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Náufrago salvadoreño cumple la promesa hecha a su compañero

José Salvador Alvarenga habla con la madre de Ezequiel Córdova, su compañero del naufragio fallecido.

José Salvador Alvarenga habla con la madre de Ezequiel Córdova, su compañero del naufragio fallecido.

José Salvador Alvarenga habla con la madre de Ezequiel Córdova, su compañero del naufragio fallecido.

El pescador salvadoreño José Salvador Alvarenga, que pasó más de un año a la deriva, cumplió el sábado una promesa que hizo a su compañero mexicano de infortunio, Ezequiel Córdova Ríos, antes de que muriera en medio del océano.

Y la promesa consistía en contarle a la madre, Rosalía Ríos, los últimos momentos de su hijo y las palabras que le dedicó antes de que pereciera en aguas del Pacífico, en una travesía que comenzó en México y terminó en las Islas Marshall, a 13,000 kilómetros de distancia.

Después de pasar cuatro meses juntos en la misma embarcación, su amigo pereció mientras los dos estaban a la deriva, y su cuerpo lo echó al mar tres días después de que muriera, según contó Alvarenga.

"Le contó (a la madre de su compañero) que él se ponía a llorar frente a Ezequiel, hablándole, diciendo que no estaba muerto, que sólo estaba dormido. Le tocó echarlo al agua finalmente", relató el abogado que acompaña al pescador, Benedicto Perea.

La familia de Ezequiel celebrará una ceremonia fúnebre el 31 de marzo próximo, aunque no se sepa con certeza el día exacto en que murió.

"En medio del mar, no tenía forma de saber la fecha, no tenía un calendario, pero para mí fue en marzo y así lo recordaremos", expresó la madre, quien recibió al salvadoreño con lágrimas y un largo abrazo. Rosalía Ríos, sus cuatro hijos y otros familiares compartieron una sopa de gallina con Salvador en la comunidad de El Fortín, en la costa del Pacífico mexicano.

El pescador salvadoreño llegó el viernes a México para reunirse con la familia de su fallecido compañero de viaje, dijo sentirse "desahogado" y "tranquilo" después de haber hablado con Rosalía Ríos.

"Me siento yo feliz de haber cumplido con la promesa que hice a mi compañero. No dije mentiras, ya quedó conforme que cumplí con mi promesa", dijo a los periodistas el pescador, que residía en México antes de que se perdiera en el océano.

No quiso precisar el mensaje que le llevó a la madre de Ezequiel. —EFE

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