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¿El ocaso del BlackBerry?

Fue el primer teléfono inteligente que muchos tuvieron en sus manos, su mensajería gratuita y su funcionalidad lo convirtieron en el dispositivo favorito de su época. Pero con una audiencia enfocada en el entretenimiento y el dinamismo, el BlackBerr

Hubo un momento en que casi todos deseaban un BlackBerry. En las universidades, en los colegios, en los trabajos. Tener una era un símbolo de estatus, de estar en la jugada. Incluso Barack Obama tenía uno de esos teléfonos pegados a la mano. El BlackBerry Messenger, mensajería gratuita, era el atractivo número uno para los que compraban el celular. Por primera vez, no era necesario pagar cada mensaje de texto. Se podía hablar constantemente con cientos de personas por un costo irrisorio a comparación de los planes de mensajería de costo por mensaje. Pero desde hace un tiempo, Android, el iPhone y otros han crecido exponencialmente, mientras BlackBerry ha ido en picada hacia la decadencia.

RIM, la compañía que creó BlackBerry, registró en el primer semestre del año 2012 haber perdido alrededor de 518 millones de dólares con el proyecto del Blackberry para consumidores individuales. Y en 2011, había registrado una pérdida, durante el segundo semestre, de 695 millones de dólares. Sin mencionar que en el primer trimestre de 2013 perdió otros 84 millones de dólares. En un año, la compañía RIM logró "asesinar al teléfono favorito del mundo" según Wall Street and Tech. Un teléfono que se vendía a $199 en su lanzamiento, seis meses después se remataba a $19. Esto es consecuente con la baja en el precio de las acciones que, mientras en 2010 valía $149 cada una, hace unos meses se ofrecía $9 por cada una, según Wall Street Journal.

Los jefes ejecutivos de RIM, Mike Lazaridis y Jim Balsillie, tuvieron un disgusto y decidieron separar sus liderazgos. Dividieron, funcionalmente, la empresa en dos equipos distintos. Los dos equipos no se comunicaban bien y se enfocaban en desarrollar la compañía en distintos ámbitos que no resultaban complementarios. Le tomó demasiado tiempo a RIM despedir a estas dos cabezas de la empresa que la estaban partiendo a la mitad. Luego, los suplantaron con Thorsten Heins que se dedicó a hacer cortes de presupuesto y de personal, y dejó ir a alrededor de 5,000 empleados.

Finalmente, la compañía ponía mucha apuesta sobre el BlackBerry clásico y no saltó en el tren de las aplicaciones y el teléfono como medio de entretenimiento que en ese momento popularizaban Apple y Google. A principios de 2007, Apple lanzó su iPhone. A finales del mismo año, Google anuncia su plataforma abierta Android.

Los creadores del "BlackBerry" parecieron haber olvidado que debían estar pendiente de lo que estaba haciendo su competencia y preguntarse ¿por qué lo hace? Si no, el riesgo es quedarse atrás.

RIM se enfocó en lo que era funcional y práctico sin prestar mayor atención a lo que le atraía al usuario y lo que él exigía.

Muchas veces, lo práctico y funcional no es tan importante como lo que el usuario exige. En este caso, muchos usuarios se han inclinado por un teléfono a color, con acceso al Internet con distintas herramientas, con juegos, con aplicaciones. Comenzaron a ser una minicomputadora, un aparato para entretenerse, para editar y crear archivos, para navegar, para facilitar la vida.

Las diferentes aplicaciones que comenzaron a usarse en otros aparatos de manera fluida y dinámica, eran torpes y lentas en la interfaz de BlackBerry.

Todo lo que los usuarios querían, lo anticipaba y ofrecía iPhone y Android, motivo por el cual sus ventas en los consumidores individuales y para el uso personal incrementaron considerablemente. Mientras tanto, las de BlackBerry bajaban.

Algunas compañías comenzaron a darle a sus empleados un BlackBerry por su seguridad y comodidad. Sin embargo, muchas de las empresas de Wall Street implementaron, en 2010, la política de Trae tu propio aparato. Con esta nueva política, el uso de BlackBerries en las oficinas decreció en un 66 %, según el Wall Street Journal.

RIM contaba con su Servicio Empresarial BlackBerry (BES) que permitía a las compañías administrar la flota de teléfonos que les daban a sus empleados.

Cuando Android y iPhone se comprobaron competentes para manejar aplicaciones para empresas, se permitió que los empleados escogieran sus teléfonos. RIM tuvo la oportunidad de verse beneficiado si agregaba a Android y iPhone como teléfonos compatibles con el sistema BES. Sin embargo, eso no lo hizo sino hasta el año 2013, dos años después del momento en que le habría convenido.

En lugar de desarrollar las características del BlackBerry o de incluir a los otros teléfonos en el BES, decidieron invertir dinero en el PlayBook, una tablet que ha sido considerada como uno los fracasos más grandes en tecnología de este siglo.

Los fondos que iban dirigidos a la innovación del nuevo modelo BlackBerry, se recortaron para invertir en un desarrollo apresurado y prematuro de una tablet que no pudo competir en contra del iPad. BlackBerry supuso que el PlayBook era una respuesta oportuna al iPad. Pero el PlayBook también se centraba en negocios y en la practicidad. Las demás ofertas permitían más juegos y más aplicaciones. Además, por motivos de errores del software, BlackBerry tuvo que recoger más de 1,000 PlayBooks, según Wall Street and Tech.

Ahora, Blackberry tiene una oferta de 4.9 millones de dólares de Fairfax, pero los analistas dudan que el aparato pueda retomar fuerza como competidor para las nuevas plataformas e interfaces que se han ido diseñado, según el periódico www.huffingtonpost.com.

Por el momento, han retirado el desarrollo de aparatos para consumidores individuales. Muchos tienen la mirada sobre la oferta de Fairfax, una compañía de seguros y administración de inversiones. Algunos analistas opinan que la compañía se deshará de BlackBerry, otros opinan que la desarrollará con otro enfoque.

La realidad apunta a que el famoso teléfono que hace solo un par de años fue uno de los primeros en ofrecer multifunciones ahora se encuentra ante un panorama incierto, del que no saldrá fácilmente bien librado en un mercado voraz.

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