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Papa: "No traigo oro ni plata, sino lo más valioso: Jesucristo"

Con fervor, así fue recibido Francisco a su llegada a Río de Janeiro, Brasil. El pontífice llega para encontrarse con los jóvenes

El papamóvil lo llevó por el centro de la ciudad en medio de las ovaciones de millares de peregrinos. Fotos EDH /efe

El papamóvil lo llevó por el centro de la ciudad en medio de las ovaciones de millares de peregrinos. Fotos EDH /efe

El papamóvil lo llevó por el centro de la ciudad en medio de las ovaciones de millares de peregrinos. Fotos EDH /efe

"Vengo en su nombre (Jesucristo) para alimentar la llama de amor fraterno que arde en todo corazón y deseo que llegue a todos y a cada uno mi saludo. La paz de Cristo esté con vosotros", expresó Francisco en la ceremonia de bienvenida a su llegada a ciudad de Río de Janeiro, ayer por la tarde.

En su primer acto con las autoridades brasileñas dijo que no trae "ni oro ni plata, sino lo más valioso, Jesucristo", a la vez que afirmó que la juventud es "el ventanal por donde entra el futuro en el mundo".

El Pontífice agregó que su visita a Brasil va más allá de las fronteras y a su deseo de encontrarse con los jóvenes de todo el mundo.

Esos jóvenes "hablan idiomas diferentes, pertenecen a culturas diferentes y sin embargo encuentran en Cristo las respuestas a sus más altas y comunes aspiraciones y pueden saciar el hambre de una verdad clara y de un genuino amor que los une por encima de cualquier diferencia".

"Cristo les ofrece espacio, sabiendo que no puede haber energía más poderosa que la que brota del corazón de los jóvenes cuando son seducidos por la experiencia de la amistad con Él. Cristo tiene confianza en los jóvenes y les confía el futuro de su propia misión. Id y hacer discípulos, vayan más allá de las fronteras de lo humanamente posible y creen un mundo de hermanos", indicó.

Pero los jóvenes –agregó en su discurso en portugués– tienen confianza en Cristo, "no tienen miedo a arriesgar con Él la única vida que tienen, porque saben que no serán defraudados".

Francisco resaltó en su discurso que la providencia ha querido que su primer viaje internacional sea a América Latina, de donde viajó a Roma para el cónclave en el que salió elegido papa el pasado 13 de marzo y destacó que además sea a Brasil, el país con el mayor número de católicos en el mundo, casi 165 millones.

Agradecido por la acogida, el papa argentino detalló: "He aprendido que para tener acceso al pueblo brasileño hay que entrar por el portal de su inmenso corazón, permítanme pues que llame suavemente a esa puerta. Pido permiso para entrar y pasar esta semana con ustedes".

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, le dio la bienvenida y le propuso una alianza para combatir las desigualdades. "Sabemos que estamos ante un líder religioso sensible y atento a las ansias de nuestros pueblos por justicia social y oportunidades para todos", agregó.

Multutidinaria acogida

El pontífice llegó en un vuelo de Alitalia, que llevaba las banderas de Brasil y de la ciudad estado del Vaticano a las 4:00 de la tarde en Brasil (1:00 p.m. El Salvador)

Miles de personas abarrotaron a las calles del centro de la ciudad por donde Francisco pasó en un papamóvil abierto en los laterales y en la parte de atrás, aunque con protección en la parte superior, desde el que saludó al público e impartió bendiciones a diestra y siniestra.

La seguridad a su paso no fue suficiente, ya que la algarabía de los miles fue tal que los jóvenes traspasaron las barricadas instaladas en Río para saludar al Santo Padre.

Sin duda Francisco dio ayer una gran muestra de su carisma de acercamiento al pueblo latinoamericano. —AGENCIAS

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