Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Música

Orquesta Sinfónica Juvenil Compassion: un testimonio musical

Niños y jóvenes de escasos recursos se unieron a la orquesta para hacer su debut en 2013.

Orquesta Sinfónica Juvenil Compassion. El Salvador. Concierto

Violines, cellos, flautas dulces, trompetas, piano y más se fusionaron en el concierto "Una oración y una sinfonía por la paz".  | Foto por Lissette Monterrosa

La Orquesta Sinfónica Juvenil Compassion ofreció ayer, en un  hotel capitalino, el concierto “Una oración y una sinfonía por la paz”. 

Conformada por casi 100 niños y adolescentes de zonas de escasos recursos y alto riesgo de violencia -como Soyapango, Ilopango, San Martín, Vía Mariona, entre otras-, los asistentes se deleitaron con el talento musical expuesto. 

“Hay que creer en los niños. Hay quienes dicen que por ser pobres no tienes derecho a la educación. La educación no debe impedir las oportunidades para los niños”, expresó Guillermo Muñoz, director nacional de Compassion El Salvador, durante las palabras de apertura del evento.

La orquesta nació en 2013 bajo la dirección del maestro Luis Ramírez, y gracias al ministerio evangelista de Compassion El Salvador, que tiene como objetivo el desarrollo cristiano integral de jóvenes.

Niños y adolescentes ya se han presentado en otros escenario, como el auditorio de Fepade, donde brindaron su primer concierto. Pero se espera que más recintos abran espacio para su música.

Óscar Velázquez, de 18 años y pianista de la orquesta, inició sus estudios en dicho instrumento hace seis años y recibió apoyo para ingresar a la escuela de música cristiana, Instituto CanZión. 

Velázquez dijo que la experiencia de integrarse marcó su vida: “(fue) Dios quien puso la oportunidad. Mi sueño es sacar adelante a mi familia”. 

Y es que Compassion El Salvador, establecida en el país en 1977, abrió Centros de Desarrollo Integral (CDI), donde se implementaban espacios educativos y deportivos para este sector vulnerable de la población. Ahí, muchos de ellos han encontrado refugio en expresiones artísticas.  

De esa forma, según los organizadores, se crea la oportunidad de recibir una educación técnica con la música para que pueda ser una opción de profesión y “reconocer el valor que tiene como persona”.

Dicha educación ha cosechado frutos que se ven concretados con la sinfónica. 

Fueron parte de su repertorio las alabanzas “Torre fuerte”, “Humíllense”, “Anciano de días”, “Sublime gracia” y la Sinfonía 9 de Beethoven (mejor conocido como el “Himno de la Alegría”), las que cautivaron y conmovieron a los asistentes. 

El talento de 36 niños en el coro, 40 en cuerdas, 8 en vientos madera y 10 en viento metal, percusión y acompañamiento ha “sido un milagro debido al poco tiempo y la poca oportunidad de tener cerca su instrumento y ensayar”, señaló el director.

Algunos temas de su repertorio fueron ensayados solo un día, por ello, Ramírez destacó el nivel de desarrollo musical que han alcanzado y que demostraron en el recital. 

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación