, la psicóloga Emilia López Perla, de la Clínica de Atención Familiar, sugiere que estos pacientes tengan una rehabilitación integral para afrontar su nueva condición.

La deformación genera impotencia y en muchos casos resulta insoportable para el individuo, sobre todo cuando tratan de hablar y no pueden transmitir el mensaje deseado, así como no lograr hacer con normalidad acciones sencillas, como tomar bebidas o comer.

López detalla que "cuando esto ocurre, por lo general, la primera reacción de los afectados es la negación, es decir, que no aceptan la condición que sufren".

La especialista en comportamiento expone también que "las redes de apoyo de tipo familiares y de amigos cercanos son trascendentales en la recuperación, porque a través de las terapias colectivas se facilita el trabajo de aceptar la limitación, así como la recuperación de la autoestima".

Es importante destacar que las relaciones afectivas, sociales y laborales tienen como principal carta de presentación el rostro, por eso es importante someterse a un proceso de rehabilitación que permita retomar una vida normal, a pesar de las secuelas .

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